El acueducto de Ferreres, también conocido como el Puente del Diablo, es una impresionante arquería romana que formaba parte del sistema hidráulico encargado de abastecer de agua a la antigua ciudad de Tarraco, la actual Tarragona. Este acueducto conducía el agua desde unas fuentes situadas en el interior, discurriendo en paralelo al río Francolí a lo largo de unos 25 kilómetros, hasta llegar a la ciudad.
La arquería que ha llegado hasta nuestros días se encuentra en las afueras de Tarragona (Cataluña, España) y es uno de los elementos más representativos del conjunto arqueológico de Tarraco, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000. Este conjunto destaca por su excelente estado de conservación y su valor histórico como testimonio del urbanismo y la ingeniería romanas en Hispania.
El acueducto fue declarado monumento nacional en 1905 y está catalogado como Bien de Interés Cultural con categoría de monumento, lo que ha contribuido a su protección y conservación.
La construcción del acueducto data del siglo I a. C., durante el mandato del emperador Augusto, en el contexto del ambicioso programa de monumentalización de Tarraco, capital de la provincia romana Hispania Citerior Tarraconensis. Esta provincia ocupaba, en su momento de mayor extensión, aproximadamente dos tercios de la Península Ibérica.
El acueducto transportaba agua desde fuentes localizadas en el actual término municipal de Vallmoll. Excavaciones recientes han permitido documentar la existencia de un canal o cajero de hormigón romano, probablemente empleado para captar estas aguas. Curiosamente, se ha determinado que la arquería monumental de Ferreres no formaba parte del trazado original del acueducto, sino que fue añadida con posterioridad, probablemente con fines simbólicos y propagandísticos, para resaltar el poder y la capacidad técnica de Roma ante los habitantes locales.
Además del acueducto de Ferreres, se conoce la existencia de otra conducción romana denominada Acqua Augusta, mucho más extensa, que captaba aguas de fuentes situadas en el término municipal de Querol. Este segundo acueducto fue reutilizado en época moderna y se le conoció como la Mina del Arzobispo. Hoy día, apenas quedan restos visibles de él dentro del casco urbano de Tarragona.
La arquería del acueducto de Ferreres se sitúa a unos 4 kilómetros al norte de la ciudad de Tarragona. Tiene una longitud de 217 metros y alcanza una altura máxima de 27 metros. La estructura presenta dos niveles de arcos superpuestos: el inferior está formado por 11 arcos y el superior por 25, todos construidos con sillares de piedra caliza local, ensamblados sin argamasa, mediante una técnica denominada opus quadratum.
El canal por el que discurría el agua, situado en la parte superior de la arquería, presenta un desnivel de 40 centímetros entre el extremo norte y el sur, lo que garantizaba un flujo constante del agua hasta Tarraco gracias a la gravedad. Este tipo de soluciones ingenieriles son muestra del avanzado conocimiento de la hidráulica que tenían los romanos.
El acueducto de Ferreres no solo constituye un vestigio esencial de la ingeniería romana, sino también un icono del legado cultural que Roma dejó en la península. Su conservación permite comprender la complejidad de las infraestructuras romanas y su impacto duradero en el territorio.
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Glosario de términos
- Arco
- Elemento sustentante, que descarga los empujes, desviándolos lateralmente, y que está destinado a franquear un espacio por medio de un trayecto generalmente curvo.
- Argamasa
- Mezcla formada por cal, arena y agua, usada en la albañilería para unir piedras, ladrillos etc.
- Icono
- 1. Representación religiosa de pincel o relieve, usada en las iglesias cristianas orientales. 2. Tabla pintada con técnica bizantina
- Sillar
- Bloque de piedra labrado y asentado en hiladas, con forma, dotado de seis caras.