Las Merindades


Las Merindades es una comarca que ocupa el tercio norte de la provincia de Burgos, región histórica de Castilla la Vieja y está compuesta por más de 360 núcleos de población agrupados en 27 municipios.

En su extensión confluyen varios elementos geográficos: la meseta castellana, el valle del Ebro y la cordillera Cantábrica. Esto hace que sea un espacio de transición, existiendo zonas muy diferentes en cuanto a paisaje, vegetación, economía, hábitat o arquitectura al asociarse en un mismo entorno paisajístico rasgos de la zona húmeda cantábrica y de la zona mediterránea seca; esto es lo que le hace tener un gran patrimonio natural de gran valor ecológico y biológico.

Los restos más antiguos encontrados en la comarca se remontan al paleolítico. Los romanos también dejaron huella en la comarca. En la Alta Edad Media la comarca se suma a la reconquista iniciada por Don Pelayo desde Asturias.

Es en el siglo IX cuando se pronuncia por primera vez la palabra "Castilla"; este nombre aparece escrito en el documento fundacional del Monasterio de Taranco, enclavado en pleno Valle de Mena. Esta palabra surge para hacer referencia al conjunto de pequeños territorios situados al Norte del Ebro, núcleo originario de Castilla, que se caracterizaba por los abundantes edificios defensivos.

En el siglo X, Fernán González organizó políticamente la región, creando las Merindades como entidad político-administrativa. A principios del siglo XI se crea la primera Guardia de los entonces Condes de Castilla y posteriormente los Reyes de España, que se mantendrá hasta la actualidad, los Monteros de Espinosa, con la peculiaridad de que debían ser naturales de la villa de Espinosa de los Monteros. El siglo XI es el de mayor esplendor para el monasterio de San Salvador de Oña, al convertirse en el primer panteón real de Castilla. Aquí nació en el siglo XIII la institución de los Jueces de Castilla con Nuño Rasura y Laín Calvo. La Baja Edad Media se caracteriza por las luchas banderizas entre familias nobles. En el siglo XVI, el Doctor Mendizábal, por orden de Felipe II, otorga a Villarcayo el título de capital de las Merindades, con el propósito de que la ciudad del Condestable, Medina de Pomar, reduzca su poder. Un hecho destacable en estos siglos de tránsito fue el carácter emprendedor y colonizador de muchos de sus habitantes, que se desplazaron a América –durante la conquista destacó Juan de Salazar y Espinosa, natural de Espinosa de los Monteros en busca de fortuna y a su retorno levantaron impresionantes casonas como símbolo de su éxito, es decir, los indianos.

Durante la Guerra de la Independencia, se libró en tierras de Espinosa de los Monteros una importante batalla contra los franceses. El siglo XX está caracterizado por la emigración masiva hacia zonas industriales más desarrolladas y con mayores expectativas de trabajo. Casi la mitad de la población emigró hacia el Gran Bilbao en los años 50, 60 y 70.

Está formada por los concejos de Alfoz de Bricia, Alfoz de Santa Gadea, Arija, Berberana, Cillaperlata, Espinosa de los Monteros, Frías, Junta de Traslaloma, Junta de Villalba de Losa, Jurisdicción de San Zadornil, Los Altos, Medina de Pomar, Merindad de Cuesta Urria, Merindad de Montija, Merindad de Sotoscueva, Merindad de Valdeporres, Merindad de Valdivielso, Partido de la Sierra en Tobalina, Trespaderne Valle de Losa, Valle de Manzanedo, Valle de Mena, Valle de Tobalina, Valle de Valdebezana, Valle de Zamanzas, Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja.

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