Puertos de Marabio



Nombre: Puertos de Marabio
Lugar: Puertos de Marabio
Provincia: Asturias
Comarca: Camino Real de la Mesa
Municipio: Teverga, Yernes y Tameza
Coordenadas: 43.21193,-6.11767

Estado de Protección: Monumento Natural de los Puertos de Marabio. Incluido en el Paisaje Protegido del Pico Caldoveiro.

Tipo de zona: pradería de montaña.

Localización: entre los concejos de Teverga y Yernes y Tameza, delimitados al norte por el Pico Caldoveiro, al este por la sierra de Peña Piadella, al sur por el río Santibáñez y al oeste por la sierra de Granda.

Accesos: desde la localidad de Villabre, capital de Yernes y Tameza, o desde Entrago en Teverga a través de una carretera de montaña.

Geología: modelado cárstico, dolinas. Complejo kárstico de gran entidad.

Vegetación característica: pradería de montaña en la que abundan los brezales, tojales, tejos y acebos.

Fauna característica: murciélagos, oso pardo, alimoche, águila real.

Puertos de Marabio
Carmen Morán



Situación y accesos

El Monumento Natural de los Puertos de Marabio constituye una extensa pradería de montaña situada a caballo entre los concejos de Yernes y Tameza, Teverga y Proaza, que se incluye en el territorio del Paisae Protegido del Pico Caldoveiro. Este ámbito aparece delimitado al norte por el Pico Caldoveiro, al este por la sierra de Peña Padiella, al sur por la divisoria de aguas del río Santibáñez y al oeste por la Sierra de la Granda, divisoria de Grado y Yernes y Tameza.

El acceso a los puertos puede realizarse desde la localidad de Villabre, capital municipal de Yernes y Tameza, o desde Entrago en Teverga, a través de una carretera de montaña construida al servicio de la intensa actividad ganadera que se desarrolla en los puertos.

Gulpiyuri
Al fondo el Pico Caldoveiro. Juan Luis Menéndez



Por los puertos de Marabio cruzaba un antiguo camino real, utilizado como ruta en las peregrinaciones jacobeas, el camín francés, que partiendo de Oviedo ascendía a los puertos desde Sograndio para enlazar luego con la calzada romana de la Mesa y cruzar la cordillera por el puerto del mismo nombre, en Somiedo.

Flora

El proceso de disolución del carbonato de las rocas calizas deja como residuo insoluble un conjunto de arcillas que generan suelos de gran fertilidad química. Por ello, la mayor parte del área de los puertos aparece ocupada por pastizales y praderas sometidos a un intenso aprovechamiento por ganado vacuno. Allí donde se producen encharcamientos temporales de agua es frecuente la aparición de tremedales colonizados por el cervuno, especie que suele ser rechazado por el ganado.

No obstante, la progresiva reducción de la carga ganadera se hace evidente en el gran número de cabañas hoy abandonadas y en el notable incremento de la superficie de matorral, generalmente brezales-tojales que constituyen el primer estadio en la sucesión hacia etapas forestales. En aquellas otras zonas en las que la potencia del suelo es menor, debido a causas naturales o a la existencia de procesos erosivos favorecidos por los incendios, aparece sin embargo una cubierta discontinua de aulagares de Genista occidentalis.

Diseminadas entre la pradera, aparecen además pequeñas pero numerosas matas de acebo (Ilex aquifolium), espino albar y endrino, que fueron conservadas por los pastores por su interés como lugar de refugio del ganado frente a la lluvia o los calores del verano. En las cercanías de las cabañas es también frecuente la existencia de ejemplares aislados de fresno, cuya madera es aún utilizada para la fabricación de los mangos de las herramientas agrícolas y cuyo follaje sirve incluso para la alimentación del ganado cuando escasea el pasto. Otra especie relevante es el tejo (Taxus baccata), del que existen ejemplares diseminados por el territorio.

Puertos de Marabio
Amparo Pasarín



Entre la Sierra de la Llomba y El Caldoveiro, aparecen bosques de carbayo (Quercus robur), mientras que en las laderas que vierten al río Teverga se distribuyen bosques de roble albar (Quercus petraea).

Entre los taxones vegetales más interesantes destacan la centaura de Somiedo (Centaurium somedanum) y el Narciso de asturias (Narcissus asturiensis), estando ambas incluidas en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de la Flora, la primera como sensible a la alteración de su hábitat y la segunda como de interés especial.

Fauna

Entre la fauna presente en este entorno cabe citar la presencia esporádica del oso pardo (Ursus arctos), que aparece de forma ocasional procedente de los núcleos poblacionales próximos. El desarrollo de las cavidades de la zona favorecen la existencia de refugios adecuados para varias especies de quirópteros, entre las que se han confirmado la presencia de murciélago de cueva (Miniopterus schreibersii), considerado especie de interés especial en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de la Fauna Vertebrada de Asturias, murciélago grande de herradura (Rhinolophus ferrum-equinum), murciélago pequeño de herradura (Rhinolophus hipposideros) y murciélago mediterráneo de herradura (Rhinolophus euryale).

Entre las aves destacan los paseriformes de montaña, como el treparriscos (Tichodroma muraria) o el roquero rojo (Monticola saxatilis), y las grandes rapaces como el águila real (Aquila chrysaetos), el alimoche (Neophron percnopterus) y el buitre leonado (Gyps fulvus), que utilizan esta zona como área de campeo.

Geología y relieve

El relieve es el característico de un paisaje kárstico. La estructura geológica que pliega las rocas en esta zona ha dado lugar a un espesor importante de rocas calcáreas de edad carbonífera. Sobre este sustrato tienen lugar una serie de procesos físico-químicos que provocan la disolución por el agua de lluvia de parte del roquedo calizo. De este modo se desarrollan formas de modelado (lapiaces, dolinas, uvalas...) que en su conjunto se conocen como formas kársticas.

El sistema de Marabio se caracteriza por una serie de dolinas y valles ciegos de corto recorrido que drenan las aguas de escorrentía hacia sumideros conectados con las oquedades desarrolladas en profundidad. Es el caso de pequeños regueros como el de Veiga Prao, Veiga Murias y Las Llongas que conducen las aguas hacia el área receptora de Piedrallonga. En esta zona existen multitud de cavidades subterráneas, en muchas ocasiones conectadas entre ellas, que llegan a formar complejos entramados kársticos: el de Veigalonga (presenta una red interior de más de 5000 m. ); el Sumidoiro del Fondadal (150 m. de profundidad); la Cueva de Vistulaz (3000 m. de desarrollo con estalactitas generadas por la precipitación del carbonato disuelto previamente) y el Pozo del Agua, por el que se precipita en cascada un pequeño arroyo. En otras ocasiones se producen acumulaciones de agua en superficie que dan lugar a lagunas como la de la Barrera, la de Veiga Castro, la de Foslayegua o la de la Tambaisna.

Algunas veces, rellenando las fracturas de las rocas calizas aparecen filones de fluorita, que se aprovecharon en algún tiempo, como muestran algunas de las calicatas de las explotaciones.