Monasterio de Santa Maria de Poblet

Información básica

Lugar
Vimbodí i Poblet
Municipio
Poblet
Provincia
Tarragona
Comunidad
Cataluña
País
España
Ubicación
Ver en mapa

Descripción

Monasterio de Santa Maria de Poblet

El monasterio de Poblet se encuentra en el sur de Cataluña, en el noreste de la península ibérica, en el municipio de Vimbodí. Es una de las abadías cistercienses más grandes y completas del mundo. Fue construido entre los siglos XII y XV alrededor de una iglesia que data del siglo XIII. Impresiona por la majestuosidad de su arquitectura e incluye una residencia real fortificada, así como el panteón de los reyes y reinas de Cataluña y Aragón.

El monasterio se organiza en tres recintos, rodeados por una muralla defensiva. El primer recinto exterior contiene edificios del siglo XVI, como almacenes, talleres, viviendas para los trabajadores seglares y otros espacios relacionados con la vida económica de la comunidad. En este recinto se encuentra también la capilla gótica de Sant Jordi, construida en 1452. La fortificada Puerta Dorada da acceso al segundo recinto, formado por la Plaça Major, o Plaza Mayor, alrededor de la cual se sitúan los restos del hospital de pobres, la capilla románica de Santa Caterina y la tesorería. El tercer recinto, el más interior, también fortificado, incluye la iglesia, el claustro y las dependencias monásticas.

La muralla defensiva está almenada y reforzada por una serie de torres cuadradas o poligonales, dos de las cuales flanquean la Puerta Real.

La iglesia presenta una planta basilical de tres naves con transepto y cabecera oriental absidal con girola. La cubierta consiste en una bóveda apuntada en la nave central y bóvedas de crucería en las naves laterales. Entre los elementos más destacados del interior se encuentran el retablo renacentista y los sepulcros reales. En el gran claustro predominan las formas góticas maduras. Las partes más antiguas de la estructura son la panda sur y el lavabo, en torno a los cuales se distribuyen los edificios más viejos del conjunto (siglos XII y XIII): la sala capitular, el refectorio, la cocina y el calefactorio, la biblioteca, el antiguo scriptorium y el dormitorio, construido sobre la biblioteca y la sala capitular.

El monasterio de Poblet tiene una importancia extraordinaria en el ámbito del arte, la cultura, la historia y la espiritualidad, así como por su papel clave en la repoblación y explotación agrícola de la Nueva Cataluña bajo la Corona de Aragón. Su biblioteca y su scriptorium fueron muy conocidos a partir del siglo XIII por sus obras de derecho e historia, y el monasterio actuó tanto como custodio de la memoria de la dinastía como de los restos reales.

Es también uno de los monasterios cistercienses más importantes y suntuosos, donde el esquema funcional y el espíritu del Císter están presentes en todo el conjunto. La calidad espiritual de la vida monástica en Poblet lo ha convertido además en un centro de enorme relevancia en la vida del país, desde su fundación hasta la actualidad.

El Real Monasterio de Santa María de Poblet (en catalán, Reial Monestir de Santa Maria de Poblet), conocido simplemente como monasterio de Poblet, es uno de los mejores ejemplos de abadía cisterciense de la península Ibérica y una pieza clave en la historia de la Corona de Aragón.

Situado en la comarca de la Conca de Barberà, en el término municipal de Vimbodí i Poblet (Tarragona), el primer establecimiento monástico fue impulsado por Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, quien entregó estas tierras a los monjes bernardos de la abadía francesa de Fontfroide en 1149. Desde finales del siglo XIV hasta la extinción de la dinastía, Poblet desempeñó la función de panteón real de la Corona de Aragón.

Enriquecido por continuas donaciones de reyes y nobleza, el monasterio alcanzó su máximo esplendor en el siglo XIV. La desamortización de Mendizábal (1835) supuso su abandono casi total. En 1930 se creó un patronato para iniciar la restauración; en 1935 se reconsagró la iglesia y en 1940 regresó una pequeña comunidad cisterciense, origen de la actual. Hoy sigue siendo un monasterio vivo y, aunque parte de las dependencias se pueden visitar, otras permanecen en clausura.

En 1991 la Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad (criterios i y iv) por ser una de las expresiones más completas y mejor conservadas de la arquitectura cisterciense medieval, con panteón real y palacio fortificado integrados en el conjunto. Además, está protegido como Bien de Interés Cultural (Monumento) desde 1921 dentro del catálogo estatal del patrimonio histórico español.

Historia

El nombre «Poblet» procede del latín populetum, «alameda», en referencia al antiguo bosque de álamos que ocupaba este valle. La riqueza vegetal del entorno llevó a que la zona fuera declarada en 1984 Paraje Natural de Interés Nacional, con unas 2100 hectáreas de superficie y alrededor de cincuenta fuentes naturales.

La fundación se debe al conde Ramón Berenguer IV, que hacia 1150 donó las tierras de Populetum a la abadía de Fontfroide, filial de Claraval, situada cerca de Narbona. El lugar reunía las condiciones ideales prescritas por el Císter: aislamiento relativo, disponibilidad de agua abundante y un amplio territorio apto para la agricultura, todo ello en la Conca de Barberà, cerca de l'Espluga de Francolí y al pie de las montañas de Prades.

La comunidad se estableció en torno a 1151 bajo el abad Guerau. La documentación conservada registra continuas donaciones desde muy pronto: ya en 1151 los vizcondes de Cardona realizan un importante legado. Gracias a estos documentos —testamentos, ventas, privilegios— se puede seguir el avance progresivo de las obras de la iglesia y las dependencias claustrales: en 1184 el templo aún estaba en construcción, aunque el presbiterio ya se encontraba en uso, pues hay noticias de un donativo real para las luminarias del altar de Santa María.

En el siglo XIV, Pedro IV el Ceremonioso mandó crear en Poblet un panteón real y nobiliario, donde se levantaron hasta dieciséis sepulcros yacentes. Escoger Poblet como lugar de enterramiento implicaba importantes donaciones de tierras, rentas y vasallos, por lo que la condición de panteón reforzó aún más el poder económico del monasterio. Varias familias nobiliarias de primer rango, como los Urgel, Cervera, Cardona, Puigvert o Boixadors, construyeron aquí sus capillas y sepulcros.

Desde sus orígenes, Poblet estuvo ligado al patronazgo real. Tras la unión dinástica de las coronas de Aragón y Castilla, esta relación continuó. En 1493 los Reyes Católicos visitaron el monasterio acompañados del infante don Juan y de sus hijas Juana, Isabel y Catalina. La crónica insiste en el gran séquito que acompañaba a la reina Isabel, con un centenar de damas que se alojaron en los palacios abaciales, alterando durante unos días la vida regular de la comunidad.

Un año más tarde, en 1494, el humanista Jerónimo Münzer visitó Poblet y dejó testimonio de la grandeza del conjunto, de la riqueza de sus ornamentos y del número de monjes que lo habitaban. A pesar de ello, la extinción de la Casa Real de Aragón supuso el inicio de una lenta decadencia. Durante el Renacimiento algunos abades promovieron nuevas obras de prestigio, como el retablo mayor de piedra encargado por el abad Pedro Caixal al escultor Damián Forment (1526-1531), pieza excepcional cuyo coste desencadenó tensiones internas y la destitución del abad, acusado de despilfarro y falta de observancia.

Edad Contemporánea

Los cambios políticos del siglo XIX y las guerras civiles provocaron una crisis profunda. En 1822 se pusieron a la venta las propiedades monásticas y los monjes fueron expulsados por milicias liberales enfrentadas a los absolutistas. El monasterio quedó desprotegido, sufrió incendios y saqueos, aunque previamente se habían retirado parte de las joyas y objetos litúrgicos más valiosos.

Durante el decenio ominoso de Fernando VII (1823-1833), la comunidad regresó y trató de restaurar los daños y recuperar bienes dispersos, pero las guerras carlistas y la tensión política continuada hicieron inviable la estabilidad. En 1833, en plena Primera Guerra Carlista, tropas de ambos bandos ocuparon el monasterio; las tumbas reales fueron abiertas y sus ropajes quemados en busca de tesoros. Más tarde se salvaron algunos documentos y restos funerarios, que se trasladaron a Tarragona. Temiendo males mayores, los monjes se fueron exclaustrando progresivamente, refugiándose en casas particulares y confiando los objetos transportables a manos privadas, de los que solo una parte pudo ser recuperada.

Tras la desamortización de 1835, Poblet quedó abandonado. Durante décadas, el conjunto se degradó hasta quedar convertido en un paisaje de ruinas románticas, visitado por viajeros, dibujantes y eruditos, pero sin comunidad estable. Esta imagen de “monasterio arruinado” está bien documentada en grabados y fotografías de finales del siglo XIX.

En 1930 se creó el Patronato de Poblet y poco después la Hermandad de Amigos del Monasterio, que impulsaron las primeras restauraciones sistemáticas: consolidación de estructuras, recuperación de obras dispersas y limpieza de áreas colmatadas de escombros. Gracias a esta labor, en 1935 la iglesia pudo reabrirse al culto. En 1940 se estableció una pequeña comunidad de monjes cistercienses procedentes de Italia, que marcó el inicio de la nueva etapa monástica contemporánea. Hoy la comunidad, integrada en la Congregación Cisterciense de la Corona de Aragón y la Corona de Castilla, mantiene la liturgia, la vida regular y algunas actividades de acogida y producción.

En la actualidad, Poblet sigue habitado por monjes del Císter que combinan la oración con el trabajo manual e intelectual, el cuidado de huertos y viñas y la acogida de huéspedes. La hospedería monástica ofrece plazas para retiros espirituales, siguiendo la tradición benedictino-cisterciense, aunque con regulación y reservas modernas.

Organización del monasterio

Desde sus inicios, Poblet fue pensado como una unidad autosuficiente, fiel al modelo cisterciense descrito por los cronistas de la orden. El historiador Manrique lo definió como Populetum… toto orbe christiano nulli secundum (“Poblet… en todo el orbe cristiano, segundo de ninguno”), subrayando su importancia dentro de la red cisterciense europea.

El monasterio estaba rodeado de una amplia red de granjas o grangiae, explotaciones rurales dependientes donde se organizaba el trabajo agrícola y ganadero. Cada una era dirigida por un monje, responsable de coordinar a los legos, pastores, hortelanos y otros trabajadores. A finales del siglo XII, Poblet controlaba al menos diecisiete granjas, con zonas de regadío, como La Pena, y áreas boscosas, como el bosque de Castellfollit, lo que le proporcionaba madera, cereal, vino, aceite y otros recursos esenciales.

Dentro del recinto, el monasterio constituía una pequeña ciudad autosuficiente, comparable a Cîteaux o Clairvaux: además de la iglesia y el claustro, disponía de enfermería, farmacia, cementerios, huertos de plantas aromáticas, molinos, hornos de pan, talleres artesanales, bodegas y prisiones internas, pues el abad ejercía también jurisdicción señorial sobre sus dominios.

Casas, propiedades y derechos

El prestigio y la posición estratégica de Poblet llevaron a que se convirtiera en cabeza de una amplia familia de monasterios cistercienses en la Corona de Aragón. Entre sus filiales más importantes destacan el Monasterio de Piedra (Zaragoza), el de Santa María de Benifassà (Castellón), el monasterio de la Real en Mallorca, el priorato de San Vicente en Valencia, el monasterio de Nazaret en Barcelona y el santuario del Tallat, entre Tarragona y Lleida.

El monasterio ejercía jurisdicción sobre varias baronías y alrededor de sesenta pueblos, con derecho a nombrar alcaldes o batlles en numerosas villas dependientes. Poseía señoríos como el castillo y la villa de Verdú o el castillo de Monargues, además de derechos de pasto en tierras reales, acceso preferente a las salinas de Cardona y privilegios en las pesquerías de Ampurias.

El abad y los monjes

Los abades de Poblet acumularon un poder notable, no solo como superiores de la comunidad, sino también como grandes señores y representantes del Císter en los reinos de Aragón y Navarra. Tenían voz destacada en las Cortes catalanas, ocuparon cargos en la Diputación del General (la Generalitat) y fueron limosneros reales por privilegio de Pedro IV el Ceremonioso, acompañando al rey en campañas y empresas diplomáticas.

El monje archivero detentaba el título de Notario Real, y tanto el abad como los monjes gozaban del privilegio de estar exentos de juramento en procesos judiciales, por considerarse que su palabra bastaba como garantía. Un mandato de Jaime I (1222) establecía que en todas las propiedades de Poblet se podía enarbolar el estandarte real, señalando su protección directa por la Corona.

Construcción del monasterio

La construcción en piedra del gran monasterio de Poblet comenzó hacia 1163, aproximadamente una década después de la fundación, siguiendo la práctica habitual del Císter. Ese año hay documentación sobre una donación de Arnau de Bordells para las obras y un permiso de Ramón de Cervera para extraer piedra en sus dominios.

Los cistercienses respetaban escrupulosamente ciertas condiciones para la implantación de un monasterio: presencia de agua corriente para abastecimiento, molinos y canalizaciones internas; terreno amplio y fértil; y una ubicación relativamente retirada pero conectada con las rutas de comunicación. Al inicio se levantaban edificios provisionales de madera o fábrica sencilla, aptos para la vida comunitaria, mientras se proyectaba el gran complejo definitivo. En Poblet, este núcleo primitivo incluía una pequeña iglesia —la actual capilla de San Esteban— con un claustrillo adosado, que más tarde funcionaría como enfermería y espacio funerario. Estos elementos constituyen el sector más antiguo (siglo XII) conservado en el conjunto.

Entre 1162 y 1196 se levantó la iglesia mayor. Hacia 1200 el muro norte, contiguo a la futura panda sur del claustro, estaba ya terminado. A continuación se construyeron la sala capitular primitiva, la sacristía vieja, el locutorio y el dormitorio común de los monjes. A mediados del siglo XIII se documentan obras en el refectorio de conversos (1225-1234) y en el dormitorio (1243), lo que sugiere que hacia esa fecha al menos tres de los lados del gran claustro ya estaban alzados. Nuevas donaciones de 1249-1250 se destinan a un “capítulo nuevo”, a la sacristía y al dormitorio de nueva fábrica, sustituyendo las estancias del siglo XII.

En el siglo XIV se produjeron ampliaciones relevantes: el atrio de la iglesia (atrio del obispo Copons), la conversión del antiguo dormitorio de legos en bodega y la construcción de dormitorios para monjes ancianos. A finales de esa centuria se levanta el palacio del rey Martín el Humano, ejemplo sobresaliente de gótico civil catalán integrado en el recinto claustral. Ya en época moderna (1789-1792) se añadió la sacristía nueva, adosada a la cabecera del templo y ocupando parte del trazado de la muralla.

El complejo monástico

El conjunto de Poblet se organiza en tres recintos consecutivos, articulados por distintas puertas. Cruzando la actual carretera de l'Espluga de Francolí —antiguo paseo de San Bernardo, propiedad monástica— se llega al primero de ellos.

Primer recinto

Se entra por la llamada Puerta de Prades, con arco de medio punto hacia el exterior y apuntado hacia el interior. Sobre la puerta hay un nicho con imagen de la Virgen, advocación del monasterio, el escudo del abad Fernando de Lerín (1531-1545) y un emblema con jarra y azucenas, símbolo de pureza, junto a las iniciales PO.

Este espacio albergaba las viviendas de labradores, obreros, legos y otros miembros de la “familia” monástica. El abad Guimerà (1564-1583) mandó construir en este recinto un pozo, abrevaderos y conducciones de agua, dejando su escudo de dos fajas rojas en campo de oro grabado en la piedra. Todavía subsiste la casa del monje portero, edificada también bajo el abad Lerín.

Tras una arboleda se alcanza la Puerta Dorada, acceso al segundo recinto. Su nombre alude al antiguo chapado de bronce dorado ordenado por Felipe II cuando pasó aquí la Semana Santa de 1564. La puerta, de carácter castrense, se construyó bajo los abades Delgado y Juan Payo Coello (1480-1499) y presenta en la fachada los escudos de la Corona de Aragón, Sicilia y Castilla, vinculados a Juan II y Fernando el Católico. Probablemente se terminó en 1493, con motivo de la visita de los Reyes Católicos y sus hijos.

Junto a esta puerta se alza la capilla de San Jorge, mandada edificar por Alfonso V el Magnánimo tras la conquista de Nápoles (1442). De planta cuadrada y portada gótica flanqueada por columnas con pináculos, está consagrada a la Virgen del Rosario, San Miguel y San Jorge. En la fachada se exhiben los escudos reales y el del abad Conill, representado simbólicamente por un conejo.

Segundo recinto

Una vez traspasada la Puerta Dorada se accede a una amplia plaza irregular, corazón del segundo recinto. En el lado opuesto se alza la portada barroca de acceso al atrio de la iglesia, abierta en la muralla del recinto interno. Esta puerta, mandada construir por el duque de Cardona en 1670, presenta una composición barroca con hornacina central para la Virgen, estatuas de San Benito y San Bernardo, óculos decorados y columnas salomónicas. Frente a ella se levanta una gran cruz de piedra del abad Guimerà, sobre un podio de cuatro escalones.

En la parte norte de la plaza se encuentra la capilla de Santa Catalina (1251), promovida por Ramón Berenguer IV, donde los visitantes distinguidos oraban antes de entrar en clausura. De aspecto austero, tiene portada románica simple y bóveda de cañón apuntado.

En este mismo ámbito se levantaron la antigua hospedería, el palacio abacial moderno iniciado en 1583 por el abad Francisco Oliver de Boteller, con una galería que comunicaba directamente con la iglesia, el hospital de pobres fundado en 1207 y el palacio abacial antiguo, donde se alojaron las damas del séquito de Isabel la Católica.

Tercer recinto

A poca distancia de la portada barroca se encuentra la Puerta Real, flanqueada por dos torres que recuerdan a las de Serranos de Valencia. Este tercer recinto engloba las dependencias de clausura propiamente dichas y está rodeado por una poderosa muralla mandada construir por Pedro IV a mediados del siglo XIV para proteger, entre otros, el panteón de los reyes de Aragón.

La muralla tiene unos 608 m de perímetro, 11 m de altura y 2 m de grosor, con almenas, aspilleras y camino de ronda. Doce torres poligonales refuerzan el sistema defensivo; las que flanquean la Puerta Real y las de las esquinas se utilizaron incluso como cárceles. Otras torres reciben nombres funcionales o simbólicos: del Prior, del Aceite, del Rincón, de las Armas, de San Esteban, del Zapatero, del Cardenal, de las Hostias o de los Locos.

La Puerta Real, obra del siglo XIV, presenta arco de medio punto con grandes dovelas; en la clave un ángel sostiene el escudo de la Corona y, a los lados, se ven los timbres de Pedro IV. Sobre la puerta alternan los escudos reales con el del abad Guillem d'Agulló, responsable de la construcción.

Tras cruzarla, a la izquierda se conservan restos de las antiguas estancias para conversos y donados. A la derecha, unas escaleras conducen al palacio de Martín el Humano (hoy museo). Frente a la puerta se abre el atrio del claustro, obra del abad Copons. A un lado se hallan las bodegas, antaño comedor de legos, sobre las que se construyó el dormitorio de monjes jubilados; al otro, los lagares del siglo XIII, antiguos dormitorios de conversos. El muro sur de estas dependencias se apoya directamente en el muro norte de la iglesia.

En el extremo oriental del recinto se concentran las estructuras más antiguas: la capilla de San Esteban y su claustrillo, la enfermería y las cámaras reales construidas en el siglo XIV sobre la muralla, además de las habitaciones modernas de monjes ancianos.

La iglesia

Desde la portada barroca abierta en la muralla occidental se entra en el atrio o galilea, espacio de transición hacia la iglesia construido a finales del siglo XIII, junto con el gran rosetón que ilumina la nave central. El atrio, cubierto con bóvedas de crucería, fue en origen un ámbito semipúblico con altares dedicados al Santo Sepulcro y a la Virgen de los Ángeles; hoy se conserva un Calvario gótico.

La iglesia, iniciada en estilo románico hacia 1166, tiene planta basilical de tres naves con crucero. Las naves laterales son más estrechas; la nave norte y la central responden al modelo románico cisterciense con bóvedas de crucería (norte) y de cañón apuntado (central). La nave sur se rehízo en estilo gótico por orden del abad Copons hacia 1330, momento en que se abrieron siete capillas laterales y se levantó el gran cimborrio octogonal con amplios ventanales, restaurado en el siglo XX. Una girola rodea el presbiterio, con cinco capillas radiales comunicadas con el crucero.

En el presbiterio se conserva la mesa de altar románica original: una gran losa apoyada en cuatro parejas de columnas. El templo alberga el retablo mayor de Damián Forment y los sepulcros reales, dos de sus conjuntos artísticos más valiosos.

#romanico#gotico#patrimonio-humanidad#bien-interes-cultural

Fotografías de Monasterio de Santa Maria de Poblet

Dispones de 30 fotografías de Monasterio de Santa Maria de Poblet

Glosario de términos

Almena
Cada uno de los prismas que coronan los muros de las antiguas fortalezas para resguardarse en ellas los defensores.
Altar
En el culto cristiano, especie de mesa consagrada donde el sacerdote celebra el sacrificio de la misa
Arco
Elemento sustentante, que descarga los empujes, desviándolos lateralmente, y que está destinado a franquear un espacio por medio de un trayecto generalmente curvo.
Aspillera
Abertura en el muro larga y estrecha. Vano con fuerte derrame al interior que poseen los muros para permitir la defensa protegiendo al defensor.
Atrio
Recinto cerrado, y generalmente porticado que precede a la entrada de un edificio.
Basilica
Edificio de interior organizado en naves separadas por columnas o pilares, correspondiendo mayor altura y luminosidad a la central, para invocar el paso desde un mundo de tinieblas o pecado hacia la nueva vida. Esta proyección de visa al encuentro de Cristo Sol de Justicia, orienta las naves al Este, de donde procede el astro que todo lo ilumina.
Cabecera
Testero de la iglesia o parte en que se halla el altar principal.
Capilla
Edificio contiguo a una iglesia o parte integrante de ella, con altar y advocación particular.
Cimborrio
Torre normalmente cilindrica que sirve de base a la cúpula y descansa inmediatamente sobre los arcos torales. Construcción elevada sobre el crucero de las iglesias que tiene forma de torre cuadrada o poligonal
Claustro
Galeria cubierta alrededor de un patio generalmente cuadrangular y separada de él por columnas o arquerias. Suele estar adyacente a la iglesia y formando parte de un complejo mayor (catedral, monasterio etc.). Su etimologia procede de claustrum = cerrado.
Clave
Dóvela central de un arco o pieza central de una bóveda.
Cora
Provincia de un reino musulmán
Coro
Parte de la iglesia donde se situan los monjes o sacerdotes para cantar el oficio divino. A lo largo de la historia de la arquitectura su ubicación dentro del templo ha sufrido diversas variaciones, si se sitúa en la nave central se aísla mediante un cerramiento
Crucero
Espacio en que se cruzan la nave central de una iglesia y la que la atraviesa.
Cubierta
En general, sistema de cierre de la parte superior de una construcción.
Dovela
Cada una de las piedras labradas en forma de cuña y que forman un arco.
Escalera
Construcción diseñada para comunicar varios espacios situados a diferentes alturas. Partes de una escalera
Girola
Pasillo que rodea por detrás el presbiterio o capilla mayor, prolongando las naves laterales. También se llama deambulatorio.
Hornacina
Hueco coronado por un cuarto de esfera, generalmente practicado en un muro y destinado a recibir una estatua, jarrón, tumba u otro objeto decorativo.
Lego
En los conventos de religiosos, el que siendo profeso, no tiene opción a las sagradas órdenes. Se dedica a realizar actividades manuales en contraposición a los monjes de coro que dedican su actividad a la oración y a la vida contemplativa
Monasterio
Conjunto de edificios donde se agrupan los monjes para vivir en comunidad. Voz proveniente del latín monasterium y este a su vez del griego monastérion
Monje
Persona que perteneciendo a una orden religiosa vive en comunidad en un monasterio. La voz proviene del occitano monge, que a su vez procede del latín monicus que a su vez procede del griego monachus.
Nave
Cada uno de los espacios en que se divide longitudinalmente una iglesia.
Panda
Cada uno de los lados que forman el claustro de los monasterios. La voz proviene del latín pandus que significa curvado
Planta
Plano de la sección horizontal de un edificio.
Podio
Pedestal corrido sobre el que se apoyan varias columnas
Portada
Puerta ornamentada o decorada.
Presbiterio
Zona elevada del templo cristiano en torno al altar.
Priorato
A/ Distrito o territorio en que tiene jurisdicción el prior. b/ Establecimiento monástico que dependía de una abadía. El superior recibía el nombre de prior.
Refectorio
Comedor común en un convento. Voz proveniente del latín refectorium de refectus, refección o alimento.
Retablo
Obra formada por un conjunto de tablas de escultura o pintura religiosa para ser colocada detrás de un altar. Se divide verticalmente en calles, la central más ancha se llama espiga, y horizontalmente en pisos, el inferior se llama predela. El retablo está protegido por el guardapolvo o polsera. La palabra procede del latin retaulus y este a su vez de retro (detras) y tabula (tabla).
Sepulcro
Es la obra que se construye para dar sepultura a una persona, generalmente en piedra y elevada respecto del suelo
Timbre
Ornamento superior de un escudo
Transepto
Espacio transversal que aísla el ábside y el coro del espacio de la nave. Sobre él se eleva generalmente el centro arquitectónico o eje vertical mayor del conjunto, cubierto con bóveda y flanqueado de vanos.
Tumba
La tumba es una pequeña edificación o cámara para depositar a los difuntos, con muros, tejado y si se usa para más de un cuerpo, con puerta