Culantrillo de pozo
Adiantum capillus-veneris
Incluida en la guía Guía de plantas y flores.
Especies adaptadas a crecer sobre roca firme o en sustratos formados por derrubios y canchales inestables. La flora rupícola se instala en fisuras, repisas, cornisas y superficies de roca donde el suelo es prácticamente inexistente, la capacidad de retención de agua es muy baja y las condiciones térmicas y de insolación son extremas. Estas plantas presentan sistemas radiculares muy ramificados y profundos, capaces de penetrar en pequeñas grietas y aprovechar acumulaciones mínimas de partículas finas y materia orgánica. Son frecuentes las formas en roseta, las matas densas y las especies con hojas coriáceas, suculentas o reducidas, con cutículas engrosadas y, a menudo, pubescencia, que limitan la pérdida de agua y protegen frente a la radiación intensa y la desecación.
La flora glerícola se asocia a laderas de canchal, pedreras y depósitos de bloques o gravas inestables, donde el sustrato está en constante movimiento por efecto de la gravedad, el hielo-deshielo y la escorrentía. Las plantas que colonizan estos ambientes muestran adaptaciones a la movilidad del terreno: raíces alargadas y flexibles que penetran entre los clastos y se anclan en niveles más profundos, capacidad de rebrote tras el enterramiento parcial por nuevos aportes de material y estructuras aéreas elásticas que soportan el desplazamiento de piedras sin quebrarse con facilidad. La disposición en cojines bajos, almohadillas densas o haces cespitosos ayuda a estabilizar localmente el sustrato, reduciendo la movilidad de los elementos gruesos y creando microambientes con mayor retención de finos, humedad y materia orgánica.
En conjunto, las especies de hábitats rupícolas y glerícolas presentan ciclos de vida ajustados a ventanas breves de condiciones favorables, con crecimiento vegetativo concentrado en periodos de humedad suficiente y temperaturas moderadas. La reproducción sexual se complementa a menudo con regeneración vegetativa a partir de fragmentos de tallo, brotes basales o yemas protegidas en contacto estrecho con el sustrato. Las semillas suelen ser pequeñas y numerosas, con mecanismos de dispersión por viento o gravedad que facilitan su llegada a repisas, grietas y oquedades de difícil acceso. La combinación de estrés hídrico, escasez de nutrientes, exposición mecánica y sustrato inestable selecciona plantas de crecimiento generalmente lento, gran longevidad y adaptaciones estructurales muy marcadas al microhábitat concreto que ocupan.
Esta categoría contiene 285 especies en total.
Adiantum capillus-veneris
Adonis pyrenaica
Anarrhinum bellidifolium
Andryala ragusina
Anemone pavoniana
Antirrhinum braun-blanquetii
Antirrhinum grosii
Antirrhinum majus
Antirrhinum mollissimum
Arenaria pungens
Asplenium adiantum-nigrum
Asplenium ruta-muraria
Asplenium trichomanes
Campanula arvatica subsp. arvatica
Campanula rotundifolia
Centaurea alba subsp. alba
Centranthus ruber
Ceterach officinarum
Chaenorhinum origanifolium
Chaenorhinum origanifolium subsp. origanifolium
Chiliadenus glutinosus
Crepis pygmaea
Cymbalaria muralis
Davallia canariensis
Dianthus lusitanus
Digitalis parviflora
Digitalis thapsi
Erinus alpinus
Erucastrum nasturtiifolium
Erucastrum nasturtiifolium subsp. nasturtiifolium
Genista carpetana
Globularia repens
Hormathophylla spinosa
Hylotelephium telephium
Hyoscyamus albus
Lactuca viminea
Lapiedra martinezii
Ligusticum lucidum
Malva subovata
Narcissus rupicola
Nepeta nepetella
Ononis natrix
Ornithogalum broteroi
Parietaria judaica
Phagnalon saxatile
Polygala rupestris
Polypodium interjectum
Ramonda myconi
Reichardia picroides
Rumex induratus
Rumex intermedius
Rumex scutatus
Rumex suffruticosus
Sarcocapnos enneaphylla
Saxifraga longifolia
Saxifraga oppositifolia subsp. oppositifolia
Saxifraga paniculata
Saxifraga trifurcata
Scrophularia canina
Sedum album
Sedum atratum
Sedum dasyphyllum
Sempervivum arachnoideum
Silene saxifraga
Trachelium caeruleum
Umbilicus heylandianus
Umbilicus rupestris
Valeriana apula