Camaleón

Incluida en la guía Guía de anfibios y reptiles.

Camaleón

Los camaleones son reptiles escamosos de la familia Chamaeleonidae, incluidos dentro del orden Squamata. Forman un grupo muy especializado de saurios, reconocibles por su cuerpo comprimido lateralmente, cabeza alta o provista de crestas en muchas especies, ojos grandes con movimiento independiente, lengua protráctil de gran longitud, pies prensiles y, en numerosos casos, cola capaz de enrollarse alrededor de ramas. Aunque suelen asociarse a ambientes tropicales africanos y malgaches, también existen especies en regiones mediterráneas, desiertos, sabanas, matorrales secos y zonas montañosas.

La mayor diversidad de camaleones se encuentra en África y Madagascar, pero la familia también está representada en el sur de Europa, Oriente Próximo, Arabia, India y Sri Lanka. Ocupan hábitats muy distintos, desde selvas húmedas y bosques montanos hasta matorrales mediterráneos, acacias, palmerales, dunas con vegetación, oasis, cultivos tradicionales y zonas arbustivas semiáridas. Esta amplitud ecológica se refleja en diferencias notables de tamaño, coloración, forma corporal, conducta y grado de dependencia de la vegetación.

Una de sus adaptaciones más características es la estructura de las extremidades. Los dedos están agrupados en dos haces opuestos, formando pies zigodáctilos que funcionan como pinzas para sujetarse a ramas, tallos y arbustos. Esta disposición, junto con las garras curvas y la cola prensil de muchas especies, permite una locomoción lenta pero muy segura entre la vegetación. El desplazamiento suele ser pausado, con movimientos oscilantes que pueden ayudar a romper la silueta del animal entre hojas y ramas.

Los ojos de los camaleones presentan gran movilidad y pueden orientarse de forma independiente, lo que les permite explorar el entorno con un amplio campo visual sin mover apenas el cuerpo. Cuando detectan una presa, ambos ojos se coordinan para calcular la distancia con precisión. Esta visión especializada es fundamental para su estrategia de caza, basada en la inmovilidad, el acecho y el lanzamiento rápido de la lengua.

La lengua es larga, musculosa y altamente protráctil. Puede proyectarse a gran velocidad y alcanzar presas situadas a una distancia considerable respecto a la longitud del cuerpo. El extremo distal, ensanchado y pegajoso, se adhiere al insecto o pequeño animal capturado, que es retraído rápidamente hacia la boca. Esta adaptación permite capturar presas sin realizar desplazamientos bruscos que puedan delatar la posición del camaleón ante depredadores o competidores.

La alimentación es principalmente insectívora. Consumen saltamontes, grillos, mantis, escarabajos, mariposas, polillas, moscas, abejas, avispas, hormigas, arañas y otros artrópodos. Las especies grandes o los ejemplares adultos de mayor tamaño pueden capturar ocasionalmente pequeños vertebrados, como lagartijas juveniles o crías de otros reptiles. La dieta depende de la disponibilidad local de presas, la estación, el tamaño del animal y el tipo de hábitat utilizado.

El cambio de color es otro rasgo característico, aunque a menudo se interpreta de forma simplificada. Los camaleones no cambian de color solo para imitar exactamente el fondo, sino también para regular la temperatura, comunicarse con otros individuos, expresar estrés, dominancia, receptividad sexual o estado fisiológico. La coloración depende de células pigmentarias y estructuras dérmicas especializadas, que modifican la reflexión y absorción de la luz. Los cambios pueden ser rápidos en algunas especies y más discretos en otras.

Como reptiles ectotermos, los camaleones dependen de la temperatura ambiental para regular su actividad. Alternan exposición al sol, sombra, cambios de orientación corporal y desplazamientos entre distintas alturas de la vegetación. En ambientes mediterráneos o áridos pueden evitar las horas de mayor insolación y permanecer inmóviles entre ramas densas durante los periodos más calurosos. En regiones más frescas o durante la mañana utilizan puntos soleados para alcanzar la temperatura corporal adecuada antes de alimentarse o desplazarse.

La reproducción es mayoritariamente ovípara. Las hembras excavan puestas en suelos arenosos, sueltos o bien drenados, donde depositan huevos que quedan enterrados hasta la eclosión. El número de huevos, la profundidad de la puesta y la duración de la incubación varían según la especie, la temperatura y la humedad del sustrato. En algunos camaleones de regiones frías o montañosas existe viviparismo u ovoviviparismo, pero en especies del género Chamaeleo la reproducción ovípara es la condición habitual.

Durante el periodo reproductor pueden observarse cambios de coloración, persecuciones, exhibiciones laterales, balanceos corporales, expansión del cuerpo y conductas territoriales. Los machos suelen mostrar mayor agresividad entre sí, especialmente en especies o poblaciones donde defienden áreas con hembras o recursos favorables. Las hembras pueden rechazar a los machos mediante coloraciones contrastadas, movimientos defensivos o mordiscos si no son receptivas.

Los camaleones son animales de actividad generalmente diurna. Durante la noche permanecen inmóviles, sujetos a ramas, tallos o arbustos, a menudo con coloraciones más pálidas que durante el día. Esta inmovilidad nocturna puede hacerlos vulnerables a depredadores, aunque la elección de posaderos finos o extremos de ramas reduce el acceso de serpientes, mamíferos y otros reptiles. Entre sus depredadores se encuentran aves, culebras, mamíferos carnívoros y lagartos de mayor tamaño.

Desde el punto de vista ecológico, los camaleones actúan como depredadores de artrópodos y forman parte de redes tróficas propias de matorrales, bosques, sabanas y medios arbustivos. Su dependencia de la vegetación estructurada, los setos, los matorrales y los enclaves con abundancia de insectos hace que sean sensibles a la simplificación del paisaje. La eliminación de setos, la urbanización, los incendios, los atropellos, el uso intensivo de insecticidas y la captura ilegal pueden afectar negativamente a sus poblaciones.

En el caso de especies presentes en ambientes mediterráneos, la conservación depende de mantener mosaicos de matorral, cultivos extensivos, lindes, dunas con vegetación, pinares abiertos, setos y zonas arbustivas conectadas. La fragmentación del hábitat dificulta el desplazamiento entre poblaciones y aumenta el riesgo de atropellos o captura. Debido a su locomoción lenta y a su tendencia a permanecer inmóviles, muchos ejemplares son vulnerables cuando cruzan caminos, carreteras o zonas abiertas.

La observación de camaleones debe realizarse sin capturarlos ni manipularlos. Son reptiles delicados, sensibles al estrés y a las caídas, y su extracción del medio natural puede tener efectos negativos en poblaciones locales. Lo adecuado es mantener distancia, evitar tocar ramas donde se encuentren, no desplazar ejemplares salvo riesgo inmediato y conservar la vegetación que utilizan como refugio, zona de caza, termorregulación y reproducción.

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