Flora de los acantilados

Incluida en la guía Guía de plantas y flores.

Flora de los acantilados

Especies adaptadas a ambientes rocosos muy expuestos, donde la vegetación se desarrolla sobre paredes, repisas y fisuras con escaso suelo, alta insolación y fuerte incidencia del viento. Estas plantas ocupan microhábitats sometidos a un marcado estrés hídrico, tanto por la baja capacidad de retención de agua del sustrato como por la intensa evapotranspiración favorecida por la exposición directa al sol y al viento. En los acantilados litorales se añade el efecto de la salinidad atmosférica y el impacto de aerosoles marinos, que influyen en la composición florística y seleccionan especies halotolerantes o halófitas facultativas.

La flora característica de los acantilados presenta rasgos morfológicos y fisiológicos asociados a la vida en medios rocosos: sistemas radiculares profundos o muy ramificados que penetran en grietas y diaclasas, aprovechando pequeños acúmulos de suelo y materia orgánica; hojas frecuentemente coriáceas, suculentas o reducidas, con cutículas engrosadas, abundantes tricomas o disposición en rosetas que limitan la pérdida de agua y atenúan el efecto del viento. Son frecuentes las formas almohadilladas, cojines densos o matas compactas que reducen la superficie expuesta, protegen los tejidos internos frente a la abrasión y generan microambientes más húmedos en su interior. En muchos casos se observan adaptaciones a la salinidad, como la presencia de glándulas secretoras de sal o la acumulación de sales en tejidos específicos.

Desde el punto de vista reproductivo, las especies de acantilados combinan estrategias de dispersión ajustadas a la topografía y la dinámica del viento, con semillas ligeras o provistas de estructuras aladas o plumosas que permiten alcanzar repisas y fisuras inaccesibles para otros tipos de vegetación. La germinación se concentra en pequeñas bolsas de suelo donde coinciden humedad suficiente y cierta protección frente a la escorrentía y la caída de fragmentos rocosos. Muchas especies muestran una marcada longevidad y crecimiento lento, con capacidad de rebrotar a partir de yemas protegidas en la base o en cavidades del sustrato, lo que facilita su permanencia en un medio sometido a desprendimientos, erosión continua y variaciones extremas de las condiciones microclimáticas.

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