Culebras
Incluida en la guía Guía de anfibios y reptiles.
Las culebras constituyen un conjunto amplio de reptiles escamosos de cuerpo alargado, sin extremidades funcionales o con ellas muy reducidas, incluidos en esta guía como serpientes y formas serpentiformes no pertenecientes a las víboras. Bajo este nombre se reúnen especies de aspecto, tamaño y ecología muy variados, desde culebras terrestres activas y diurnas hasta formas acuáticas, fosoriales o de hábitos discretos, por lo que no debe interpretarse como una única familia natural.
En sentido estricto, muchas culebras pertenecen a la familia Colubridae, uno de los linajes más diversos de serpientes actuales. Sin embargo, en una guía de campo el término también se aplica de forma práctica a otros ofidios no viperinos y a reptiles serpentiformes que pueden confundirse con serpientes, como culebrillas ciegas y anfisbénidos. Esta categoría permite agrupar especies que comparten una morfología general alargada y hábitos predominantemente terrestres, acuáticos o subterráneos, aunque tengan relaciones evolutivas distintas.
La mayoría de las culebras presentan cabeza menos triangular que las víboras, cuello poco marcado, cola relativamente larga, pupila generalmente redonda y escamas dorsales lisas o carenadas según la especie. Estos caracteres son orientativos, no absolutos, y deben emplearse con precaución, ya que algunas culebras imitan el aspecto de las víboras mediante dibujos dorsales, ensanchamiento defensivo de la cabeza o comportamiento de amenaza. La identificación segura requiere observar el patrón de escamas, la coloración, la forma de la cabeza, la pupila, la longitud relativa de la cola, el hábitat y la distribución.
Su alimentación es muy variable. Algunas especies capturan micromamíferos, lagartos, aves jóvenes o huevos; otras se especializan en anfibios, peces o invertebrados. Las culebras acuáticas del género Natrix, por ejemplo, están ligadas a riberas, charcas, lagunas y humedales, donde consumen peces y anfibios. Otras, como las culebras lisas, cazan sobre todo pequeños reptiles; las culebras de mayor tamaño pueden capturar roedores y aves; y las formas subterráneas se alimentan de pequeños invertebrados, larvas, hormigas o termitas.
A diferencia de las víboras, las culebras no poseen colmillos solenoglifos móviles. Muchas especies carecen de veneno médicamente relevante para el ser humano, aunque algunos grupos presentan dientes posteriores acanalados y secreciones tóxicas utilizadas para someter a sus presas. En general, su comportamiento defensivo se basa en la huida, el camuflaje, la inmovilidad, la emisión de secreciones cloacales, los bufidos, los falsos ataques o la simulación de muerte. La mordedura suele producirse solo si el animal es capturado, pisado o manipulado.
Ocupan una gran variedad de ambientes: bosques abiertos, setos, prados, matorrales mediterráneos, roquedos, cultivos, muros, dunas, riberas, humedales, zonas periurbanas y medios subterráneos. Su presencia depende de la disponibilidad de refugios, presas, lugares de puesta y zonas adecuadas para la termorregulación. Muchas especies utilizan piedras, troncos, grietas, madrigueras abandonadas o vegetación densa como refugio frente a depredadores y temperaturas extremas.
La reproducción suele ser ovípara en muchas culebras, con puestas depositadas bajo piedras, restos vegetales, grietas, suelos sueltos o lugares cálidos y húmedos. Otras especies pueden ser vivíparas u ovovivíparas, especialmente en climas fríos o en ambientes donde la retención de los embriones favorece el desarrollo. La actividad anual está condicionada por la temperatura: en regiones templadas presentan un periodo de inactividad invernal, mientras que en áreas cálidas pueden reducir su actividad durante las horas más calurosas del verano.
Desde el punto de vista ecológico, las culebras son depredadores importantes de pequeños vertebrados e invertebrados y, a su vez, forman parte de la dieta de rapaces, mamíferos carnívoros, aves zancudas y otros reptiles. Contribuyen al control natural de roedores, anfibios, peces o artrópodos según la especie y el hábitat. Sus principales amenazas son la destrucción de refugios, la desaparición de humedales, los atropellos, la persecución directa, la contaminación, los incendios y la introducción de especies exóticas.
Esta categoría contiene 21 especies en total.
Lista de especies
Macroprotodon brevis
protegida
Macroprotodon cucullatus
autóctona
Culebra de collar
Natrix astreptophora