Conjunto histórico de Rubielos de Mora
Información básica
- Lugar
- Rubielos de Mora
- Municipio
- Rubielos de Mora
- Provincia
- Teruel
- Comunidad
- Aragón
- País
- España
- Ubicación
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Descripción
Rubielos de Mora se asienta junto al río Rubielos, al abrigo de una serie de colinas. Su trazado medieval y la calidad de sus edificios aún se perciben al pasear por sus calles, razón por la cual el conjunto urbano ha sido declarado Bien de Interés Cultural.
El origen de la villa se remonta al siglo XII, cuando un núcleo perteneciente al reino de Valencia fue conquistado por Alfonso II. Todo indica que en este territorio ya existió con anterioridad un importante asentamiento romano. En época medieval la villa se protegía mediante un castillo del que hoy apenas quedan restos y fue configurándose como núcleo poblacional destacado, creciendo y consolidándose a lo largo de los siglos. Desde el siglo XIV y hasta comienzos del XX, Rubielos mantuvo un papel relevante en la comarca, lo que explica las constantes transformaciones urbanas y la construcción de numerosos edificios monumentales.
Las primeras referencias escritas a la villa datan del siglo XII. En sus orígenes, el caserío ocupaba alrededor de media hectárea, agrupado en torno al castillo. Ya en el siglo XIII, Rubielos comenzó a estructurarse según una trama urbana más compleja, articulada por tres ejes que partían de otros tantos portales de acceso: la calle de San Antonio, la calle de Félix Cebrián y el conjunto formado por las calles del pintor José Gonzalvo y Canónigo Aranda, desde el portal del Carmen. La repoblación llevada a cabo en aquellos años convirtió a Rubielos en una de las localidades más importantes del territorio de Teruel.
En el siglo XVI tuvo lugar una profunda reforma arquitectónica que afectó al trazado urbano. En el primer cuarto del siglo XVII se produjeron nuevas intervenciones, especialmente en el entorno de la muralla: se levantaron la iglesia parroquial y el convento de las Carmelitas, y el poder de la nobleza local impulsó la construcción de numerosos palacios y casas señoriales. A esa misma época pertenecen muchas de las ermitas y puentes que se conservan hoy en el término.
Durante los siglos XIX y XX el núcleo urbano siguió expandiéndose más allá del antiguo recinto amurallado. A mediados del siglo XIX se describía la localidad como un pueblo de unas quinientas cincuenta casas de construcción regular, rodeadas por un muro de poca entidad. Sus calles ya eran llanas y bien empedradas y contaba con cuatro plazas principales: de los Toros, del Carmen, del Sol y de la Sombra. En el centro de la plaza del Carmen se alza una fuente o surtidor de agua que abastecía a los vecinos. La pujanza de la burguesía terrateniente quedó reflejada en los edificios señoriales que aún pueden contemplarse.
Guerras, conflictos y posguerra
Los grandes conflictos contemporáneos dejaron huella en Rubielos de Mora. Durante la Primera Guerra Carlista, en septiembre de 1835, el general carlista Cabrera entró en la villa y sostuvo un duro enfrentamiento con la guarnición que la defendía. Tras la batalla, y una vez obtenida la victoria, ordenó la ejecución de decenas de defensores entre milicianos urbanos y tropas de refuerzo.
En la Guerra Civil española la localidad volvió a tener un papel estratégico. En el valle se instaló un aeródromo republicano, utilizando como centro de operaciones la ermita de los Santos Mártires Abdón y Senén. El templo se adaptó como sala de reuniones, mientras que las construcciones anexas sirvieron como almacenes, cocinas, enfermería, sala de radio, alojamiento y refugio. Este aeródromo, como otros de la zona, fue ocupado por el ejército sublevado entre marzo y abril de 1938.
Poco antes, en enero de 1938, Rubielos fue escenario de los llamados Sucesos de Rubielos de Mora, explotados posteriormente por la propaganda franquista. Un grupo de soldados de la 84.ª Brigada Mixta, agotados tras los combates en la toma de Teruel, se amotinó y se negó a regresar al frente tras disfrutar de un permiso en la localidad. El mando republicano aplicó una dura disciplina militar y ordenó fusilar a varios de los cabecillas por amotinamiento y cobardía, como suele ocurrir en otros episodios bélicos.
En la posguerra la guerrilla antifranquista tuvo una presencia destacada en la comarca. En mayo de 1947 la resistencia hizo estallar una carga explosiva bajo la línea férrea que unía Rubielos de Mora con Mora de Rubielos, interrumpiendo la circulación durante horas. Días más tarde se produjo otra voladura entre las estaciones de Barracas y Rubielos, afectando al ferrocarril Central de Aragón. El 15 de mayo de ese año, miembros de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón entraron en el pueblo, ocuparon momentáneamente las calles y distribuyeron propaganda clandestina.
Reconocimientos y protección patrimonial
La riqueza arquitectónica y la buena conservación del casco antiguo motivaron que en 1980 Rubielos de Mora fuese declarado conjunto histórico-artístico. Poco después recibió el premio Europa Nostra a la conservación del patrimonio, así como diferentes reconocimientos y medallas de turismo del Gobierno de Aragón y un Premio Nacional del Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones. En 2013 la villa se incorporó a la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España, reforzando su imagen como destino patrimonial de primer orden.
Arquitectura religiosa
La ex colegiata de Santa María la Mayor constituye uno de los edificios más significativos de Rubielos. Se trata de un templo de estilo barroco construido con mampostería y sillería. Presenta planta rectangular, de una sola nave con capillas laterales comunicadas, cubiertas por bóvedas de crucería. En el exterior, en el lado del Evangelio y en el tercer tramo, se abre la portada principal, labrada en piedra, con un pórtico cubierto por bóveda de crucería y acceso mediante un arco de medio punto. La torre campanario se organiza en tres cuerpos cuadrados rematados por un cuarto cuerpo octogonal donde se alojan las campanas, una de las cuales está fechada en el siglo XV.
El término municipal conserva además numerosas ermitas. La de los Santos Mártires Abdón y Senén se considera probablemente la más antigua, ya que su origen se sitúa en el siglo XV. De esta época se conserva un rosetón gótico. El edificio, de mampostería y sillería, tiene planta rectangular y se cubre con bóveda de cañón apuntada.
La ermita de Santa Ana es un templo levantado en la primera mitad del siglo XVII, del que se conservan documentos de gastos entre 1659 y 1662. En el año 1888 fue reformada, sustituyéndose la antigua bóveda de medio cañón por una cubierta a cuatro aguas.
La ermita del Pilar ocupa lo que fue la capilla privada de la antigua casa de los Tonda-Serret, posteriormente vinculada a los marqueses de Villasegura. Construida en sillería, presenta planta rectangular y una sola nave con bóveda de lunetos. El interior se reviste con estucos del siglo XVII. Tras ser desmantelada en 1936, fue de nuevo decorada con una serie de lienzos.
Completan el paisaje devocional las ermitas de Santa Bárbara, Nuestra Señora de los Desamparados, San Miguel y San Roque. De esta última consta que en 1652 ya se encontraba en construcción y que fue consagrada pocos años después. La ermita del Calvario, por su parte, es un edificio neoclásico restaurado, con planta octogonal al exterior y circular al interior, que domina el valle y ofrece una vista privilegiada sobre la villa.
Rubielos llegó a contar con dos conventos. Del convento de Agustinas destaca especialmente su iglesia, edificada en el siglo XIV y utilizada originalmente como parroquia del municipio. En el siglo XV se añadieron capillas junto a la puerta y, en 1624, se fundó pegado a su ábside el monasterio de San Ignacio de Loyola de monjas agustinas. El segundo convento, el de las Carmelitas Descalzas, se fundó en 1608 y sus obras finalizaron en 1622. De este conjunto, construido en sillería, sobresalen la iglesia y el claustro. Durante las guerras carlistas del siglo XIX el edificio sufrió importantes daños.
Arquitectura civil
El casco antiguo de Rubielos de Mora constituye un excelente ejemplo de población fortificada turolense, y fue distinguido con el premio Europa Nostra en 1983. De las siete puertas originales del recinto amurallado se conservan dos: el portal de San Antonio y el portal del Carmen, antes conocido como portal de Santa María. El portal de San Antonio, levantado en sillería y mampostería, integra una de las torres y accesos más vistosos de Aragón. El portal del Carmen incorpora, como parte del propio elemento arquitectónico, una pequeña capilla barroca dedicada a la Virgen del Carmen.
Entre los edificios civiles, la casa consistorial del siglo XVI antigua lonja y ayuntamiento es uno de los elementos más representativos. Se trata de una construcción renacentista con porche abierto al exterior, típica de las casas consistoriales aragonesas.
Numerosas casas nobles jalonan el entramado urbano. La Casa de los Condes de Florida presenta una fachada de tres alturas, completamente de sillería. En la planta principal se abren tres portadas barrocas adinteladas con elaborada rejería, y sobre la puerta central se sitúa el escudo familiar. La planta noble cuenta con dos balcones moldurados, y por encima se desarrolla una galería de arcos que remata el conjunto con una cornisa de madera profusamente decorada.
El palacio de los Marqueses de Villasegura, uno de los mayores del municipio, mantiene la organización típica de los palacios renacentistas aragoneses, con fachada de gran desarrollo horizontal. La Casa de los Condes de Creixell es una construcción barroca presidida por un escudo nobiliario sobre la portada; en este edificio estableció su cuartel el general Cabrera durante las guerras carlistas.
Un rasgo curioso del casco antiguo son los dinteles de muchas puertas, que conservan tallados símbolos, herramientas u objetos que aluden a los oficios de sus antiguos propietarios, junto con otros signos de interpretación más compleja, posiblemente vinculados a hermandades o cofradías medievales; entre ellos destaca una tau que se ha relacionado con la simbología templaria. También llaman la atención las farolas de hierro forjado, diseñadas de manera individual: se dice que no hay dos iguales, ya que en cada una se representan motivos distintos.
Entre los monumentos más recientes sobresalen la fuente de la Negrita, llamada así por la figura femenina de aire oriental que la corona, y el Monumento al Toro Embolado, escultura contemporánea del artista local José Gonzalvo dedicada a una de las tradiciones festivas más arraigadas del municipio.
Patrimonio cultural y museos
En el ámbito cultural, Rubielos de Mora alberga la Fundación Museo Salvador Victoria, instalada en el antiguo Hospital de Gracia, edificio del siglo XVIII. La planta baja acoge el fondo bibliográfico y una sala para exposiciones temporales, mientras que las plantas superiores muestran la obra del pintor Salvador Victoria y de otros artistas vinculados a su trayectoria.
La relevancia paleontológica de la comarca se refleja en la existencia, a las afueras de la villa, de un centro de Dinópolis. Este espacio divulgativo, conocido como Región Ambarina, exhibe fósiles y piezas procedentes de yacimientos de la zona, donde se han documentado importantes afloramientos de ámbar y restos de fauna y flora del pasado geológico. De este modo, Rubielos de Mora combina patrimonio histórico, artístico y científico, configurándose como un destino especialmente atractivo para quienes se interesan por la historia y el paisaje cultural de Teruel.
Fotografías de Conjunto histórico de Rubielos de Mora
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