Monasterio de San Pedro de Siresa


Información básica

Nombre: Monasterio de San Pedro de Siresa
Lugar: Siresa
País: España
Comunidad: Aragón
Provincia: Huesca
Municipio: Valle de Hecho

BIC declarado en 13 de noviembre de 1931

Tipo de lugar: Monumento: Monasterio
Estilo: Románico

Situación


Coordenadas: 42.75651,-0.754

Descripción

El de San Pedro de Siresa, fechado en el año 833, es probablemente uno de los primeros monasterios de Aragón. Del mismo solamente se conserva la iglesia de San Pedro, de planta de cruz latina con un único ábside semicircular muy profundo en la cabecera, el crucero y una nave de tres tramos con tribuna a los pies.

Se trata de una antigua fundación, posiblemente visigótica1​ (de hecho, las excavaciones realizadas en 1991 así lo atestiguaron, aunque se volvieron a soterrar los restos localizados en las mismas).​ Su esplendor en época tan temprana seguramente se vio impulsado por la proximidad de una antigua calzada romana,​ que seguía el valle de Hecho, desde Zaragoza y Berdún (en el municipio de Canal de Berdún) al Bearne (Francia), pasando por el collado del Puerto de Palo.

La primera noticia documental de este establecimiento se encuentra en una donación de tierras efectuada en 833,​ concretamente el 25 de noviembre,​ por Galindo Garcés (conde de Aragón entre 833 y 844) y su esposa Guldegrut. El primer abad del monasterio fue Zacarías, que organizó el monasterio de acuerdo con las reglas fijadas en 816 en un sínodo celebrado en Aquisgrán, inspiradas en la regla de Crodegango de Metz.

Más adelante, en una visita realizada en 852, Eulogio de Córdoba transmite noticias a Guilesindo de Pamplona sobre el esplendor del monasterio y de su biblioteca. Encontró en San Pedro de Siresa obras de tradición grecolatina que no habían sido conservadas en la Córdoba del Califato. Relaciona la existencia de la Eneida, obra cumbre de la literatura épica latina, poesía de Horacio y Juvenal, fábulas de Aviano o La ciudad de Dios de Agustín de Hipona, que a partir de ese momento formaron parte de la cultura hispánica andalusí.

En 867, Galindo I Aznárez (sucesor de Galindo Garcés, conde de Aragón entre 844 y 867) le cede la villa de Echo, cabeza del valle, además de un importante patrimonio que incluía decenas de viñedos, campos de labor y la villa de Surba.

El monasterio también se benefició de la restauración de la antigua sede episcopal de Huesca, que había desaparecido durante mucho tiempo. De hecho, desde el 922 fue sede episcopal.​ Durante los años siguientes (siglo X) se van encontrando donaciones y confirmaciones de propiedades por parte del poder, recibiendo por ejemplo la población de Hecho como donación.​ A ello cabe añadir una política de inversión de las rentas monásticas en la adquisición de nuevas tierras.​ La donación de Hecho al monasterio fue efectuada el año 864, donación a la que se añadieron todas las tierras del valle de Hecho, desde Javierregay (hoy en término municipal de Puente la Reina de Jaca) hasta el lugar de Aguas Tuertas, en pleno Pirineo, donde nace el río Aragón Subordán, hoy en término municipal de Ansó.

El propio conde Galindo Aznárez fundó posteriormente el monasterio de San Pedro de Jaca, en Jaca, que recibió la advocación de San Pedro por ser sus fundadores monjes procedentes del monasterio de San Pedro de Siresa.​

A consecuencia de la expedición contra Pamplona de Almanzor (999), se despobló el monasterio de Siresa. En 1063 pasó a depender de la diócesis de Jaca y más adelante, en 1077, el rey Sancho Ramírez de Aragón estableció una comunidad de canónigos que seguían la regla de san Agustín. A su frente situó a su hermana la condesa doña Sancha, que dirigió el cenobio entre 1082 y fines de 1095. Tenía la categoría de Capilla Real, independizándose en realidad por la vía de hecho de su dependencia respecto de Jaca.

En este monasterio se educó Alfonso (1073–1134), que una vez se convirtió en rey de Aragón (con el nombre de Alfonso I el Batallador) confirmó, en 1113, los privilegios del monasterio, además de otorgarle otras propiedades y beneficios adicionales. El monasterio inició su decadencia al producirse la unión definitiva con la diócesis de Jaca en 1145. En 1252 se encontraba en ruinas y así, en el siglo XIII se llevó a cabo una restauración; en la fábrica original se empleó piedra caliza en hilada bien dispuestas, mientras que la segunda es de mampostería y tosca. En 1345, el padre Huesca refiere un incendio en el que perecieron ornamentos, alhajas y libros litúrgicos.

Según la leyenda, en un hueco abierto en el ábside se encontró el Santo Grial que custodió entre los años 815 y 831 y que se supone que también se albergó en el monasterio de San Juan de la Peña, la cueva de Yebra de Basa, la iglesia de San Adrián de Sasabe, San Pedro de la Sede Real de Bailo, o la Catedral de Jaca...

Durante el siglo XX se realizaron varias restauraciones y remodelaciones, siendo en 1991 cuando se realizan excavaciones arqueológicas en las que se descubrió una estructura de tres naves con cabecera cuadrangular. Entre 1989 y 1991 el Gobierno de Aragón promovió una restauración en cuatro fases que afecto a la práctica totalidad del edificio.

Declarada Monumento histórico artístico en 1931, el Gobierno de Aragón completa en 2002 la declaración originaria de Bien de Interés Cultural de la Iglesia del Monasterio de San Pedro de Siresa.

El edificio es una construcción de grandes dimensiones, de planta cruciforme (en cruz latina) y con un único ábside semicircular (por su interior, aunque en el exterior es poligonal​) bajo el que se encuentra la cripta. Esta iglesia conserva restos de construcciones prerrománicas, a los pies de la nave. En este sentido hay que destacar la maciza construcción que da forma en la puerta principal, exteriormente destaca un cuerpo que se avanza del nivel de la fachada, rematado con un par de arcos de medio punto, y un pequeño campanario dotado desde 1920 con un reloj mecánico, de la empresa Coll de las Cellas, aún en funcionamiento. En el tímpano de esta puerta figura un crismón. Interiormente esta estructura soporta una tribuna elevada.

En el crucero hubo un cimborrio provisto con cúpula semiesférica que, tras derrumbarse por un incendio, fue sustituido en el tramo central del crucero por una bóveda de arista, y los tramos laterales por bóveda de cañón. El ábside tiene tres aberturas, que se combinan con arcos ciegos, interior y exteriormente, decorados tan sólo por cordones.

En el siglo XIII se llevó a cabo una restauración del edificio, de menor calidad arquitectónica, apreciable a simple vista. Conserva aún una parte de su mobiliario del que hay que destacar un Cristo de un descendimiento, posiblemente del siglo XII, una Virgen del siglo XIII y unos retablos góticos dedicados a San Juan Evangelista, la Trinidad, San Esteban y Santiago.

Es de destacar que, contrariamente a los usos de la zona y período, no existe ninguna escultura en la edificación, que presenta de este modo un aspecto de total sobriedad. De este modo, casi el único elemento decorativo presente en su fachada es el crismón.



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Fotografías de Monasterio de San Pedro de Siresa

San Pedro de Siresa

San Pedro de Siresa

Antiguo monasterio

Antiguo monasterio

Fachada principal

Fachada principal

Abside con arcos abiertos y ciegos

Abside con arcos abiertos y ciegos

Contrafuertes y aspecto de fortaleza

Contrafuertes y aspecto de fortaleza

Ventana con cierre de alabastro

Ventana con cierre de alabastro

Ventana con cierre de alabastro

Ventana con cierre de alabastro

Entrada lateral

Entrada lateral

Bóveda de cañón

Bóveda de cañón

Nave transversal con arcos ciegos

Nave transversal con arcos ciegos

Vista desde el coro

Vista desde el coro

Crucero y ábside circular

Crucero y ábside circular

Cristo del siglo XII

Cristo del siglo XII

Retablos góticos restaurados recientemente

Retablos góticos restaurados recientemente

Lápida romana que menciona una vía romana que pasa por el valle de Hecho hacia Francia

Lápida romana que menciona una vía romana que pasa por el valle de Hecho hacia Francia

Libro litúrgico que se conserva en el coro

Libro litúrgico que se conserva en el coro

Ventana con cierre de alabastro

Ventana con cierre de alabastro

Virgen del siglo XIII

Virgen del siglo XIII

Glosario de términos

Arco
Elemento sustentante, que descarga los empujes, desviándolos lateralmente, y que está destinado a franquear un espacio por medio de un trayecto generalmente curvo.
Basa
Pieza inferior de la columna que sirve de apoyo al resto
Cabecera
Testero de la iglesia o parte en que se halla el altar principal.
Califato
Territorio gobernado por el califa, es decir, por el soberano descendiente de Mahoma
Capilla
Edificio contiguo a una iglesia o parte integrante de ella, con altar y advocación particular.
Cenobio
Sinonimo de monasterio. Casa o convento, ordinariamente fuera de poblado, donde viven en comunidad los monjes
Cimborrio
Torre normalmente cilindrica que sirve de base a la cúpula y descansa inmediatamente sobre los arcos torales. Construcción elevada sobre el crucero de las iglesias que tiene forma de torre cuadrada o poligonal
Cripta
Parte subterránea de una iglesia.
Crucero
Espacio en que se cruzan la nave central de una iglesia y la que la atraviesa.
Monasterio
Conjunto de edificios donde se agrupan los monjes para vivir en comunidad. Voz proveniente del latín monasterium y este a su vez del griego monastérion
Monje
Persona que perteneciendo a una orden religiosa vive en comunidad en un monasterio. La voz proviene del occitano monge, que a su vez procede del latín monicus que a su vez procede del griego monachus.
Nave
Cada uno de los espacios en que se divide longitudinalmente una iglesia.
Planta
Plano de la sección horizontal de un edificio.
Retablo
Obra formada por un conjunto de tablas de escultura o pintura religiosa para ser colocada detrás de un altar. Se divide verticalmente en calles, la central más ancha se llama espiga, y horizontalmente en pisos, el inferior se llama predela. El retablo está protegido por el guardapolvo o polsera. La palabra procede del latin retaulus y este a su vez de retro (detras) y tabula (tabla).
Tribuna
Galeria sobre la nave lateral de un templo donde pueden alojarse los fieles