Parque Natural de Las Ubiñas - La Mesa



Nombre: Parque Natural de Las Ubiñas - La Mesa
Lugar: Montaña Central de Asturias
Provincia: Asturias
Comarca: Montaña Central de Asturias, , Camino Real de la Mesa
Municipio: Lena, Quirós, Teverga
Coordenadas: 43.03678,-5.95493

De reciente catalogación como Parque Natural, se localiza en el sector más meridional de Asturias e integra los terrenos de Teverga y Quirós incluidos en la Reserva Regional de Caza de Somiedo y el Paisaje Protegido de Peña Ubiña, en el suroccidente de Lena. Comprende un territorio de montaña con relieve de pronunciados contrastes, del que se alza, cerca del límite con tierras leonesas, el Macizo de Peña Ubiña, la segunda montaña más alta de la región tras los Picos de Europa, con altitudes superiores a los 2.400 metros.

Las Ubiñas
Las Ubiñas desde el Meicín. Carmen Morán



Situación

El entorno de Peña Ubiña y La Mesa, en el sector central de la cordillera Cantábrica, está integrado por terrenos de los concejos de Lena, Quirós y Teverga. Dicha zona, localizada en el sector meridional de Asturias, limita al sur con la provincia de León, al oeste, con el Parque Natural de Somiedo, y al norte, con los concejos de Belmonte de Miranda, Grado y Proaza. En concreto, está constituido por la totalidad del concejo de Teverga, parte del cual ya aparecía en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Asturias (PORNA) como área integrante del Parque Natural de Somiedo; además de la zona denominada en el PORNA como Paisaje Protegido de Peña Ubiña (suroccidente de Lena y zona meridional de Quirós), así como gran parte de los terrenos de Quirós incluidos en la Reserva Regional de Caza de Somiedo.

Las principales vías de acceso al Parque son la autopista A - 66 y la carretera nacional N - 630, que comunican Oviedo con la capital del concejo de Lena, así como la carretera regional AS - 228 que, desde Avilés y atravesando toda la zona centro de la región, alcanza el Puerto de Ventana en el concejo de Teverga. A Bárzana, capital de Quirós y puerta de entrada al área central del Parque, se accede por la carretera regional AS - 229, tanto desde Pola de Lena, por el Alto de la Cobertoria, como desde el cruce con la AS - 228, por el embalse de Valdemurio. La red viaria del Parque se completa con carreteras de menor orden que arrancan desde las capitales de concejo, dando servicio a los diferentes valles en que se organiza el territorio.

El territorio

Se trata de un territorio de montaña caracterizado por un relieve de fuertes contrastes cuyas altitudes van progresando de norte a sur, encontrándose las más elevadas en el límite con León. En los concejos de Lena y Quirós se localiza el macizo de Peña Ubiña, el segundo macizo montañoso más alto de la región tras los Picos de Europa, con altitudes superiores a los 2.400 m (Picos del Fontán y Peña Ubiña con 2.417 m) y que se proponga hacia el norte hasta los Huertos del Diablo, con picos que superan los 2.100 m. En el concejo de Lena, en el extremo meridional del Parque, se encuentran además los picos Tres Concejos y Cellón (con 2.020 y 2.029 m de altitud respectivamente). En el límite administrativo con Somiedo se alza el cordal de La Mesa, con 1.830 m en el Alto de la Cugurza y 1.830 m en Peña Negra, y al norte de éste las Sierras del Michu y la Sierra Verde. En la zona norte del Parque, en la división administrativa entre Quirós y Teverga, se encuentra el extremo meridional de la Sierra de La Sobia, siendo sus cumbres más importantes el Pico Barriscal (1.663 m) y el Pico Vallina (1.605 m).

Los ríos que recorren este área pertenecen a la cuenca del Nalón-Narcea. En la zona de Teverga las aguas discurren en tres valles principales: el del río Taja, el del río Valdecarzana y el del río Val de Sampedro o río Páramo. Es de destacar el interesante desfiladero de origen kárstico formado por el río Val de Sampedro desde la localidad de Fresnedo hasta la de Páramo, en el que se sitúa la cavidad kárstica de Cueva Huerta, declarada como Monumento Natural. En el territorio perteneciente al concejo de Quirós las aguas fluyen por dos corrientes principales, el río Lindes y el río Ricao, que nacen en los Puertos de Agüeria. En cuanto a los ríos lenenses, en el Parque se enmarcan las cabeceras del río Huerna y del río Pajares.

Las principales vías de comunicación y los núcleos de población se distribuyen fundamentalmente en torno a los principales valles fluviales. Las capitales de Teverga y Quirós, La Plaza y Bárzana respectivamente, son los núcleos más importantes.

Foz de la estrechura
Foz de la Estrechura, donde se encuentra Cueva Huerta. Ángel Moran Acebal



Las características de este poblamiento no difieren en gran medida de las del resto de la montaña asturiana. Se trata de un espacio rural cuyo paisaje ha sido definido durante siglos por una explotación de los recursos basada mayoritariamente en la ganadería, en la que los pastos montanos han sido utilizados de modo extensivo mediante un sistema trashumante estacional. La evolución poblacional en el último medio siglo ha seguido una clara tendencia negativa, disminuyendo tanto los efectivos como las tasas de natalidad. Este fenómeno, especialmente intenso en las zonas más altas y con condiciones de vida más duras, ha conducido hacia una población mermada y envejecida. En la actualidad la actividad económica mayoritaria sigue siendo la ganadería basada en la explotación de vacuno, en su mayor parte de la raza Asturiana de los Valles, utilizando un aprovechamiento forrajero del medio con desplazamientos en altura. Dado que una gran parte de las explotaciones se encuentran regentadas por jubilados, una parte importante de la economía familiar la constituyen las pensiones.

De modo general las características que definen los valores ambientales de esta zona son la diversidad y el buen estado de conservación. En este sentido, destaca que en el territorio del Parque se conserven ejemplos de más de la mitad de las series de vegetación existentes en la provincia, estando más de un tercio de su superficie ocupada por bosques maduros, entre los que el hayedo es dominante. La calidad ambiental de dichos hábitats hace posible que en este espacio habite un elevado número de especies, entre las cuales se hallan los taxones más representativos de la fauna cantábrica: el oso pardo, el urogallo cantábrico o el águila real. El patrimonio arqueológico y etnográfico, así como el mantenimiento de los usos tradicionales de la tierra, constituyen valores añadidos a los ya mencionados elementos naturales.

Geología

Desde el punto de vista geológico, el entorno de Las Ubiñas - La Mesa se enmarca en la Zona Cantábrica del Macizo Asturiano. En concreto abarca parte de dos de las cinco regiones en que se divide la Zona Cantábrica, según criterios estructurales y estratigráficos: Región de Pliegues y Mantos y Cuenca Carbonífera Central. La primera se caracteriza por la presencia de una sucesión con alternancia de formaciones calcáreas y silicoclásticas, mientras que en la segunda afloran principalmente rocas de edad carbonífera de naturaleza siliciclástica y ocasionalmente carbonatada.

El sustrato geológico de esta zona está constituido exclusivamente por formaciones paleozoicas, con edades que van desde el Cámbrico inferior al Carbonífero superior, presentando una fuerte alternancia de tipos litológicos de naturaleza predominantemente calcárea y mixta.

La actual estructura de los materiales litológicos responde a la acción sucesiva de las orogenias hercínica y alpina, retocada posteriormente por los agentes erosivos fluvial, glaciar y kárstico. Los rasgos estructurales de esta zona vienen dados por la presencia de abundantes cabalgamientos, que se presentan en forma de sistemas imbricados entre los que destacan varios mantos de despegue mayores, que implican la superposición de materiales cámbricos sobre rocas paleozoicas mucho más modernas.

Puertos de la Agüeria
Puertos de la Agüeria. Mabel Fernández Vega



Estas estructuras fueron originadas principalmente durante el Carbonífero, condicionando tanto la geometría como la evolución de las cuencas sedimentarias y, en consecuencia, las sucesiones estratigráficas del sistema.

El área correspondiente a la Región de Pliegues y Mantos se caracteriza por la existencia de cabalgamientos y pliegues asociados cuyas trazas axiales se disponen generalmente subparalelas a los mismos, afectándolos en algunos casos. Mientras que el extremo noreste del Parque, correspondiente a la Cuenca Carbonífera Central, es cabalgada por la anterior y en ella predominan los pliegues con trazas axiales de dirección norte - sur.

Las formaciones superficiales dependen de la litología del sustrato y del tipo de proceso que las generó. Su origen generalmente está en el desmantelamiento del relieve Alpino por la actuación de diversos agentes geológicos durante el Cuaternario, manteniéndose muchos de los mismos activos en la actualidad. En el ámbito geográfico que nos ocupa aparecen diversos tipos de modo disperso. Sobre las calizas y cuarcitas, rocas de mayor dureza, predominan las formaciones clásticas sin matriz o con escasa matriz, correspondientes a canchales y derrubios fundamentalmente. Sobre pizarras y areniscas predominan las formaciones clásticas silíceas con abundante matriz, que se corresponden frecuentemente con coluviones y grandes movimientos en masa.

Vegetación

Fitogeográficamente Asturias se encuentra situada en la Región Eurosiberiana, Superprovincia Atlántica, dividiéndose en dos provincias: la Orocantábrica y la Cantabroatlántica. El entorno de Las Ubiñas - La Mesa se engloba en su totalidad en la provincia Orocantábrica, sector Ubiñense - Picoeuropeano, subsector Ubiñense.

La vegetación del Parque Natural de Las Ubiñas - La Mesa destaca por su diversidad y su buen estado de conservación. La primera de sus cualidades queda patente en el hecho de que en este territorio se encuentran representadas un elevado porcentaje de las series de vegetación existentes en Asturias. Tal variedad vegetal viene dada por una conjunción de factores, tales como su complejidad orográfica, la variedad de sustratos litológicos que presenta o los diversos usos del territorio por parte del hombre. El fuerte relieve del entorno determina la existencia de cinturas altitudinales con termoclimas bien diferenciados y cubiertas vegetales características, que constituyen los llamados pisos bioclimáticos. Se pueden distinguir tres: las áreas colinas (en los valles, en altitudes inferiores a los 700 m de altura), áreas montanas (hasta los 1.700 - 1.800 m de altura) y por encima de éstas, las subalpinas. El hecho de que gran parte de su superficie se corresponda con bosques maduros constituye un buen indicador del estado de conservación de sus comunidades vegetales

En el ámbito de Las Ubiñas - La Mesa un tercio de la superficie total se encuentra ocupada por bosques maduros, entre los que se diferencian al menos ocho tipos. Sin duda, el hayedo es el tipo de formación boscosa predominante, ya que constituye el sesenta y cinco por ciento del terreno arbolado. De modo general éste se encuentra dominado por el haya (Fagus sylvatica), caracterizándose por poseer un estrato arbustivo poco denso y un abundante estrato herbáceo. Tienden a ocupar laderas orientadas a umbría y, en función del tipo de sustrato sobre el que se desarrollen, se diferencia entre hayedos eútrofos y oligótrofos.

Tras los hayedos las formaciones boscosas mejor representadas son los rebollares oligótrofos, los bosques oligótrofos con roble albar y abedul y los abedulares orocantábricos altimontanos. Suponiendo cada tipo aproximadamente una décima parte de los bosques maduros de este área.

Los rebollares oligótrofos se desarrollan en zonas colinas y montanas sobre sustratos silíceos y condiciones de considerable xericidad. Se encuentran dominados por el rebollo (Quercus pyrenaica), aunque también presentan especies como el roble albar (Quercus petraea), el roble rosado (Quercus x rosacea), el carbayo (Quercus robur) o el abedul (Betula celtiberica).

Los bosques oligótrofos con roble albar y abedul presentan dos variantes, por un lado los robledales albares con un estrato herbáceo dominado por la gramínea Luzula henriquesii y con presencia de haya y por otro, los robledares albares oligótrofos xerófilos con presencia de otros robles como el roble rosado o el rebollo. Estos dos tipos poseen requerimientos ecológicos diferentes, desarrollándose los primeros en zonas muy umbrías y húmedas y los segundos en zonas más soleadas y secas.

Por encima del óptimo de distribución de los hayedos, los abedules constituyen un tipo de bosque mucho más aclarado y que, por tanto, permite el desarrollo de un sotobosque con arbustos y matas muy abundantes. Estos abedulares orocantábricos altimontanos constituyen el límite superior de la vegetación en las umbrías silíceas y en ellos es muy frecuente la presencia de otras especies como el tejo (Taxus baccata), incluido en el Catálogo Regional de Flora Amenazada como especie de interés especial, el haya o el roble albar.

Las formaciones arbóreas típicas de las áreas colinas ocupan un pequeño porcentaje de terreno, dado que este piso bioclimático se encuentra escasamente representado en el área que nos ocupa. No obstante, existen ejemplos de bosques mixtos eútrofos con roble albar y fresno, bosques mixtos oligótrofos con fresno y arce, así como de bosques ribereños tales como alisedas y fresnedas con arce.

Entre los prebosques destaca la presencia de acebedas con abedul, especialmente en los Puertos de Agüeria, desarrolladas sobre suelos profundos con pendientes suaves, como resultado de la sustitución de masas forestales debido a la presión ganadera, que de modo ancestral viene soportando esta zona. Éstas constituyen formaciones de notoria singularidad que además del acebo (Ilex aquifolium), incluido en el Catálogo Regional de Flora Amenazada como especie de interés especial, cuentan con especies arbóreas tales como el abedul o el tejo. Así mismo, como etapas previas del asentamiento de hayedos eútrofos y bosques mixtos eútrofos con roble albar y fresno se pueden encontrar, sobre suelos eútrofos, los bosques jóvenes con arce y fresno. Mientras que en suelos oligótrofos se desarrollan bosques jóvenes con abedul, constituyendo etapas inmaduras de robledales albares oligótrofos y hayedos.

De modo general, las formaciones arbustivas y los matorrales de los pisos colino y montano constituyen etapas de degradación de formaciones boscosas o fases previas al asentamiento de las mismas. Sin embargo, los matorrales asentados en el piso subalpino constituyen formaciones permanentes dominadas por el enebro rastrero (Juniperus communis subsp. alpina), acompañado por otros elementos como la gayuba (Arctostaphylos uva-ursi) y la laureola (Daphne laureola).

La importancia de la ganadería en la economía local queda patente en el hecho de que una cuarta parte del territorio de Las Ubiñas - La Mesa se encuentre cubierto por prados y pastos. El tipo de explotación de los recursos forrajeros del entorno se lleva a cabo mediante un sistema de trashumancia estacional, con aprovechamiento estival de los pastizales de las zonas altas mediante el pastoreo y un mantenimiento de los prados, localizados en las zonas colinas y montanas, mediante siega. Son precisamente este tipo de aprovechamientos los que permiten que las diversas comunidades especificas de estas formaciones se mantengan. En los abundantes pastizales de este área se conservan poblaciones de cuatro taxones incluidos en el Catalogo Regional de Flora Amenazada: la centaurea de Somiedo (Centaurium somedanum), como especie sensible a la alteración de su hábitat y el narciso de Asturias (Narcissus asturiensis), el narciso de trompeta (Narcissus pseudonarcissus L. ssp. nobilis) y la genciana (Gentiana lutea ssp. lutea), como especies de interés especial.

En aquellas áreas en las que los suelos se encuentran poco evolucionados, desarrollados sobre afloramientos y depósitos rocosos de diversos tipos, medran complejos de vegetación rupícola constituidos por comunidades vegetales altamente específicas entre las que se encuentran las comunidades de vegetación casmofítica y las gleras.

En los territorios subalpinos se desarrollan los denominados complejos de vegetación de alta montaña, que constituyen un tipo de comunidades altamente especializadas. En el entorno de Las Ubiñas - La Mesa estas zonas de elevada altitud se encuentran muy bien representados, concentrándose en el macizo calcáreo de Peña Ubiña, Peña Rueda y Huertos del Diablo. Este tipo de comunidades poseen, por tanto, un elevado valor, tanto por su composición específica como por suponer un porcentaje importante de las presentes en la totalidad de la región.

Pese a que suponen un pequeño porcentaje de la superficie total del del Parque Natural, dado su gran valor ecológico son de destacar los complejos de vegetación dulceacuícola, categoría en la que se engloban las comunidades asociadas a turberas, charcas y lagunas. Entre las turberas destacan las asociadas al lago El Tchegu en Lena, en la que se tiene constancia de la presencia de dos especies incluidas en el Catálogo Regional de Flora Amenazada: Triglochin palustris y Equisetum variegatum, catalogadas ambas como vulnerables. Charcas y lagunas constituyen el hábitat de comunidades anfibias formadas por especies adaptadas a vivir con el aparato vegetativo parcial o totalmente sumergido. En el caso de algunas lagunas de las existentes en Lena y Quirós se ha constatado la presencia de Calitriche palustris, especie incluida en el Catálogo Regional de Flora Amenazada como sensible a la alteración de su hábitat.

Fauna

En lo referente a la fauna, la diversidad y buen estado de conservación de los hábitats hacen posible que en este espacio se encuentren un elevado número de especies protegidas y de interés cinegético. Respecto a los grandes carnívoros, sin duda la especie más destacada es el oso pardo (Ursus arctos), catalogada como especie en peligro de extinción. Al mismo tiempo, la mayor parte de los carnívoros de pequeño y mediano tamaño también se encuentran presentes en el entorno que nos ocupa, tales como la marta (Martes martes), el armiño (Mustela erminea), la gineta (Genetta genetta), gato montés (Felis sylvestris), o el zorro (Vulpes vulpes). También cabe destacar la presencia de especies asociadas a los cauces fluviales con una elevada calidad ambiental, como es el caso de la nutria (Lutra lutra) o el desmán (Galemys pyrenaicus).

En el ámbito definido hay presencia de varias especies de murciélagos cavernícolas. Entre otros puntos es de interés Cueva Huerta, con presencia de murciélago de cueva (Miniopterus schreibersi), que está incluido en el Catálogo Regional en la categoría de interés especial. Otras especies presentes son el murciélago grande de herradura (Rhinolophus ferrumequinum), el murciélago pequeño de herradura (Rhinolophus hipposideros) y el murciélago mediterráneo de herradura (Rhinolophus euryale). También está presente en el espacio el murciélago de bosque (Barbastella barbastellus).

Uno de los grupos faunísticos que mayores cotas de diversidad alcanza dentro del ámbito del Parque es la avifauna. Destacan las aves ligadas al medio forestal y con elevados requerimientos ecológicos, como es el caso del urogallo cantábrico (Tetrao urogallus), en peligro de extinción, el pico mediano (Dendrocopos medius) catalogado como especie sensible a la alteración del hábitat o el azor (Accipiter gentilis), de interés especial. Asimismo, las características del territorio hacen posible la presencia de aves ligadas a la montaña como el gorrión alpino (Montifringilla nivalis), el acentor alpino (Prunella collaris), bisbitas alpino y campestre (Anthus spinoleta y Anthus campestris), escribano hortelano (Emberiza hortulana), chovas piquirroja y piquigualda (Pyrrhocorax pyrrhocorax y Pyrrhocorax graculus), el roquero rojo (Monticola saxatilis) y el treparriscos (Trichodroma muraria) o la perdiz pardilla (Perdix perdix). En cuanto a las rapaces, en los cortados calizos de los cordales es posible observar individuos de algunas de las especies incluidas en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas, como el águila real (Aquila chrysaetos), el alimoche (Neophron percnopterus) o el halcón peregrino (Falco peregrinus).

Entre la herpetofauna hay que destacar la presencia en la zona de la rana de San Antón (Hyla arborea) y de la rana verde común (Rana perezi), ambas incluidas en el Catálogo Regional en la categoría de vulnerables. También están presentes los endemismos ibéricos: salamandra rabilarga (Chioglossa lusitanica), la lagartija serrana (Lacerta monticola) y el lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi).

Por último, entre los invertebrados presentes en el espacio destaca la presencia de Rosalia alpina, especie presente en hayedos e incluida en el Anexo II de la Directiva Hábitats como prioritaria. 10. Además, se cuenta con una amplia representación de ungulados silvestres de elevado interés cinegético, como el jabalí (Sus scrofa), el corzo (Capreolus capreolus), el ciervo o venado (Cervus elaphus) o el rebeco (Rupricapra pyrenaica).

Ámbito territorial

El ámbito territorial del Parque Natural Las Ubiñas-La Mesa incluye la totalidad del término municipal de Teverga y la parte de los de Quirós y Lena que se indica a continuación:

  • En Quirós se incluye en el ámbito del Parque todo el término municipal al sur de la línea que se describe a continuación, comprendida la totalidad de los núcleos poblacionales atravesados por dicha línea. La margen izquierda del Ríu Trubia o Quirós, desde su entrada en el concejo de Proaza hasta la confluencia de los ríos de Llindes y Ricabo, que se produce en la localidad de Santa Marina. A partir de ese punto y hasta la localidad de Villar de Cienfuegos, primero la margen izquierda del río Llindes hasta el puente que da acceso a Villar de Cienfuegos, luego la margen meridional de la carretera de la Red Local de Segundo Orden QU-4 hasta Villar de Cienfuegos. Desde esta población, el antiguo camino de Cienfuegos a Las Llanas, hasta su encuentro con la carretera de la Red Local de Segundo Orden QU-5 (Carretera de Las Llanas) en el paraje de Comuña. La línea cruza entonces la QU-5 para seguir la margen meridional de la pista que sube hacia el Oxigu la Zorea, donde se sitúa el mojón 8 de la divisoria con Lena.

    Cueva Huerta
    Cueva Huerta

  • En Lena se incluye en el ámbito del Parque el término municipal englobado en la línea que se describe a continuación. Desde el Picu de la Mayá Vieya, situado en la divisoria con Quirós, la línea se dirige al Este para seguir el curso del Regueru la Campa la Gallina, que pasa luego a denominarse de San Bras, hasta su desembocadura en el Río Güerna a la altura de la localidad de San Bras. Prosigue, en dirección sur, sobre la margen izquierda del Río Güerna, hasta su confluencia con el Arroyo de la Cabadina, que se produce aguas arriba del paraje de Lacal. Luego, por la margen izquierda de citado arroyo hasta su nacimiento a orillas de la A-66 a la altura del paraje de Camargo. Sigue luego, al sur, la margen occidental de la A-66, a lo largo de unos 600 m, para girar luego al Este y tomar la coronación del cordal que asciende hasta el Picu Las Estacas. Desde esta cumbre, sigue la margen derecha del Regueru de Fresnu hasta su confluencia con el Ríu Payares. Luego, aguas abajo, la margen derecha de ese río hasta la confluencia con el primer arroyo que se incorpora por la derecha, tomando la margen izquierda del mismo para ascender hasta su nacimiento a orillas de la N-630, algunos metros por debajo del cruce con la carretera que va a San Miguel del Río. Tras cruzar la N-630, sigue, en dirección sudeste, el fondo del valle situado al norte de la Peña las Cuevas, hasta alcanzar el trazado de las vías de Renfe entre los túneles del Corro la Tienda y El Setón. A partir de ese punto, sigue la pista que en dirección nordeste acompaña con pequeñas variantes el trazado del ferrocarril hasta alcanzar la boca superior del Túnel de La Pisona. Desde allí, sigue el trazado de las vías hasta alcanzar la boca inferior del Túnel de Valvenir, donde toma la margen izquierda del Barranco de Llera hasta algo más arriba de la Fuente la Ambueza. A partir de ese punto, el reguero que se incorpora al Barranco de Llera por su margen izquierda, ascendiendo por éste hasta alcanzar la Majada Curriechus y la denominada Pista Mudriellos. Una vez cruzada esa pista prosigue en línea recta hasta coronar la cima del Picu Boya, situado ya en la divisoria del concejo de Aller. Sigue luego, al sur, los límites administrativos de los municipios de Lena y Aller, hasta el Cantu los Chamargos. En ese punto abandona los límites administrativos para seguir en dirección suroeste las crestas que van al Cuetu las Patinas, primero, y al Cuetu Negru, después, para alcanzar el límite administrativo con la Provincia de León en el Picu de la Chomba. A partir de ese punto sigue primero el límite administrativo provincial y luego el de los municipios de Lena y Quirós para regresar al Picu la Mayá Vieya.

Otros valores

Abrigos de Fresnedo A la vistosidad del paisaje y el buen grado de conservación de los recursos naturales de Las Ubiñas - La Mesa se añaden sus numerosos valores culturales. Entre éstos destaca su patrimonio arqueológico, dado que cuenta con una de las más ricas estaciones rupestres del noroeste peninsular, los Abrigos Rupestres de Fresnedo localizados en el entorno del pueblo de Fresnedo, en el concejo de Teverga. Se trata de un conjunto de cinco covachos con numerosas representaciones pictóricas datadas de la Edad del Bronce - Edad del Hierro. De la época castreña se conservan restos de castros en la Focella y Barrio (Teverga), así como en La Picona en Ricabo y El Collao (Quirós). Sin duda uno de los elementos representativos de esa zona es el Camino Real de La Mesa, calzada romana que discurría por la cresta de los cordales que hoy delimitan los concejos de Somiedo y Teverga (Cordal de La Mesa), así como los de Belmonte de Miranda y Grado (Cordal de Porcabezas). Esta vía, quizá tan antigua como los primeros indígenas astures, comunicaba los principales pueblos romanos de Asturias con los de la Asturica Augusta (Astorga).

En los pueblos del entorno se pueden encontrar buenos ejemplos de la arquitectura tradicional de la montaña asturiana, con viviendas levantadas en mampostería pétrea y corredores de madera, en los que pueden apreciarse trabajos de talla. Junto a estos núcleos de población asentados en los valles coexistieron, las denominadas brañas, zonas de pasto de verano en áreas de mayor altitud en las que se construían sencillas cabañas de piedra con cubierta de teja o de escoba (teito), además de los llamados corros o cabanos, construcciones circulares con una falsa cúpula de piedra. En el concejo de Teverga se conservan algunas de estas brañas con cabanas de teito, como las de Tuiza, El Rebellón, Llamaraxil o Funfría.

A estos valores arqueológicos y arquitectónicos se añade la riqueza etnográfica de sus poblaciones, que han sabido mantener vivas las tradiciones locales, conservando su artesanía, gastronomía y folclore característicos.