Ex Monasterio de Benedictinos de San Pedro de Villanueva

Situación



Información básica

Nombre: Ex Monasterio de Benedictinos de San Pedro de Villanueva
Lugar: Villanueva
País: España
Comunidad: Principado de Asturias
Provincia: Asturias
Comarca: Comarca del Oriente de Asturias
Municipio: Cangas de Onís

BIC declarado en GACETA 08/08/1907

Tipo de lugar: Monumento: Monasterio
Estilo: Románico

Mapa de situación


Coordenadas: 43.367,-5.15069 [Ver en mapa]

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Descripción

La construcción

El monasterio benedictino y la ermita de San Pedro están considerados como uno de los ejemplos más importantes del denominado románico asturiano. La primera construcción eclesiástica se atribuye a la época de Alfonso I el Católico, yerno de don Pelayo y esposo de la reina Ermensinda, cuando ceden éstas y otras tierras a la iglesia. La leyenda cuenta que en este mismo lugar murió el rey Favila, hermano de Ermensinda, en una cacería a consecuencia del ataque de un oso. En su memoria se contruyó este monasterio y la ermita. Es difícil asegurar con exactitud cuándo se originó la construcción por la falta de documentación, pero consta que en el s. VIII, en este lugar se levantó un panteón real y una basílica en memoria del rey Favila. De esta construcción prerrománica no queda ningún tipo de vestigio, tan sólo se conserva la parte románica y la barroca.

Los lugares donde se levantan estos edificios siempre aportan una leyenda que justifica su construcción. Pero lo que sí es cierto es que estos lugares suelen haber sido utilizados anteriormente por otras culturas y sociedades para realizar sus ceremonias y cultos. Son pues lugares privilegiados. La cercanía del río, canteras cercanas donde obtener la piedra,... y misteriosas energías telúricas que propician la oración, son algunas de las condiciones buscadas para la construcción de los monasterios.

No sería hasta el s. XII cuando el monasterio y la ermita reciben el nombre con el que hoy los conocemos. Fueron monjes benedictinos quienes impregnaron en la ermita el estilo románico. Estos monjes, tras la reforma cistersiense que exhortaba a los religiosos a huir de la opulencia y refugiarse en la tranquila oración, buscaban lugares apartados. Normalmente el rey feudal les cedía las tierras, estableciendo allí su pequeño reino feudal, el abadengo, cuyo centro neurálgico eran el monasterio y la ermita.

No podemos comprender la ermita sin el monasterio y sin el abadengo. Según la mentalidad románica, una ermita no es un templo en sí, se considera como tal cuando el hombre está en su interior. El abadengo y el monasterio son los lugares de trabajo y descanso, la ermita es el lugar de oración. Servía también el conjunto para dar cobijo al peregrino y para ofrecer a los habitantes del abadengo, los vasallos, un lugar de oración. Con la oración los fieles salvaban sus almas cuando morían.

El paso del tiempo

Los años no pasan en balde. Desde la construcción de la ermita y el monasterio en el s. XII, donde estaba la antigua basílica, los cambios han sido constantes. Sólo la ermita conserva las formas y figuras significativas del arte románico.

Elementos como la torre del campanario no son los originales, la antigua torre fue derribada en 1686 y tuvo que esperar hasta 1699 para volver a ser levantada. La iglesia conserva tres ábsides románicos construidos en sillar y a sus pies perviven los restos del claustro románico primitivo, de finales del s. XII. El actual claustro barroco fue construido en la reforma acontecida en los años 1674 - 1694. Otra reforma significativa la sufrió la nave principal en el s. XIII, que pasó de estar dividida en tres naves longitudinales a una única, tal y como la podemos ver hoy. Cada época aportó su reforma, adecuando la ermita y el monasterio a los nuevos tiempos.

El monasterio fue abandonado en 1835 tras la desamortización de Mendizabal, quedando sólo la ermita activa como iglesia parroquial. El conjunto fue declarado monumento nacional en 1907.

Y la última gran remodelación se realizó a finales del s. XX para convertir el antiguo convento benedictino en el actual Parador Nacional. Al viejo convento se le añadió un ala de edificio de características arquitectónicas y materiales constructivos perfectamente consonantes. Las obras de esta joya engarzada en las verdes orillas del Sella, donde se refleja, se inauguraron el 1998.

Significado de las formas

Miremos donde miremoes, la ermita nos da información sobre la época en la que construida y la forma de pensar de las gentes que lo hicieron. En primer lugar, el material de construcción, la piedra, simboliza lo eterno, lo inalterable. La ermita, como la vida de los creyentes, nunca termina. La muerte no es el fin, es un trámite hacia otra vida eterna. La piedra de la ermita es realmente tan antigua que si nos fijamos bien en la fachada podemos observar pequeños fósiles marinos como conchas. Es un hecho común en las rocas de la zona.

El elemento arquitectónico más representativo del románico es el arco de medio punto. Cualquier portal, puerta, ventana... está formada por arcos de medio punto. Las bóvedas del interior se forman gracias a la acción combinada de varios de estos arcos; son las bóvedas de horno. Este arco, ya usado por la cultura romana, es de fácil elaboración, adaptado a la escasa tecnología constructiva medieval.

Las ermitas románicas no tienen la grandiosidad de las góticas. Su escala es humana. El hombre es parte fundamental en ellas. Sus formas son modestas. No es importante la forma sino el contenido. Mientras que en los alrededores de las ermitas románicas se fundaban aldeas y pueblos, las iglesias góticas surgen en ciudades y muestran con sus impresionantes formas la grandeza de Dios.

Otro punto importante de la ermita románica es la simbología de las figuras esculpidas en sus capiteles. En la portada principal observamos figuras que esquemáticamente nos narran la historia del rey Favila. En otros capiteles vemos escenas donde se representaban animales, plantas, figuras humanas y extrañas criaturas. Nosotros no sabemos interpretarlas, pero las personas de esa época veían en ellas las imágenes de leyendas y mitos conocidas en aquellos tiempos, que les advertía de posibles peligros. Eran advertencias gráficas, ya que la mayoría de la población era analfabeta. Son unas señales de tráfico de la Edad Media que enseñaban a conducir vidas evitando los peligros.




Fuente: Wikipedia
 

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Fotografías de Ex Monasterio de Benedictinos de San Pedro de Villanueva

San Pedro de Villanueva I
San Pedro de Villanueva I
San Pedro de Villanueva II
San Pedro de Villanueva II
San Pedro de Villanueva III
San Pedro de Villanueva III
San Pedro de Villanueva IV
San Pedro de Villanueva IV
San Pedro de Villanueva V
San Pedro de Villanueva V
San Pedro de Villanueva VI
San Pedro de Villanueva VI
San Pedro de Villanueva VII
San Pedro de Villanueva VII
San Pedro de Villanueva VIII
San Pedro de Villanueva VIII
San Pedro de Villanueva IX
San Pedro de Villanueva IX
San Pedro de Villanueva X
San Pedro de Villanueva X
San Pedro de Villanueva XI
San Pedro de Villanueva XI
San Pedro de Villanueva XII
San Pedro de Villanueva XII
San Pedro de Villanueva XIII
San Pedro de Villanueva XIII
San Pedro de Villanueva XIV
San Pedro de Villanueva XIV
San Pedro de Villanueva XV
San Pedro de Villanueva XV
San Pedro de Villanueva XVI
San Pedro de Villanueva XVI
San Pedro de Villanueva XVII
San Pedro de Villanueva XVII
San Pedro de Villanueva XVIII
San Pedro de Villanueva XVIII
San Pedro de Villanueva XIX
San Pedro de Villanueva XIX
San Pedro de Villanueva XX
San Pedro de Villanueva XX
San Pedro de Villanueva XXI
San Pedro de Villanueva XXI
San Pedro de Villanueva XXII
San Pedro de Villanueva XXII
San Pedro de Villanueva XXIII
San Pedro de Villanueva XXIII
San Pedro de Villanueva XXIV
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San Pedro de Villanueva XXV
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San Pedro de Villanueva XXVI
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San Pedro de Villanueva XXVII
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San Pedro de Villanueva XXVIII
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San Pedro de Villanueva XXIX
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San Pedro de Villanueva XXX
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San Pedro de Villanueva XXXI
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San Pedro de Villanueva XXXII
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San Pedro de Villanueva XXXIII
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San Pedro de Villanueva XXXIV
San Pedro de Villanueva XXXIV
San Pedro de Villanueva XXXV
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San Pedro de Villanueva XXXVI
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San Pedro de Villanueva XXXVIII
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San Pedro de Villanueva XL
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San Pedro de Villanueva XLI
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San Pedro de Villanueva XLII
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San Pedro de Villanueva XLIV
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San Pedro de Villanueva XLV
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San Pedro de Villanueva XLVI
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San Pedro de Villanueva L
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San Pedro de Villanueva LI
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San Pedro de Villanueva LIV
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San Pedro de Villanueva XC
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San Pedro de Villanueva XCI
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San Pedro de Villanueva XCII
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San Pedro de Villanueva XCV
San Pedro de Villanueva XCV
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San Pedro de Villanueva XCVII
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San Pedro de Villanueva XCIX
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San Pedro de Villanueva C
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San Pedro de Villanueva CI
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San Pedro de Villanueva CII
San Pedro de Villanueva CII
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San Pedro de Villanueva CIV
San Pedro de Villanueva CIV
San Pedro de Villanueva CV
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San Pedro de Villanueva CVI
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San Pedro de Villanueva CVII
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San Pedro de Villanueva CIX
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San Pedro de Villanueva CX
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San Pedro de Villanueva CXI
San Pedro de Villanueva CXI
San Pedro de Villanueva CXII
San Pedro de Villanueva CXII
San Pedro de Villanueva CXIII
San Pedro de Villanueva CXIII
San Pedro de Villanueva CXIV
San Pedro de Villanueva CXIV
San Pedro de Villanueva CXV
San Pedro de Villanueva CXV

Iconografía y bestiario románico

Una de las principales misiones que tiene la escultura del románico es la de transmitir y comunicar mediante unos programas iconográficos muy detallados una serie de ideas simbólicas o descriptivas de numerosos episodios de la Biblia, pero también de la vida cotidiana y como no los animales tanto reales como fantásticos, cada uno con claros significados para el hombre medieval.

La Ex Monasterio de Benedictinos de San Pedro de Villanueva presenta los siguientes programas iconográficos:

Bestiario románico:
Iconografía románica:

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