Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados



Información básica

Nombre: Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados
Lugar: Valencia
País: España
Comunidad: Comunidad Valenciana
Provincia: Valencia
Municipio: Valencia

BIC declarado en RI-51-0004498

Tipo de lugar: Monumento: Iglesia

Situación


Coordenadas: 39.47625,-0.37482

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Descripción

La basílica de la Virgen de los Desamparados de Valencia es el santuario de la Virgen de los Desamparados, Patrona de Valencia y de todo el Antiguo Reino de Valencia, actual Comunidad Valenciana. Ostenta la dignidad basilical merced al breve pontificio firmado por SS. Pío XII el 21 de abril de 1948. Fue construida entre 1652 y 1667, siendo por tanto la primera obra barroca de nueva planta que se alzó en Valencia

La basílica de la Virgen de los Desamparados está ubicada en la zona de mayor cota de la ciudad de Valencia. Configurando así, junto con la catedral, uno de los enclaves más significativos del casco histórico de la ciudad. Concretamente, se encuentra situada en la Plaza de la Virgen, frente a la Fuente alegórica del río Turia y sus acequias (Rascanya, Tormos, Mestalla, Mislata, Rovella, Favara, Benàger i Faitanar y Quart).

Dos de sus puertas dan a esta plaza, y una tercera da al pasaje que separa la basílica de la Catedral de Valencia, unidas ambas por un arco superior. En esta tercera puerta hay una ventanilla enrejada a través de la cual puede contemplarse el interior cuando la basílica se encuentra cerrada y puede contemplarse la Virgen iluminada. Excavaciones realizadas en La Almoina nos indican que la zona donde está situada la Basílica se corresponde con el foro romano de la ciudad de Valencia. De hecho, diversos sillares de la fachada principal de la Basílica son lápidas e inscripciones de la época romana.

La cofradía de la Mare de Déu dels Innocents i Desemparats tiene sus orígenes a principios del siglo XV, y se fundó para socorrer a los enfermos mentales -los Innocents- y para dar sepultura a los cadáveres abandonados o a los de los ajusticiados -los desemparats-. La imagen de la Virgen es de hecho una talla gótica de madera que se ponía acostada sobre los cuerpos de los difuntos durante el cortejo fúnebre, de ahí la inclinación de su cabeza, bajo la que se colocaba un cojín. Más tarde se la recubrió con los mantos y joyas que hoy la adornan, y en el siglo XVIII se le añadieron los dos inocentes que están a sus pies, obra de Vergara.

La Basílica fue proyectada por el arquitecto de Requena Diego Martínez Ponce de Urrana y se caracteriza por su cúpula oval que se inscribe dentro de un cuadrilátero irregular. Alrededor del espacio central se sitúan diversas capillas y el camarín de la Virgen, con un mecanismo que permite girar la imagen para la veneración privada. Las pinturas de la bóveda son obra de Antonio Palomino, y destacan por su perspectiva, que parece abrirse hacia lo alto, donde la Virgen intercede por los inocentes ante la Trinidad.

Los frescos de Palomino

La intervención en la cúpula de la Basílica de los Desamparados de Valencia ha servido para recuperar todo el color de los frescos que pintó Antonio Palomino en 1701, pero también ha rehabilitado el nombre de este artista y tratadista cordobés, pintor de cámara de Carlos II, cuya labor pictórica ha tardado siglos en reconocerse, aunque hoy es considerada fundamental en la producción mural del Barroco Español.

Palomino considerado en la actualidad una de las figuras más interesantes del periodo de transición del siglo XVII al XVIII, dejó una huella notable en Valencia (más que en ninguna otra ciudad), que podía ser mayor si los 1.200 metros cuadrados de bóveda pintados en la Iglesia de los Santos Juanes (serían el mayor fresco del mundo) hubieran sobrevivido a los cuatro incendios que casi arrasaron el templo durante la Guerra Civil Española.

Fue este edificio precisamente el motivo de su llegada a Valencia en 1697. El clero de la parroquia había encargado una nueva decoración, pero no estaba satisfecho con los resultados iniciales, así que pidió la ayuda del rey. Carlos II envió a su pintor, Palomino, quien corroboró la impresión de los capellanes, vio el gran espacio que se ponía en sus manos y aceptó el reto. Se eliminó lo hecho y pintó el presbiterio y todas las bóvedas de la iglesia en los últimos años del siglo XVII. Solo una pequeña parte de aquella obra es hoy visible.

Acabado este trabajo, Palomino diseñó el programa pictórico de la cúpula de la Iglesia de San Nicolás de Valencia, pero dejó el trabajo manual a uno de sus colaboradores, el valenciano Dionís Vidal.

Pasó entonces a ocuparse de la bóveda de la Basílica de la Virgen, en la que, siguiendo la moda de finales del siglo XVII, se pretendía reformar su aspecto interior.

Palomino fue el encargado de poner el cielo a ese claustro (con sus balcones y columnas) que se ve hoy en el interior de la Basílica. Sus capiteles muestran todavía el negro efecto provocado por el humo de los cirios y que hacía prácticamente invisible la obra del pintor cordobés (en especial en la zona superior del altar).

No se conoce con certeza qué tiempo le llevó la cúpula, aunque Sancho considera que no debió gastar más de un año por las exigencias propias del trabajo al fresco: la última capa de enlucido se ha de aplicar la víspera de plasmar el dibujo, pues el temple ha de penetrar en la masa.

Ello implicaba también la necesidad de contar con un gran equipo de albañiles y artistas auxiliares. Primero se tuvo que construir la fina bóveda interior (de dos ladrillos de grosor), que ocultó la linterna renacentista. Después, hubo de prepararse la capa de enlucido, al tiempo que en el suelo los diseños de Palomino se plasmaban sobre papel. Estas hojas, que tenían unos pequeños agujeros en los trazos del dibujo, se sobreponían sobre el mortero aún fresco y se realizaba el estarcido: se soplaba el polvo de hollín sobre el papel, de manera que quedaban unos puntos negros sobre el muro. La mano del artista era la que luego los unía para perfilar el dibujo sobre el que se extendían los colores. Estos se fabricaban de pigmentos naturales (el rojo salía de unos insectos llamados "cochinillas") y cada maestro tenía su receta.

La intensidad de los trabajos llevados a cabo hizo que Palomino buscará descansó en Vall de Uxó hacia 1703. Allí, en gratitud a los duques de Segorbe, dejó su última obra en tierras valencianas: los frescos del ábside de la parroquia del Santo Ángel.



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Fotografías de Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados

Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados I

Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados I

Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados II

Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados II

Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados III

Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados III

Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados IV

Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados IV

Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados V

Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados V

Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados VI

Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados VI

Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados VII

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Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados VIII

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