Teitos, cabañas, corros.... Patrimonio cultural



Las brañas (del latín veranum: tiempo primaveral) o majadas (también mayada, mayáu, mayéu,...) son conjuntos de cabañas alejadas de los núcleos rurales tradicionales, y unidas a la trashumancia estacional del ganadero. Su finalidad es la de dar cobijo al hombre y a su ganado, y también conservar y guardar los alimentos. Las brañas colonizan y vertebran el espacio campestre, y han sido a lo largo de los siglos una pieza clave en el desarrollo de la Asturias rural. En ellas se ha explotado secularmente el ganado vacuno, ovino y caprino, en régimen de trashumancia estacional. Las brañas y majadas forman un enorme patrimonio etnográfico que ha llegado a nosotros poco desvirtuado aún. Asimismo, su situación y su adaptación al medio circundante, hacen de muchas de ellas enclaves privilegiados paisajísticamente.

La colonización de los montes por parte de los pastores se remonta al Neolítico, pero es a partir de la Edad Media cuando alcanza su apogeo, empezando su declive a partir de mediados del siglo XX. De las arcaicas y sencillas cuevas o abrigos naturales, los corros con techumbre de piedra y tapinos y los chozos con cubierta vegetal, se ha ido evolucionando hasta las cabañas con tejado de madera, pizarra, llábanas (losas) o tejas. Unidas a las brañas se encuentran diversas construcciones auxiliares, como bebederos, fuentes, rediles, otseras, cierres

Las cuevas y abrigos al parecer serían los lugares utilizados primigeniamente para guardar el ganado menor, añadiendo sencillos cierres de muros de piedra, y ramas para dividir el espacio.

Los corros son construcciones simples y están consideradas de gran antigüedad, aunque esto es objeto de discusión. Son generalmente de planta circular, construidas con hileras de piedra sin argamasa, y cubiertas por una falsa cúpula de piedra. En ocasiones se recubren con tapinos, para impermeabilizar. Los huecos se reducen a la entrada y una pequeña ventana. Se localizan en praderías abiertas, comunales. Se conservan un buen número en los concejos de Somiedo (Sousas, Murias Llongas) y Teverga (Tsamaraxil, Las Navariegas, Las Cadenas), y hay restos de ellas en muchos lugares de Asturias, como la sierra del Aramo (Mortera de Salceo), Ponga (Arcenorio), etc.

Los chozos son construcciones similares a los corros, pero con techo de madera cubierto por escoba o tapinos. El interior suele tener el espacio para el ganado, un pequeño jergón para el pastor, y un hogar. Son de destacar los existentes en Somiedo (Braña Viella) y Teverga (Tsamaraxil), aunque se localizan restos a lo largo de toda la Cordillera. En León se han restaurado recientemente varios en Babia y Laciana. Algunos autores los consideran como asentamientos de pastores de merinas extremeños.

Las cabañas son las edificaciones mayoritarias en brañas y majadas, presentándose tanto en grupos como aisladas. El material del que están construidas es el propio del lugar donde se encuentran. Suelen ser de planta rectangular, con distintas soluciones habitacionales según la zona, que van desde varios espacios, uno para el pastor, otro para la cuadra y otro para el henil, la adición de una solana o de un cuarto aparte para el vaquero, etc. En los muros exteriores se localizan los peyerus, piedras donde se colocaban los jarros con la leche, fuera del alcance de los animales. El moblaje suele ser parco: un jergón, un hogar,...

Los teitos, o cabañas con cubierta vegetal son un tipo de construcciones que estuvo ampliamente extendido por toda la Cordillera, pero que ha desaparecido de muchos lugares. En Asturias solo se conservan en algunos concejos del centro y suroccidente, como Ibias, Cangas del Narcea, Somiedo, Teverga…Suelen ser de planta rectangular o cuadrada, con escasos huecos en los muros, que comunican con la cuadra, la habitación del pastor (en ocasiones se halla sobre la cuadra) y el pajar. En los muros exteriores se localizan los peyerus, piedras donde se colocaban los jarros con la leche, fuera del alcance de los animales. El tejado, a cuatro aguas y de gran inclinación para desaguar con facilidad, puede ser de piorno, brezo, escoba o paja de centeno. La cumbrera se sujeta con varas (llatas).

Las cabañas con cubierta de madera se techaban con madera de haya o roble. Este tipo de construcciones, antaño extendidas, ha desaparecido casi por completo, conservándose unos pocos ejemplares en los concejos de Cangas del Narcea (La Viña, Brañavieja) y Caso (Cerréu).

Las cabañas vaqueiras son de dos tipos. En las brañas de abajo o de invierno encontraremos construcciones de dos plantas, con vivienda, cuadra y henil. En las brañas de arriba o de verano la tipología constructiva es variopinta, y va desde construcciones similares a las de las brañas de abajo hasta cabañas con cubierta vegetal.

Como elementos accesorios, en las brañas podemos encontrar otseras, construidas en piedra y destinadas al enfriamiento de la leche, lo que se consigue por medio de una corriente continua de agua que las atraviesa. En algunas brañas se utilizaba como otsera una cabaña o corro orientada al norte, o una fuente; pozales, pequeños cuencos en la roca donde abreva el ganado o se enfría la leche; tendayus, construcciones rectangulares de dos pisos, uno para los terneros y otro para el ganado menor; corripias, pequeñas cuadras de cubierta vegetal, utilizadas para estabular el ganado menor; cuerres o rediles, muros de poca altura para el ordeño o la estabulación; cubiles, pequeños corros que se utilizaban para guardar los cerdos; cierres, muros de división de las propiedades, etc.


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Teitos, cabañas, corros... de 1 a 24 de 1688
 
 

 
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Lugares

Puede encontrar más información sobre Teitos, cabañas, corros... que se muestran en las fotografías anteriores en estos lugares:

- Braña de El Otero
- Braña de Las Ordaliegas
- Braña de Mayaín
- Braña del Cordal
- Braña Foz
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