Flora de pastizales de alta montaña, matorrales pulviniformes y megaforbios
Incluida en la guía Guía de plantas y flores.
Comunidades vegetales propias del piso subalpino y alpino, sometidas a un clima frío, con una estación de crecimiento muy corta, fuertes contrastes térmicos diarios, viento intenso y suelos poco desarrollados. Los pastizales de alta montaña están dominados por gramíneas y ciperáceas perennes, acompañadas por numerosas dicotiledóneas de porte bajo, adaptadas a soportar largos periodos de innivación y episodios de sequía estival en sustratos de escasa profundidad. La flora presenta un alto porcentaje de hemicriptófitas y caméfitas con órganos de renovación situados cerca del nivel del suelo, protegidos por la hojarasca, el césped denso o la nieve acumulada, lo que reduce el daño por heladas y desecación.
Los matorrales pulviniformes están constituidos por especies leñosas o sufruticosas que adoptan formas almohadilladas compactas, con copas densas y muy bajas que se adhieren al sustrato. Esta arquitectura reduce la exposición al viento, atenúa las oscilaciones térmicas en el interior del cojín y favorece la retención de partículas finas y materia orgánica, generando microhábitats más estables sobre sustratos rocosos o pedregosos. Las hojas suelen ser pequeñas, coriáceas o pubescentes, con tejidos que limitan la pérdida de agua y soportan la radiación intensa propia de la alta montaña. El sistema radicular, profundo y muy ramificado, explora fisuras y horizontes de suelo escasos, asegurando el acceso a la limitada humedad disponible y contribuyendo a la estabilización de laderas y crestas sometidas a procesos de gelifracción y arrastre.
Las comunidades de megaforbios se desarrollan en enclaves de alta montaña con mayor disponibilidad hídrica y aporte de nutrientes, como fondos de vaguada, márgenes de arroyos, zonas de fusión prolongada de la nieve o pies de cantil con escorrentía constante. Están formadas por plantas herbáceas perennes de gran talla, con hojas anchas y tallos robustos que alcanzan densidades elevadas y generan coberturas casi continuas. Estas especies invierten de forma importante en estructuras subterráneas de reserva (rizomas, raíces engrosadas) que les permiten soportar la innivación prolongada y rebrotar con rapidez en el breve periodo libre de nieve. La fenología está estrechamente sincronizada con la dinámica nivosa: el crecimiento vegetativo y la floración se concentran en pocas semanas, con altas tasas de asimilación y una rápida acumulación de biomasa.
La combinación de pastizales, matorrales pulviniformes y megaforbios configura un mosaico de hábitats determinado por la altitud, la exposición, el tiempo de permanencia de la nieve, la pendiente y el tipo de sustrato. En las zonas más expuestas y con suelos muy someros dominan las formas pulviniformes y pastizales ralos; en laderas y rellanos con algo más de suelo se establecen pastizales densos de gramíneas alpinas; en pequeñas depresiones húmedas y líneas de drenaje aparecen los megaforbios de porte elevado. La flora de estos sistemas muestra adaptaciones convergentes al frío, a la corta estación de crecimiento y al estrés hídrico y mecánico, con predominio de especies perennes, estrategias de reproducción combinadas (semillas y expansión vegetativa) y una marcada dependencia de la protección física que proporciona la nieve durante el invierno.
Esta categoría contiene 361 especies en total.
Lista de especies
Acónito amarillo
Aconitum anthora
Acónito amarillo
Aconitum vulparia subsp. neapolitanum
Adonis de primavera
Adonis vernalis
Búgula piramidal
Ajuga pyramidalis
Ajo coronado
Allium victorialis
Pie de gato
Antennaria dioica
Candelas de montaña
Armeria cantabrica
Cardo
Atractylis humilis
Algodoncicos
Bombycilaena erecta
Lunaria menor
Botrychium lunaria
Jopo
Boulardia latisquama
Lechuga de monte
Cicerbita alpina
Jara pringosa
Cistus ladanifer
Colchico de primavera
Colchicum triphyllum
Clavelito
Dianthus deltoides
Calzas de lobo
Digitalis parviflora
Bocha
Dorycnium pentaphyllum
Meleagria
Fritillaria lusitanica
Árguma
Genista hispanica subsp. occidentalis
Anabio
Genista legionensis
Genciana amarilla
Gentiana lutea subsp. lutea
Jabonera
Gypsophila struthium subsp. struthium
Manzanilla bastarda
Helichrysum stoechas
Lampaza
Heracleum sphondylium
Hormino
Horminum pyrenaicum
Árnica
Inula montana
Arzolla de roca
Jurinea humilis
Jarrón
Klasea nudicaulis
Lavándula
Lavandula pedunculata
Malva de las Alpujarras
Lavatera oblongifolia
Edelweiss
Leontopodium nivale subsp. alpinum
Lino bravo
Linum narbonense
Lino blanco
Linum salsoloides
Lino viscoso
Linum viscosum
Mandragora
Mandragora autumnalis
Eneldo de oro
Meum athamanticum
Cuscuillas
Molopospermum peloponnesiacum
Nomeolvides
Myosotis alpestris
cerefolio almizclado
Myrrhis odorata
Narciso de Asturias
Narcissus asturiensis
Cervuno
Nardus stricta
Estrella negra
Nigritella gabasiana
Esparceta
Onobrychis argentea subsp. hispanica
Opopanaco
Opopanax chironium
Sanguinaria
Paronychia kapela subsp. serpyllifolia
Felguera de puerto
Pedicularis pyrenaica subsp. pyrenaica
Sello de Salomón
Polygonatum verticillatum
Bistorta vivípara
Polygonum viviparum
Tormentilla
Potentilla erecta
Primavera
Primula elatior subsp. intricata
Anémona amarilla
Pulsatilla alpina subsp. apiifolia
Flor del viento
Pulsatilla alpina subsp. cantabrica
Flor del viento
Pulsatilla vernalis
Botón de oro
Ranunculus paludosus
Rododendro
Rhododendron ferrugineum
Romero
Rosmarinus officinalis
Salvia
Salvia lavandulifolia subsp. lavandulifolia
Tercianaria
Scutellaria alpina subsp. alpina
Barra de oro
Senecio altissimus
Te de roca
Sideritis hyssopifolia
Zamarrilla
Teucrium capitatum subsp. capitatum
Comino rústico
Thapsia gummifera
Eufrasia menor
Tozzia alpina
Regaliz
Trifolium alpinum
Trébol
Trifolium thalii
Arándano de fruto encarnado
Vaccinium vitis-idaea
Valeriana
Valeriana pyrenaica
Arveja de los Pirineos
Vicia pyrenaica
Sauzgatillo
Vitex agnus-castus