Centro Histórico de Roma, los bienes de la Santa Sede beneficiarios del derecho de extraterritorialidad situados en la ciudad y San Pablo Extramuros. Patrimonio de la Humanidad

El bien inscrito por la UNESCO con el nombre de Centro Histórico de Roma, los bienes de la Santa Sede beneficiarios del derecho de extraterritorialidad situados en la ciudad y San Pablo Extramuros designa un conjunto patrimonial amplio y complejo que no se limita al casco antiguo de Roma en un sentido turístico o administrativo. Reconoce, dentro de un mismo sitio cultural, tres realidades estrechamente relacionadas: el núcleo histórico monumental de Roma, determinados inmuebles de la Santa Sede situados en la ciudad pero dotados de un estatuto jurídico especial, y la basílica de San Pablo Extramuros, situada fuera del recinto histórico principal pero esencial para comprender el valor global del conjunto.

El Centro Histórico de Roma comprende el gran ámbito monumental contenido dentro del perímetro histórico amurallado en su máxima extensión, es decir, el área definida esencialmente por las murallas de Aureliano y la ampliación del Gianicolo. En ese espacio se concentra una continuidad urbana excepcional en la que conviven restos de la Roma antigua, edificios medievales, iglesias paleocristianas, palacios renacentistas, plazas barrocas y grandes monumentos de la ciudad papal y moderna. No se trata, por tanto, de un centro histórico limitado a una sola época, sino de una superposición de estratos urbanos y monumentales de valor universal.

Los bienes de la Santa Sede beneficiarios del derecho de extraterritorialidad son inmuebles situados físicamente en Roma, fuera del territorio del Estado de la Ciudad del Vaticano, pero vinculados jurídicamente a la Santa Sede mediante un régimen especial. Su inclusión en la inscripción responde a la necesidad de reflejar la singular condición histórica de Roma como capital del cristianismo latino y sede del papado. Entre estos bienes se encuentran complejos de enorme importancia religiosa e histórica, como San Juan de Letrán y Santa Maria Maggiore, junto con diversos palacios y edificios institucionales vinculados a la administración y representación de la Santa Sede en la ciudad.

San Pablo Extramuros forma parte del mismo bien patrimonial aunque se sitúe fuera del recinto histórico central. Su inclusión es fundamental porque se trata de una de las grandes basílicas paleocristianas de Roma y de un lugar directamente vinculado a la memoria del apóstol Pablo. La UNESCO quiso reconocer así que el valor universal del sitio no quedaba plenamente representado solo por el centro urbano amurallado, sino que debía extenderse también a uno de los grandes santuarios suburbanos que forman parte esencial de la topografía histórica y religiosa de Roma.

En conjunto, esta inscripción no protege solo un centro monumental, ni únicamente una serie de edificios destacados, sino un sistema histórico excepcional en el que se integran la Roma antigua, la Roma cristiana, la presencia institucional de la Santa Sede y una continuidad urbana y simbólica única en el mundo. El título es largo porque intenta expresar con precisión esa complejidad: Roma como ciudad histórica, como centro del cristianismo y como espacio donde distintas jurisdicciones y tradiciones monumentales forman una unidad patrimonial inseparable.

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