Cuaderno del sábado 16 de noviembre de 2019

Especies recolectadas

Sábado, 16-11-2019 (yo solo, en el Skoda)

En un día despejado y caluroso, sobre todo para la época del año que era, tras haber estado lloviendo los días precedentes y volviendo a hacerlo éste por la tarde, con algo de viento del oeste que encrespaba bastante el mar abierto, con una temperatura submarina ignorada, al igual que la visibilidad submarina, con marea más bien muerta, baja (referida a La Guardia) a las 12:05 horas, con 0,6 metros (en Vigo fue baja a las 11:59 horas, con 0,8 metros), a la mañana cogí mi coche (el Skoda Octavia) y me fui hasta Santa María de Oia, con ánimo de explorar charcas de marea aprovechando la bajamar, especialmente las que tuviesen bastantes algas calcáreas, en busca de especímenes de diversas especies que aún no estuviesen presentes (o fuesen muy escasas) en mi colección.

A las 11:38 horas, tras haber aparcado el coche, con mi móvil HUAWEI P9 me hice un selfie ante el Monasterio de Santa María de Oia, tras lo cual bajé por la rampa de acceso al puerto y comencé mi exploración avanzando por el camino enlosado de piedra que baja hacia el puerto de Oia, pero por su ramal norte, que pasa ante la fachada del Monasterio que da al mar.

Continué por el camino hacia el norte hasta un primer promontorio que hay en un recodo del camino, ahí ya asfaltado. En dicho promontorio hay una casa con tejado negro, que me habían dado como referencia, para desde ella desviarme hacia la izquierda, siguiendo durante un par de cientos de metros por un camino sin asfaltar en dirección norte (este camino está indicado con la cartelería y señalización propia del “Camino de Santiago”), para apartarme luego a la izquierda, atravesando una finca en barbecho o con muy rala vegetación, que favorecía mi acceso en demanda de la costa.

Así pues, bajé desde allí hacia la orilla, habiendo superado ampliamente hacia el norte el pequeño entrante o cabo que avanza en el mar como cierre norte a la dársena del Puerto de Oia, y aún algún que otro entrante o ensenada posterior a él.

Tras atravesar la franja de grandes y blancos cantos rodados que preceden a las rocas de la costa propiamente dicha, llegué hasta el mar, tras un corto pero intenso trayecto “rompe piernas”, y descubrí que esa zona de costa, como ya me habían comentado la vez anterior que estuve por allí (el sábado 26 de octubre de 2019), efectivamente está plagada de bastantes charcas con muy buen aspecto, muchas de ellas llenas de algas calcáreas del género Corallina (¿Corallina officinalis?, ¿Corallina elongata?,… ) y otras con otro tipo de algas, como Ulva lactuca o pequeñas algas arbustivas rojas. No obstante, había cierta turbidez en el agua de mar de dichas charcas, pero sospecho que provenía de la que se generaba por el fuerte oleaje costero (aunque sin descartar la posibilidad de que se debiese, en todo o en parte, a la afluencia de aguas sucias provenientes de tierra).

Como iba bien provisto de recipientes herméticos en la mochila que portaba a la espalda, de en torno a un litro de capacidad cada uno, llené dos o tres con diferentes tipos de algas, separándolas, dedicando uno a las algas calcáreas y al menos otro a las rojizas y arbustivas antes referidas. No obstante, y para decepción mía, no encontré ninguna mata de algas rojas filamentosas y delgadas, de ramificación dicótoma y de desconocida especie (¿Gracilaria gracilis?, ¿Ceramium nodulosum?, o incluso ¿Ahnfeltia plicata?), en las que la vez anterior, el 16 de octubre pasado, había encontrado (o eso creo) a un ejemplar de Astacilla u otro género de Arcturidae, de especie aún no determinada por mí, siendo la posibilidad de encontrar otro/s ejemplar/es de dichos crustáceos uno de mis principales alicientes para regresar a explorar las charcas de Santa maría de Oia.

Además, a una charca que me pareció estéticamente muy llamativa por reflejar muy bien la zonación, al hallarse sus orillas recubiertas de algas coralinas y sus fondos de infinidad de erizos Paracentrotus lividus, con mi móvil HUAWEI P9 le hice 3 fotos que, por no ser de bichos que me quedase para mi colección, conservaré, como fotos MD NB (No de Bichos) en la carpeta correspondiente al día del evento.

Rellené mis recipientes con agua de mar fresca y limpia hasta arriba, y con ese cargamento a la espalda inicié el regreso, subiendo a través de las rocas hasta la franja de enormes y blancos cantos rodados, atravesando la cual accedí a las fincas colindantes con la costa, pero no hallando ningún camino o sendero a través de ellas para acceder al camino por el que había venido, hube de atravesarlas cruzando la maleza que cubría a varias de ellas, así como las altas masas herbáceas que había en otras. Precisamente en mitad de esas altas hierbas y plantas descubrí, subida a una de ellas, a una enorme oruga peluda y castaña, con muchas franjas transversales marrón oscuro, rayas transversales más finas de color negro y flancos negruzcos, a la que con mi móvil HUAWEI P9, no me resistí a hacerle 1 foto que, por no ser de bichos que me quedase para mi colección, conservaré, como foto MD NB (No de Bichos) en la carpeta correspondiente al día del evento.

Y cuando, finalmente, volví al camino por el que había llegado, con mi móvil HUAWEI P9 le hice 1 foto a las construcciones que había en la finca que acababa de atravesar, más que nada para señalizar mi punto de finalización de la exploración (que resultaba de extender una perpendicular de dicho lugar en dirección oeste, hasta el mar). Dicha foto, por no ser de bichos que me quedase para mi colección, la conservaré, también, como foto MD NB (No de Bichos) en la carpeta correspondiente al día del evento.

Al final, regresé hacia el coche, aunque no sin antes haberme hecho con mi móvil HUAWEI P9 una última foto en modo selfie, viéndose el Monasterio al fondo, para marcar el momento final de mi excursión. Dicha foto la hice a las 13:38 horas, exactamente, y junto con las otras 6 fotos referidas hechas este día con mi móvil (el selfie que me hice ante el Monasterio nada más llegar, las 3 fotos a la charca de marea, la de la oruga y la de las construcciones de la finca por la que regresé al camino), por no ser de bichos que me quedase para mi colección, las conservaré, como fotos MD NB (No de Bichos) en la carpeta correspondiente al día del evento.

Tras subirme al coche, regresé a casa sin tardanza, aunque no sin antes pasarme por Marina Davila para coger más agua fresca para usarla al documentar a los especímenes que me había traído, así como para los cambios que habría de llevar a cabo, aprovechando mi breve paso por dicho lugar para, a las 14:24 horas exactamente, hacerle una foto a un extraño, oscuro y grande yate a motor, con casco de catamarán, foto, por no ser de bichos que me quedase para mi colección, conservaré, también, como foto MD NB (No de Bichos) en otra carpeta “ad hoc” correspondiente al mismo día de este evento.

Al llegar a nuestra casa de Vigo, estibé todas las algas que había cogido en un par de bandejas, que completé con agua de mar fresca, metiéndolas en la nevera.

Tras comer rápidamente, estuve el resto de esa tarde del sábado 16 de noviembre examinando todo lo que había cogido y separando en recipientes independientes a los especímenes que iba a quedarme para mi colección. Una vez hecha esa rápida selección, recogí la casa y mis útiles, me acerqué a Marina Davila a soltar al mar todas las algas y los animales que las habitaban que había decidido que no me quedaría para mi colección y, con los que había separado para quedarme, regresé a Santiago esa misma noche.

Además de los que acabé quedándome para mi colección, también separé inicialmente y me llevé conmigo a Santiago a una serie de ejemplares de otras especies, aunque, tras mantenerlos hasta el sábado siguiente vivos, con frecuentes cambios de agua y cada especie en un recipiente separado, dentro de la nevera de nuestra casa de Santiago y con las tapas de los frascos abiertas, el referido sábado, 23 de noviembre de 2019, los liberé vivos a todos ellos y en buen estado al mar, en mi plaza de amarre de la AUREA en Marina Davila. Dichos ejemplares, cogidos inicialmente pero liberados a posteriori, fueron los siguientes: 1 ejemplar de Cephalothrix hermaphroditica (que iba ser denominada C. amphiatlantica, de haber llegado FAFA a tiempo para describir y bautizar a la especie, pero se le adelantaron); 1 gran ejemplar de Comoplana agilis, oscuro y de grandes círculos negruzcos, aunque poco o nada propenso a desplazarse nadando; 1 ejemplar diminuto de Aplysia parvula; 1 ejemplar muy pequeño y amarillo de Nereiphylla, sin duda alguna de la misma especie ignorada pero ya bien representada en mi colección cuya adscripción específica debatimos largo tiempo José Manuel Viéitez, FAFA y yo, habiendo publicado simultáneamente FAFA y yo fotos de sendos ejemplares nuestros de la misma en asturnatura bajo el nombre de Nereiphylla sp.; y 1 ejemplar pequeño de Tetrastemma vermiculus.

El domingo 17 de noviembre lo dediqué por entero en nuestra casa de Santiago a documentar a todos los especímenes que me quedaría para mi colección en una primera sesión de fotos y vídeo digitales, que para bastantes de ellos fue la primera y única. A medida que los iba documentando, los devolvía a su frasco de recolección con agua de mar, metiéndolo en nuestra nevera de Santiago con la tapa abierta hasta el día siguiente. Sólo en el caso de los ejemplares de una de las especies (dos anfípodos diminutos y rechonchos), tras esta primera sesión de fotos y vídeo digitales, les di muerte por congelación.

Como me fue imposible acabar las tareas de fotografiado y filmación en vídeo de los ejemplares de todas las especies que había llegado a seleccionar para quedarme, me reservé para acabar de documentarlos al día siguiente (lunes 18 de noviembre), a la vuelta de mi trabajo. Es más: en el caso de algunos ejemplares, ya fotografiados el día anterior en condiciones normales de vida, algunas de las fotos se las hice este lunes 18, pero ya anestesiados, así como a los dos anfípodos antes referidos, que había matado por congelación el domingo 17 de noviembre de 2019 por la tarde, a los que les hice fotos muertos y recién descongelados.

Todas las secuencias de vídeo que les hice a los ejemplares capturados este sábado, 16 de noviembre de 2019, tanto el domingo 17 como el lunes 18 de noviembre, pasan a conformar la PELÍCULA DE VÍDEO DE BICHOS Nº 38/2019, dedicada por entero a ellos. Por su parte, todas las fotos que les hice a estos mismos ejemplares durante las dos sesiones las guardo en el CARRETE MD Nº 8/2019, que finalicé con el primero de los ejemplares que referiré más abajo, y en el CARRETE MD Nº 9/2019, que comencé con el siguiente ejemplar y con todos los demás de los capturados este día.

En cuanto a la primera sesión de fotos y vídeo digitales, la del domingo 17 de noviembre, me dispuse a documentar a los ejemplares que sí me quedé para mi colección, con luz del sol directa en el caso de algunas de las fotos y secuencias de vídeo que les hice a los primeros ejemplares documentados, así como con escasa luz del día en otras fotos y secuencias de vídeo de estos mismos ejemplares y en la mayor parte de los demás casos, por lo que en algunos casos hube de recurrir a un flexo incandescente para complementar la iluminación de las secuencias de vídeo y de las fotos que les hice cuando los documenté usando exclusivamente el macro normal de la cámara de fotos OLYMPUS TG5. Además, empleé la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta y con la luz de leds de un flexo dispuesto al efecto como iluminación artificial (salvo en algún momento inicial en que pude usar la luz del sol directa) para documentar a estos especímenes en otras secuencias de vídeo y/o fotos digitales, hechas también exclusivamente con la cámara de fotos OLYMPUS TG5.

En esta sesión del domingo 17 de noviembre sumergí a mis ejemplares en agua de mar dentro de una placa Petri que hice reposar sobre una plancha de vidrio transparente que, a su vez, apoyé en ambos extremos sobre sendas columnas, de una cinta de vídeo VHS acostada cada una, para separarla del fondo azul, conseguido con un separador plástico de los de las carpetas, para dar un contraste difuminado a las escenas y fotos. En el caso de las fotos y secuencias de vídeo hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, apoyé la placa Petri en la propia placa portaobjetos de dicha lupa, por lo que el fondo de dichas fotos y secuencias es el negro u oscuro propio de dicho soporte.

Todos los ejemplares que empleé para documentar en esta primera sesión a sus respectivas especies fueron filmados y fotografiados con los medios digitales arriba referidos mientras estaban vivos y sin anestesiar.

Al día siguiente por la mañana, antes de ir a trabajar, añadí cristales de Mentol a los frascos en los que había guardado a los ejemplares de Syllidae, así como al frasco en el que había introducido a la rama de colonia de hidrozoos de la familia Corynidae y al frasco en el que había guardado al ejemplar de diminuto poliqueto Pholoe inornata, para que todos ellos se fuesen anestesiando.

Ese mismo día por la tarde (lunes, 18 de noviembre), tras volver del trabajo, llevé a cabo la segunda y última sesión de fotos y vídeo de algunos de los ejemplares que cogí este sábado 16 de noviembre. En concreto, en dicha sesión sólo le hice una secuencia de vídeo al ejemplar diminuto y amarillento/verdoso de presunta planaria tipo Vorticeros luteum al que luego me referiré más extensamente, así como una serie de fotos a este mismo ejemplar, a 7 de los ejemplares de poliquetos de la familia Syllidae, previamente anestesiados (fueron todos los ejemplares que carecían de rayas transversales rojizas, ya que los dos ejemplares que sí poseían dichas rayas sólo fueron documentados el día anterior, domingo 17 de noviembre, y aún sin anestesiar), al ejemplar de platelminto blanco, de especie aún pendiente de ser determinada por mí (¿Comoplana palmula?), y a los dos anfípodos diminutos, rechonchos y blanquecinos, antes referidos.

Dicha sesión del lunes 18 de noviembre por la tarde la llevé a cabo exclusivamente con la cámara de fotos OLYMPUS TG5 a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta y con la luz de un flexo de leds como iluminación.

En esta sesión del lunes 18 de noviembre sumergí a mis ejemplares en agua de mar dentro de una placa Petri que hice reposar sobre la propia placa portaobjetos de la lupa trinocular ULTRALYT, por lo que el fondo de dichas fotos y secuencias es el negro u oscuro propio de dicho soporte.

Una vez acabada esta segunda y última sesión de fotos y vídeo de los ejemplares cogidos el sábado 16 de noviembre de 2019, inicié, para cada uno de ellos, el proceso de su anestesiado y/o muerte, fijación y conservación, salvo en el caso de los anfípodos antes referidos, que había congelado la noche anterior, y en el caso de los poliquetos de la familia Syllidae, de la rama de colonia de hidrozoos de la familia Corynidae y del diminuto poliqueto Pholoe inornata, que habían estado anestesiándose desde la mañana con cristales de Mentol en sus frascos respectivos.

Por lo demás, el tratamiento que les di este lunes 18 de noviembre por la tarde a los ejemplares capturados fue el siguiente:

Al ejemplar de Cephalothrix simula lo anestesié añadiendo al agua de mar del recipiente en el que lo coloqué otro cantidad similar de agua de mar con Cloruro de Magnesio disuelto en ella al 7%, aproximadamente. El efecto del anestésico fue rápido, pero no impidió que el animal se encogiese bastante y protusionase la faringe, aunque sin desprenderla del resto de su cuerpo, quedando, por lo demás, en perfectas condiciones. Una vez anestesiado, y tras darle un breve baño en agua destilada, lo pasé a su recipiente y solución conservadora definitiva.

Al platelminto blanco, de especie aún pendiente de ser determinada por mí (¿Comoplana palmula?), como quiera que quería fotografiarlo por su cara ventral para facilitar su futura determinación, durante la sesión de fotos que le hice en la tarde del lunes 18 de noviembre cometí el error de colocar sobre él la base de una placa Petri, mientras estaba sumergido en otra mayor. Si bien pude obtener algunas fotos de su cara ventral (con el animal ya en parte desgarrado y desintegrado), lo cierto es que el animal, en cuanto sintió la presión de la placa Petri sobre él, comenzó el proceso de desintegración, que casi completó por entero en el momento en que quise retirar la placa Petri que le había colocado encima, de suerte que sólo fui capaz de recuperar algunos restos irreconocibles, plegados y semidesintegrados de este espécimen. No obstante, guardé dichos restos lo mejor que pude en su recipiente y solución conservadora definitiva, y no tanto por lo que puedan mostrar del aspecto originario del ejemplar (ya que quedó irreconocible, como digo) sino para posibilitar un eventual análisis y secuenciación de su ADN, llegado el caso.

A la rama de colonia de hidrozoos de la familia Corynidae, previamente anestesiada con Mentol, tras un breve baño en agua destilada, la pasé a su recipiente y solución conservadora definitiva.

Al ejemplar diminuto y amarillento/verdoso de presunta planaria tipo Vorticeros luteum lo maté depositándolo rápidamente con una cuchara, bien extendido, sobre una placa de agua de mar congelada, añadiendo a continuación Etanol Absoluto sobre él, para acabar de matarlo y para fijarlo. Tras darle un breve baño en agua destilada lo pasé a su recipiente y solución conservadora definitiva.

A los 9 ejemplares de diversas especies de poliquetos de la familia Syllidae, previamente anestesiados con Mentol, tras darles un breve baño en agua destilada, independiente para cada especie (o lo que yo consideré en ese momento que eran individuos de diferentes especies), los pasé a sus recipientes y solución conservadora definitiva (de nuevo, uno por cada especie en el caso de los 2 que poseían rayas transversales rojizas, y los restantes 7 ejemplares -sin dichas rayas- todos juntos en un mismo frasco).

Al ejemplar de diminuto poliqueto Pholoe inornata, previamente anestesiado con Mentol, tras un breve baño en agua destilada, lo pasé a su recipiente y solución conservadora definitiva.

A los dos diminutos y rechonchos anfípodos blancuzcos, previamente muertos por congelación desde el domingo 17 de noviembre por la tarde/noche, y descongelados y fotografiados al día siguiente por la tarde, tras un breve baño en agua destilada, los pasé a su recipiente y solución conservadora definitiva.

Así pues, finalmente, para mi colección COGÍ:

  • - AK/19/1 -1 ejemplar vivo de Cephalothrix simula (que cogí convencido de que se trataba de Cephalothrix rufifrons, lo que hubiese sido una especie nueva para mi colección, hasta que en un email de fecha 29 de noviembre de 2019 Fernando Ángel Fernández Álvarez -FAFA- me sacó de mi error definitivamente y para disgusto mío, asegurándome que se trataba de Cephalothrix simula y no de Cephalothrix rufifrons, como había creído y deseado), que es de esta especie FIJO, NO es E.N. y no vi más. No albergo duda alguna en cuanto a su determinación específica, pero solamente gracias al email que me envió FAFA, al cual adjuntó una de mis fotos en la que identificó con flechas la posición real de la boca y del rincoporo, o abertura de la probóscide, que yo confundía con la boca. Esa foto con explicación incorporada la guardo junto con las demás que le hice a este ejemplar, como una más de ellas (y la computo como lo que originariamente fue: una de las fotos que le hice a este ejemplar a través de la lupa trinocular ULTRALYT, ordenada justo detrás del original de dicha foto, sin explicación ni flechitas). Este ejemplar, tan fronterizo y fácil de confundir con Cephalothrix rufifrons, como el mismo FAFA me reconoció (y tal como yo mantengo en las filmaciones que le hice) posee, como principales características, un cuerpo cilíndrico y blanquecino/translúcido, de apenas 2 centímetros de logitud total cuando se estiraba (si es que llegaba a tanto), por una anchura de 0,5 milímetros o algo menos. El cuerpo se afila algo gradualmente hacia ambos extremos, siendo más ancho en el centro. De todos modos, tanto el extremo posterior como el anterior (la cabeza) rematan de forma redondeada, y el extremo posterior carece de cirro anal. En el extremo anterior de la cabeza es patente la existencia de una mancha rojiza/anaranjada que yo creí ser muy diagnóstica de que se trataba de Cephalothrix rufifrons. Justo tras ella, en lo que entiendo es la cara ventral de este animal, se observa una fisura longitudinal alargada, por veces claramente entreabierta, que era lo que yo entendía que se correspondía con la boca de este animal, cuando en realidad se trataba del rincoporo. El animal carece por completo de ojos y de fisuras laterales, ni transversales/verticales ni longitudinales, no nadaba y era renuente a enroscarse en actitud defensiva si se sentía molestado (y, si lo hacía, desde luego recordaba más a una madeja enrollada de forma un tanto caótica y anárquica que a un muelle bien enrollado en espiral). La piel de este animal, a gran aumento, muestra una suerte de sombreado claro algo opaco, como si fuera debido a la existencia de un recubrimiento de diminutas espículas calcáreas al estilo de Emplectonema echinoderma. Encontré a este ejemplar entre las matas de algas calcáreas del género Corallina que cogí en las charcas de marea, estando dichas algas por completo sumergidas. Lo localicé, ya en casa, en Vigo, al examinar dichas algas con lupa, esparcidas en una bandeja de plástico con agua de mar. Una vez separado este ejemplar, lo guardé en un frasco independiente con agua de mar, que trasladé a Santiago esa misma noche, y allí lo introduje en la nevera, con su tapa abierta, manteniéndolo hasta la mañana siguiente. Al día siguiente al de la captura de mis especímenes (o sea: el domingo 17 de noviembre), documenté a este ejemplar empleando como iluminación la luz del sol directa en unos casos, en otros la luz natural del día, a veces incrementada con la luz de un flexo incandescente dispuesto al efecto, y en las fotos y secuencia de vídeo hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, con luz del sol directa o con la luz de un flexo de LEDS dispuesto al efecto. Para documentar a este ejemplar en esta sesión, lo que llevé a cabo mientras estaba vivo y sin anestesiar, lo sumergí en agua de mar dentro de una placa Petri que hice reposar sobre una plancha de vidrio transparente que, a su vez, apoyé en ambos extremos sobre sendas columnas, de una cinta de vídeo VHS acostada cada una, para separarla del fondo azul, conseguido con un separador plástico de los de las carpetas, para dar un contraste difuminado a las escenas y fotos. En el caso de las fotos y secuencias de vídeo hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, apoyé la placa Petri en la propia placa portaobjetos de dicha lupa, por lo que el fondo de dichas fotos y secuencias es el negro u oscuro propio de dicho soporte. Así, en esta única sesión le hice a este ejemplar un total de 50 fotos digitales (34 con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara OLYMPUS TG5 y las 16 restantes a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta -incluida la copia con explicación incorporada que me envió FAFA-), del CARRETE MD Nº 8/2019, con las cuales lo acabé (de la foto nº 461 a la foto nº 510, última de dicho carrete), así como un total de 3 secuencias de vídeo (2 con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara OLYMPUS TG5 y la 1 otra secuencia restante a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta) de la PELÍCULA DE VÍDEO DE BICHOS Nº 38/2019, dedicada por entero a todos los ejemplares que cogí para mi colección este sábado, 16 de noviembre de 2019. Una vez acabada la sesión de fotos de este domingo, 17 de noviembre de 2019, volví a depositar a este ejemplar en la nevera hasta el día siguiente por la tarde, en su frasco de recolección con la tapa abierta y agua de mar renovada. El lunes 18 de noviembre, tras acabar la sesión de fotos y vídeo que llevé a cabo por la tarde, a la vuelta de mi trabajo, anestesié a este ejemplar de nemertino introduciendo en el recipiente en el que se hallaba una generosa cantidad de una solución de cristales de Cloruro de Magnesio, aproximadamente al 7% en agua destilada, que añadí al agua de mar en la que estaba hasta igualar la cantidad que había en dicho frasco (es decir, que el animal quedó sumergido en una solución que consistía en: mitad agua de mar sola -la que ya tenía en su frasco de recolección y en la que había estado sumergido durante la noche anterior y ese mismo día-, mitad agua de mar con cristales disueltos al 7% en ella). El efecto del anestésico fue rápido, pero no impidió que el animal se encogiese bastante y protusionase la faringe, aunque sin desprenderla del resto de su cuerpo, quedando, por lo demás, en perfectas condiciones. Una vez anestesiado, le provoqué la muerte y comencé a fijarlo añadiendo poco a poco pequeñas cantidades de Etanol Absoluto a dicho recipiente en el que estaba. Cuando tuve claro que ya se había muerto, y tras darle un breve baño en agua destilada, lo pasé a su recipiente y solución conservadora definitiva. Así pues, conservo a este ejemplar, en Etanol Absoluto con una poca agua destilada residual, en un frasco de inyección guardado en .
  • - AK/19/2 -1 ejemplar vivo de ¿Comoplana palmula? ( ), que no sé si es de esta especie FIJO, es E.N. y no vi más. Realmente, no tengo aún para nada claro a qué especie de turbelario pueda pertenecer este ejemplar, si bien sí sé que cuando lo capturé pensé que se trataba de un ejemplar especialmente blanquecino de Comoplana agilis, pues sus principales características (escaso tamaño, de menos de 1 centímetro de largo, silueta corporal en forma de clavo o “T”, con el extremo anterior ancho y recto y ahusándose desde la mitad hacia atrás, presencia de tentáculos nucales/cerebrales con un anillo de ojos en su base, aspecto general de dichos tentáculos, incluso cierta -escasa- tendencia a desplazarse o a escapar nadando, etcétera) me sugerían que pertenecía a esa especie, por lo demás ya presente y bien representada en mi colección. Como elemento que abundaba en esa misma idea de adscribirlo a esa especie estaba, también, la presencia en las mismas algas coralinas en las que lo hallé de varios individuos pertenecientes a esa especie (Comoplana agilis). No obstante, el color inequívocamente blanco de este animal, tanto por su cara ventral como dorsal, y sin mancha alguna, así como lo evidente que resultaba la presencia de negros y grandes ojos cerebrales -además de los que se hallaban en los anillos de la base de los tentáculos-, situados en el medio de dichos tentáculos y un poco hacia adelante (rasgo que no es para nada evidente, si es que existe, siquiera, en Comoplana agilis), me hizo dudar desde un primer momento de su adscripción a dicha especie, y ése fue el motivo de que decidiese quedarme con este ejemplar para mi colección. Otra especie posible que barajo es Stylochoplana maculata, especialmente por el parecido absoluto que muestra mi ejemplar con alguna imagen que encontré en internet, atribuida a dicha especie, como esta instantánea del dorso de la cabeza de un ejemplar muy blanco de aphotomarine: http://www.aphotomarine.com/images/marine_flatworms/flatworm_stylochoplana_maculata_20-06-15_1.jpg , en la que la absoluta similitud con mi ejemplar es evidente. Encontré a este ejemplar entre las matas de algas calcáreas del género Corallina que cogí en las charcas de marea, estando dichas algas por completo sumergidas. Lo localicé, ya en casa, en Vigo, al examinar dichas algas con lupa, esparcidas en una bandeja de plástico con agua de mar. Una vez separado este ejemplar, lo guardé en un frasco independiente con agua de mar, que trasladé a Santiago esa misma noche, y allí lo introduje en la nevera, con su tapa abierta, manteniéndolo hasta la mañana siguiente. Al día siguiente al de la captura de mis especímenes (o sea: el domingo 17 de noviembre), documenté a este ejemplar empleando como iluminación la luz del sol directa en unos casos, en otros la luz natural del día, a veces incrementada con la luz de un flexo incandescente dispuesto al efecto, y en las fotos y secuencia de vídeo hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, con luz del sol directa o con la luz de un flexo de LEDS dispuesto al efecto. Para documentar a este ejemplar en esta sesión, lo que llevé a cabo mientras estaba vivo y sin anestesiar, lo sumergí en agua de mar dentro de una placa Petri que hice reposar sobre una plancha de vidrio transparente que, a su vez, apoyé en ambos extremos sobre sendas columnas, de una cinta de vídeo VHS acostada cada una, para separarla del fondo azul, conseguido con un separador plástico de los de las carpetas, para dar un contraste difuminado a las escenas y fotos. En el caso de las fotos y secuencias de vídeo hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, apoyé la placa Petri en la propia placa portaobjetos de dicha lupa, por lo que el fondo de dichas fotos y secuencias es el negro u oscuro propio de dicho soporte. Así, en esta primera sesión le hice a este ejemplar un total de 25 fotos digitales (11 con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara OLYMPUS TG5 y las 14 restantes a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta), así como un total de 2 secuencias de vídeo (1 con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara OLYMPUS TG5 y la 1 otra secuencia restante a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta). Una vez acabada la sesión de fotos de este domingo, 17 de noviembre de 2019, volví a depositar a este ejemplar en la nevera hasta el día siguiente por la tarde, en su frasco de recolección con la tapa abierta y agua de mar renovada. El lunes 18 de noviembre, a la vuelta de mi trabajo, llevé a cabo una segunda y última sesión de fotos (exclusivamente) de este ejemplar, todas ellas hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta e iluminadas con un flexo de leds, para lo cual apoyé la placa Petri en la que se hallaba este ejemplar, sumergido en agua de mar, en la propia placa portaobjetos de dicha lupa, por lo que el fondo de dichas fotos es el negro u oscuro propio de dicho soporte. No obstante, como quiera que quería fotografiarlo por su cara ventral para facilitar su futura determinación, durante la sesión de fotos que le hice en la tarde de este lunes 18 de noviembre cometí el error de colocar sobre él la base de una placa Petri, mientras estaba sumergido en la otra mayor. Si bien pude obtener algunas fotos de su cara ventral (con el ejemplar ya en parte desgarrado y desintegrado), lo cierto es que el animal, en cuanto sintió la presión de la placa Petri sobre él, comenzó el proceso de desintegración, que casi completó por entero en el momento en que quise retirar la placa Petri que le había colocado encima, de suerte que sólo fui capaz de recuperar algunos restos irreconocibles, plegados y semidesintegrados de este espécimen. No obstante, guardé dichos restos lo mejor que pude en su recipiente y solución conservadora definitiva, y no tanto por lo que puedan mostrar del aspecto originario del ejemplar (ya que quedó irreconocible, como digo) sino para posibilitar un eventual análisis y secuenciación de su ADN, llegado el caso. En la sesión de fotos referida del lunes 18 de noviembre (la segunda y última que le hice a este ejemplar), le hice un total de 5 nuevas fotos digitales, todas ellas con la cámara OLYMPUS TG5 a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta. Así pues, sumadas las dos sesiones (la del domingo 17 y la del lunes 18 de noviembre) le hice a este ejemplar un total de 30 fotos digitales del CARRETE MD Nº 9/2019, con las cuales lo comencé (de la foto nº 001 a la foto nº 030 de dicho carrete), así como un total de 2 secuencias de vídeo (1 con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara OLYMPUS TG5 y la 1 otra secuencia restante a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta) de la PELÍCULA DE VÍDEO DE BICHOS Nº 38/2019, dedicada por entero a todos los ejemplares que cogí para mi colección este sábado, 16 de noviembre de 2019. Una vez acabada la sesión de fotos del lunes, 18 de noviembre de 2019, guardé los restos desintegrados de este ejemplar en su recipiente y solución conservadora definitiva. Así pues, conservo (muy mal) los restos de este ejemplar, en Etanol Absoluto con una poca agua de mar residual, en un frasco de inyección guardado en .
    Determinado como Comoplana agilis por C. Noreña el 17/12/2025
  • - AK/19/3 -7 ejemplares vivos de poliquetos de la familia Syllidae de diversas especies que no he sido capaz de determinar ( ), como tampoco he podido llevar a cabo una separación de estos 7 individuos de manera satisfactoria por rasgos comunes entre algunos de ellos que los distinguiesen de otros de ellos que careciesen de los mismos, razón por la cual, finalmente, he decidido conservarlos juntos, aún a sabiendas de que eso prácticamente los condena a no poderse atribuir a una especie concreta nunca más. El fallo fue no haberlos separado desde un principio, documentándolos de forma independiente y exhaustiva a cada uno de ellos por separado. En cualquier caso, los 7 son de esta familia (Syllidae) FIJO, NO sé si son E.N. y no vi más. A pesar de la dificultad que entraña dar en estas circunstancias rasgos anatómicos concretos y distintivos, sí diré que todos estos 7 ejemplares (a diferencia de otros que citaré en otros párrafos más abajo) carecían de ornamentación cromática distintiva, y sobre todo no poseían rayas transversales rojizas de ningún tipo (como si pasaba con los otros ejemplares que referiré en dichos párrafos ulteriores). Entre los 7 hay ejemplares con cuerpo relativamente ancho y aplanado, de manera que los cirros dorsales no superan claramente en longitud la anchura de los segmentos respectivos (esto pasa con la mayoría de ellos), y especialmente en estos casos los ojos, rojizos anaranjados, y dispuestos en dos pares en trapecio muy abierto, acostumbran a ser pequeños o muy pequeños, de tamaño muy similar los de ambos pares (algo mayores los delanteros) y tampoco demasiado próximos entre sí los de cada lado, aunque mucho más netamente separados de los del otro lado (una distancia entre los ojos de ambos lados mucho mayor que la longitud que ocupa la suma de ambos ojos de cada lado -el ojo delantero y el trasero-). Además, la tónica general de estos ejemplares es que posean un prostomio ovalado y bastante más ancho que largo. Una de las principales diferencias entre unos individuos y otros es que hay algunos ejemplares en los que los ojos son más pequeños, y suele coincidir con que estos ejemplares tengan los cirros y antenas más cónicas y gruesas, pero con menos segmentos y no demasiado largas, mientras que varios de los ejemplares de ojos más grandes, por contra, poseen antenas y cirros mucho más delgados y mucho más largos (mucho más largos que el ancho de los segmentos respectivos), de lados paralelos (no cónicos ni fusiformes) y con un número mucho mayor de segmentos en dichos apéndices. En el caso de los ejemplares de cirros y antenas gruesas, por ejemplo, el número de segmentos de las antenas laterales ronda los 16-18, mientras que el de los cirros dorsales mayores ronda los 20-30. Por contra, en los que poseen cirros y antenas más largos y finos, el número de segmentos de las antenas laterales supera los 22, los de la antena central superan la treintena, y el de los cirros tentaculares y dorsales más largos supera los 40. De la parte delantera del prostomio surgen dos gruesos palpos, que en algunos de los ejemplares más nachos y de ojos más pequeños no parecen ser mucho más largos que el prostomio, separados entre sí. También de la parte delantera del prostomio, pero en este caso del dorso, entre los ojos, surge la antena central. Como a causa de la anestesia se protusionó la faringe en varios de estos ejemplares y murieron con ella extrovertida, se aprecia en su extremo distal una corona de papilas triangulares, de base ancha, en número de unas 10 (aunque en alguna imagen poco clara parecen ser más, quizás hasta 12). El número de segmentos que ocupan la faringe y el proventrículo es uno de los rasgos más diferentes entre estos individuos, y así, los hay en los que la faringe se extiende a lo largo de 5 o 6 segmentos, y el proventrículo a lo largo de los siguientes 7 segmentos, mientras que en otros ejemplares la faringe ocupa 7 segmentos y el proventrículo entre 4 y 5 o 6, a lo sumo. Finalmente, el número de segmentos de estos ejemplares es bastante discreto, en general, inferior al centenar, y su tamaño también es mediano o pequeño, no llegando a superar los 3 centímetros de largo total. Encontré a estos ejemplares entre las matas de algas calcáreas del género Corallina que cogí en las charcas de marea, estando dichas algas por completo sumergidas. Los localicé, ya en casa, en Vigo, al examinar dichas algas con lupa, esparcidas en una bandeja de plástico con agua de mar. Una vez separados estos ejemplares, los guardé en un frasco con agua de mar, todos juntos estos 7 ejemplares, separados de los otros ejemplares de esta misma familia Syllidae que poseen rayas transversales rojizas y a los que me refiero en párrafos posteriores a éste, frasco que trasladé a Santiago esa misma noche, y allí lo introduje en la nevera, con su tapa abierta, manteniéndolo hasta la mañana siguiente. Al día siguiente al de la captura de mis especímenes (o sea: el domingo 17 de noviembre), documenté a estos 7 ejemplares, juntos, empleando como iluminación la luz natural del día, a veces incrementada con la luz de un flexo incandescente dispuesto al efecto, y en las fotos y secuencia de vídeo hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, con luz del sol directa o con la luz de un flexo de LEDS dispuesto al efecto. Para documentar a estos ejemplares en esta sesión, lo que llevé a cabo mientras estaban vivos y sin anestesiar, los sumergí en agua de mar dentro de una placa Petri que hice reposar sobre una plancha de vidrio transparente que, a su vez, apoyé en ambos extremos sobre sendas columnas, de una cinta de vídeo VHS acostada cada una, para separarla del fondo azul, conseguido con un separador plástico de los de las carpetas, para dar un contraste difuminado a las escenas y fotos. En el caso de las secuencias de vídeo hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, apoyé la placa Petri en la propia placa portaobjetos de dicha lupa, por lo que el fondo de dichas fotos y secuencias es el negro u oscuro propio de dicho soporte. Así, en esta sesión les hice a estos 7 ejemplares 22 fotos digitales (7 con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara OLYMPUS TG5 y las otras 15 fotos a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta), así como un total de 3 secuencias de vídeo (2 con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara OLYMPUS TG5 y la 1 otra secuencia restante a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta) de la PELÍCULA DE VÍDEO DE BICHOS Nº 38/2019, dedicada por entero a todos los ejemplares que cogí para mi colección este sábado, 16 de noviembre de 2019. Una vez acabada la sesión de fotos y vídeo de este domingo, 17 de noviembre de 2019, volví a depositar a estos ejemplares en la nevera hasta el día siguiente por la tarde, en su frasco de recolección con la tapa abierta y agua de mar renovada. A la mañana siguiente (la del lunes 18 de noviembre), antes de ir a trabajar, esparcí sobre el agua del frasco en que estaban estos ejemplares unos cuantos cristales de Mentol, para que se fuesen anestesiando. El mismo lunes 18 de noviembre, por la tarde, a la vuelta de mi trabajo, llevé a cabo una segunda y última sesión (de fotos exclusivamente) de estos ejemplares, todas ellas hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta e iluminadas con un flexo de leds, para lo cual apoyé la placa Petri en la que se hallaban estos ejemplares, sumergidos en agua de mar, en la propia placa portaobjetos de dicha lupa, por lo que el fondo de dichas fotos es el negro u oscuro propio de dicho soporte. En la sesión de fotos referida del lunes 18 de noviembre les hice un total de 28 fotos digitales (ordenadamente, 4 a cada uno de ellos, con lo que se pueden identificar los 7 individuos contando por grupos de 4 desde atrás hacia adelante en estas 28 últimas fotos hechas a este grupo de poliquetos de la familia Syllidae), todas ellas hechas con la cámara OLYMPUS TG5 a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta. Así pues, sumadas las dos sesiones (la del domingo 17 y la del lunes 18 de noviembre) les hice a estos ejemplares un total de 50 fotos digitales del CARRETE MD Nº 9/2019 (de la foto nº 031 a la foto nº 080 de dicho carrete), así como un total de 3 secuencias de vídeo (2 con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara OLYMPUS TG5 y la 1 otra secuencia restante a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta) de la PELÍCULA DE VÍDEO DE BICHOS Nº 38/2019, dedicada por entero a todos los ejemplares que cogí para mi colección este sábado, 16 de noviembre de 2019. Una vez acabada la sesión de fotos del lunes, 18 de noviembre de 2019, y tras darles a estos 7 ejemplares, ya muy bien anestesiados, un breve baño en agua destilada, los guardé en su recipiente y solución conservadora definitiva. Así pues, conservo a estos 7 ejemplares, en Etanol Absoluto con una poca agua destilada residual, en un frasco de inyección guardado en .
  • - AK/19/4 -1 rama de hidrozoos, vivos, de la familia Corynidae, y de una especie aún no determinada por mí ( ), que es de esta familia FIJO, NO sé si es E.N. y no vi más. El que ignore si es especie nueva o no para mi colección se debe a que no sé si no será de la misma especie que algunos otros ejemplares o fragmentos de colonias de esta familia de hidrozoos cogidos por mí con anterioridad, especialmente en alguna de las bateas de los polígonos F, G y H de Cangas. No obstante, y hasta donde puedo decir, esta rama de ahora parece ser más clara, casi blanquecina o transparente, mientras que aquellas otras eran más bien ambarinas. El anillamiento que posee esta rama se extiende por toda ella, mientras que en aquellas otras anteriores creo que no era tan generalizado, dejando algunas zonas sin ser cubiertas de anillos. Finalmente, el aspecto de los hidrantes o pólipos difiere un tanto en los 4 pólipos que posee esta rama de ahora de aquellos otros pólipos presentes en las ramas anteriores, si bien tanto unos como otros parecen contar con unos 20 tentáculos capitados y parte de su alargado tronco principal de color rojizo. Lo que no hay en esta rama de ahora son gonotecas o similares. La ramificación también parece ser algo diferente en esta rama de ahora que en aquellas anteriores, ya que en la rama actual las ramas secundarias (al cabo de las cuales se halla un único pólipo) surgen a un lado y otro, alternativamente pero no de forma exacta, y en un ángulo muy cerrado/inclinado hacia adelante respecto de la rama principal (prácticamente en forma de letra “V”), mientras que en las otras colonias referidas juraría que las ramas secundarias surgían en un ángulo frecuentemente más recto respecto de la rama principal. Encontré a este fragmento de colonia entre las matas de algas calcáreas del género Corallina que cogí en las charcas de marea, estando dichas algas por completo sumergidas. Lo localicé, ya en casa, en Vigo, al examinar dichas algas con lupa, esparcidas en una bandeja de plástico con agua de mar. Una vez separado este fragmento de colonia, lo guardé en un frasco independiente con agua de mar, que trasladé a Santiago esa misma noche, y allí lo introduje en la nevera, con su tapa abierta, manteniéndolo hasta la mañana siguiente. Al día siguiente al de la captura de mis especímenes (o sea: el domingo 17 de noviembre), documenté a este fragmento de colonia empleando como iluminación la luz del sol directa en unos casos, en otros la luz natural del día, a veces incrementada con la luz de un flexo incandescente dispuesto al efecto, y en las fotos y secuencia de vídeo hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, con luz del sol directa o con la luz de un flexo de LEDS dispuesto al efecto. Para documentar a esta colonia en esta sesión, lo que llevé a cabo mientras estaba viva y sin anestesiar, la sumergí en agua de mar dentro de una placa Petri que hice reposar sobre una plancha de vidrio transparente que, a su vez, apoyé en ambos extremos sobre sendas columnas, de una cinta de vídeo VHS acostada cada una, para separarla del fondo azul, conseguido con un separador plástico de los de las carpetas, para dar un contraste difuminado a las escenas y fotos. En el caso de las fotos y secuencias de vídeo hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, apoyé la placa Petri en la propia placa portaobjetos de dicha lupa, por lo que el fondo de dichas fotos y secuencias es el negro u oscuro propio de dicho soporte. Así, en esta única sesión le hice a esta colonia un total de 40 fotos digitales (15 con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara OLYMPUS TG5 y las 25 restantes a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta), del CARRETE MD Nº 9/2019 (de la foto nº 081 a la foto nº 120 de dicho carrete), así como un total de 2 secuencias de vídeo (1 con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara OLYMPUS TG5 y la 1 otra secuencia restante a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta) de la PELÍCULA DE VÍDEO DE BICHOS Nº 38/2019, dedicada por entero a todos los ejemplares que cogí para mi colección este sábado, 16 de noviembre de 2019. Una vez acabada la sesión de fotos y vídeo de este domingo, 17 de noviembre de 2019, volví a depositar a esta colonia en la nevera hasta el día siguiente por la tarde, en su frasco de recolección con la tapa abierta y agua de mar renovada. A la mañana siguiente (la del lunes 18 de noviembre), antes de ir a trabajar, esparcí sobre el agua del frasco en que estaba esta colonia unos cuantos cristales de Mentol, para que se fuese anestesiando. El mismo lunes 18 de noviembre, por la tarde, tras acabar la sesión de fotos y vídeo que llevé a cabo a la vuelta de mi trabajo, y una vez anestesiada esta colonia, tras darle un breve baño en agua destilada, la pasé a su recipiente y solución conservadora definitiva. Así pues, conservo a esta colonia, en Etanol Absoluto con una poca agua destilada residual, en un frasco de inyección guardado en .

    Determinado como Coryne muscoides por R. Roberto Fernández el 22/12/2025
  • - AK/19/5 -1 ejemplar vivo de microplanaria de una especie aún pendiente de ser determinada por mí ( ), que es de este tipo de animales CASI FIJO, es E.N. sin duda alguna y no vi más. Lo de considerar que es CASI FIJO un platelminto es porque no me atrevo a descartar por completo que no pertenezca a otro Phyllum de gusanos, como los nemertinos, por ejemplo, aunque no reconozco a ninguna especie a la que pudiera pertenecer. De color totalmente amarilla/verdosa, pero con un sombreado mate blancuzco que recubre toda la superficie corporal, y con un extremo anterior marcadamente amarillo, este diminuto animal, de en torno a 1 milímetro de largo, recuerda en su aspecto general y en su tamaño a Vorticeros luteum, si bien, a diferencia de esta especie, carece de tentáculos cefálicos y, en su lugar, posee un par de grandes y redondos ojos negros bastante sepultados en el interior del cuerpo, pero que pueden observarse en el centro del dorso de la mitad delantera, en bastantes momentos de las filmaciones que le hice, así como en bastantes de las fotos realizadas (de hecho, a veces hasta parece haber 2 pares de ojos en lugar de uno solo, al estilo de los nemertinos del género Tetrastemma, pero nunca llegan a verse juntos ambos pares, por lo que deduzco que, en realidad, es una ilusión óptica originada por las contracciones del ejemplar, que hacen que a veces se les vea más adelantados en el cuerpo que otras). Ambos extremos del cuerpo se afilan algo, aunque sin llegar a ser realmente puntiagudos (lo que me hace sospechar que no se trata de Polycystis naegelii especie con la que, por otra parte, parece guardar bastante parecido). Separando algo ambos ojos se adivina una suerte de raya longitudinal blanquecina, muy difusa. Este ejemplar se desplazaba reptando y “hozando” bastante el sustrato al hacerlo, mediante tanteos de su extremo delantero. Encontré a este ejemplar entre las matas de algas calcáreas del género Corallina que cogí en las charcas de marea, estando dichas algas por completo sumergidas. Lo localicé, ya en casa, en Vigo, al examinar dichas algas con lupa, esparcidas en una bandeja de plástico con agua de mar. Una vez separado este ejemplar, lo guardé en un frasco independiente con agua de mar, que trasladé a Santiago esa misma noche, y allí lo introduje en la nevera, con su tapa abierta, manteniéndolo hasta la mañana siguiente. Al día siguiente al de la captura de mis especímenes (o sea: el domingo 17 de noviembre), documenté a este ejemplar empleando como iluminación la luz natural del día (ya no la luz sol directa), a veces incrementada con la luz de un flexo incandescente dispuesto al efecto, y en las fotos y secuencia de vídeo hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, con la luz de un flexo de LEDS dispuesto al efecto. Para documentar a este ejemplar en esta sesión, lo que llevé a cabo mientras estaba vivo y sin anestesiar, lo sumergí en agua de mar dentro de una placa Petri que hice reposar sobre una plancha de vidrio transparente que, a su vez, apoyé en ambos extremos sobre sendas columnas, de una cinta de vídeo VHS acostada cada una, para separarla del fondo azul, conseguido con un separador plástico de los de las carpetas, para dar un contraste difuminado a las escenas y fotos. En el caso de las fotos y secuencias de vídeo hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, apoyé la placa Petri en la propia placa portaobjetos de dicha lupa, por lo que el fondo de dichas fotos y secuencias es el negro u oscuro propio de dicho soporte. Así, en esta primera sesión le hice a este ejemplar un total de 19 fotos digitales (14 con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara OLYMPUS TG5 y las 5 restantes a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta) así como un total de 3 secuencias de vídeo (2 con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara OLYMPUS TG5 y la 1 otra secuencia restante a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta). Una vez acabada la sesión de fotos de este domingo, 17 de noviembre de 2019, volví a depositar a este ejemplar en la nevera hasta el día siguiente por la tarde, en su frasco de recolección con la tapa abierta y agua de mar renovada. El lunes 18 de noviembre, a la vuelta de mi trabajo, llevé a cabo una segunda y última sesión de fotos y vídeo de este ejemplar, hecha a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta e iluminadas tanto las fotos como la secuencia de vídeo que le hice con un flexo de leds, para lo cual apoyé la placa Petri en la que se hallaba este ejemplar, sumergido en agua de mar, en la propia placa portaobjetos de dicha lupa, por lo que el fondo de dichas fotos es el negro u oscuro propio de dicho soporte. En la sesión de fotos y vídeo referida del lunes 18 de noviembre (la segunda y última que le hice a este ejemplar), le hice un total de 21 nuevas fotos digitales y 1 nueva secuencia de vídeo, todas ellas con la cámara OLYMPUS TG5 a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta. Así pues, sumadas las dos sesiones (la del domingo 17 y la del lunes 18 de noviembre) le hice a este ejemplar un total de 40 fotos digitales del CARRETE MD Nº 9/2019 (de la foto nº 121 a la foto nº 160 de dicho carrete), así como un total de 4 secuencias de vídeo (2 con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara OLYMPUS TG5 y las otras 2 secuencias restantes a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta) de la PELÍCULA DE VÍDEO DE BICHOS Nº 38/2019, dedicada por entero a todos los ejemplares que cogí para mi colección este sábado, 16 de noviembre de 2019. Una vez acabada la sesión de fotos del lunes, 18 de noviembre de 2019, maté a este ejemplar, depositándolo rápidamente con una cuchara, bien extendido, sobre una placa de agua de mar congelada, añadiendo a continuación Etanol Absoluto sobre él, para acabar de matarlo y para fijarlo. Tras darle un breve baño en agua destilada, lo pasé a su recipiente y solución conservadora definitiva. Así pues, conservo (bien) a este ejemplar, en Etanol Absoluto con una poca agua de mar residual, en un frasco de inyección guardado en .
  • - AK/19/6 -1 ejemplar vivo de poliqueto de la familia Syllidae de una especie aún no determinada por mí ( ), pero que es de esta familia FIJO, NO sé si es E.N. y no vi más. Este ejemplar posee unos 100 segmentos tras el prostomio y un cuerpo relativamente grande, de unos 20 milímetros de largo, con un prostomio bastante recto por delante y curvo por los laterales, más ancho que largo. En el prostomio existen dos pares de ojos anaranjados, bastante pequeños, dispuestos en trapecio abierto por delante, de tamaño muy similar los de ambos pares y muy juntos entre sí los de cada lado, aunque netamente separados de los del otro lado (una distancia entre los ojos de ambos lados mucho mayor -más del doble, sin duda- que la longitud que ocupa la suma de ambos ojos de cada lado -el ojo delantero y el trasero-). De la parte delantera del prostomio surgen dos gruesos y largos palpos, más largos que el prostomio, claramente separados entre sí en toda su longitud y muy arqueados en el centro. También de la parte delantera del prostomio, pero en este caso del dorso, entre los ojos, surge la antena central, de unos 18-20 segmentos y bastante gruesa. Las antenas laterales, que surgen frontalmente del extremo delantero del prostomio, son sustancialmente menos gruesas que la central, y poseen unos 16-18 segmentos. A la vista de alguna de las fotos que le hice a este ejemplar, la mitad posterior del prostomio parece estar muy tenuemente coloreada de beige o naranja muy pálido, mientras que el resto es blanquecino, como el color general de fondo de este animal. El peristomio avanza sobre la parte posterior del prostomio formando una suerte de saliente o capuchón bastante agudo y evidente. Los más largos de los cirros tentaculares, más gruesos que la antena central y claramente más largos que ella, poseen unos 22-24 segmentos. Por su parte, los cirros dorsales más largos (que son más largos que los más largos de los cirros tentaculares y se sitúan hacia el tercer y el quinto segmento tras el prostomio), tienen unos 28-30 segmentos cada uno, aproximadamente. Entre unos cirros dorsales largos y otros hay uno o dos cirros dorsales más cortos (dependiendo de los segmentos corporales implicados en cada caso), de unos 16-20 segmentos cada uno, aproximadamente. En el extremo posterior del cuerpo hay un par de gruesos y relativamente largos cirros anales, con unos 14-16 segmentos cada uno. Tanto la antena central como las antenas laterales o los cirros, tentaculares o no, incluso los cirros anales, tienen sus bases y extremos distales más estrechos que su parte media, por lo que presentan un aspecto marcadamente fusiforme. Además, los extremos distales de todos ellos son de color algo anaranjado. Finalmente, es de destacar que en muchos de los cirros y antenas se pueden observar manchas blanquecinas opacas dispersas aquí y allí, como pequeñas concrecciones calcáreas. El cuerpo parece ser entre cilíndrico y algo aplanado dorsiventralmente, pero no se afila especialmente hacia ambos extremos distales, teniendo una anchura bastante regular a lo largo de toda su longitud (lados bastante paralelos). La longitud de los mayores de los cirros dorsales supera ampliamente la anchura de los segmentos corporales respectivos (llegan a doblarla). Una característica muy llamativa en este animal es la existencia de finas pero evidentes líneas transversales rojizas en el centro del dorso de los segmentos anteriores, así como de algunas similares pero sólo en el extremo delantero de ciertos segmentos, prácticamente intersegmentarias, situadas exclusivamente en los más adelantados de dichos segmentos tras el prostomio. A partir del final del proventrículo y hacia el extremo posterior, todas las finas líneas transversales rojizas se van desvaneciendo hasta desaparecer pronto por completo. La faringe se extiende a lo largo de 6 segmentos, y el proventrículo a lo largo de los siguientes 4 segmentos, poseyendo en torno a 30 filas musculares. Encontré a este ejemplar entre las matas de algas calcáreas del género Corallina que cogí en las charcas de marea, estando dichas algas por completo sumergidas. Lo localicé, ya en casa, en Vigo, al examinar dichas algas con lupa, esparcidas en una bandeja de plástico con agua de mar. Una vez separado este ejemplar, lo guardé en un frasco independiente con agua de mar, que trasladé a Santiago esa misma noche, y allí lo introduje en la nevera, con su tapa abierta, manteniéndolo hasta la mañana siguiente. Al día siguiente al de la captura de mis especímenes (o sea: el domingo 17 de noviembre), documenté a este ejemplar empleando como iluminación la luz del sol directa en unos casos, en otros la luz natural del día, a veces incrementada con la luz de un flexo incandescente dispuesto al efecto, y en las fotos y secuencia de vídeo hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, con luz del sol directa o con la luz de un flexo de LEDS dispuesto al efecto. Para documentar a este ejemplar en esta sesión, lo que llevé a cabo mientras estaba vivo y sin anestesiar, lo sumergí en agua de mar dentro de una placa Petri que hice reposar sobre una plancha de vidrio transparente que, a su vez, apoyé en ambos extremos sobre sendas columnas, de una cinta de vídeo VHS acostada cada una, para separarla del fondo azul, conseguido con un separador plástico de los de las carpetas, para dar un contraste difuminado a las escenas y fotos. En el caso de las fotos y secuencias de vídeo hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, apoyé la placa Petri en la propia placa portaobjetos de dicha lupa, por lo que el fondo de dichas fotos y secuencias es el negro u oscuro propio de dicho soporte. Así, en esta única sesión le hice a este ejemplar un total de 30 fotos digitales (16 con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara OLYMPUS TG5 y las 14 restantes a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta), del CARRETE MD Nº 9/2019 (de la foto nº 161 a la foto nº 190 de dicho carrete), así como un total de 2 secuencias de vídeo, compartidas con el ejemplar que cito en el párrafo siguiente (1 con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara OLYMPUS TG5 y la 1 otra secuencia restante a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta) de la PELÍCULA DE VÍDEO DE BICHOS Nº 38/2019, dedicada por entero a todos los ejemplares que cogí para mi colección este sábado, 16 de noviembre de 2019. Una vez acabada la sesión de fotos y vídeo de este domingo, 17 de noviembre de 2019, volví a depositar a este ejemplar en la nevera hasta el día siguiente por la tarde, en su frasco de recolección con la tapa abierta y agua de mar renovada. A la mañana siguiente (la del lunes 18 de noviembre), antes de ir a trabajar, esparcí sobre el agua del frasco en que estaba este ejemplar unos cuantos cristales de Mentol, para que se fuese anestesiando. El mismo lunes 18 de noviembre, por la tarde, tras acabar la sesión de fotos y vídeo que llevé a cabo a la vuelta de mi trabajo, y una vez anestesiado este ejemplar, tras darle un breve baño en agua destilada, lo pasé a su recipiente y solución conservadora definitiva. Así pues, conservo a este ejemplar, en Etanol Absoluto con una poca agua destilada residual, en un frasco de inyección guardado en .
  • - AK/19/7 -1 ejemplar vivo de poliqueto de la familia Syllidae de una especie aún no determinada por mí ( ), pero que es de esta familia FIJO, NO sé si es E.N. y no vi más. Este ejemplar posee unos 70 segmentos tras el prostomio y un cuerpo relativamente pequeño, de unos 8 milímetros de largo, bastante ancho y aplanado dorsiventralmente. El prostomio es algo acorazonado, bastante más ancho y recto por delante, siendo curvo por los laterales, y algo más ancho que largo. En el prostomio existen dos pares de grandes ojos rojizos, dispuestos en trapecio abierto por delante, algo mayores los anteriores que los posteriores y bien separados entre sí los de cada lado, y no excesivamente separados de los del otro lado (una distancia entre los ojos de ambos lados de en torno a una vez y media, como mucho, la longitud que ocupa la suma de ambos ojos de cada lado -el ojo delantero y el trasero-). De la parte delantera del prostomio surgen dos palpos, más o menos igual de largos que el prostomio, claramente separados entre sí en toda su longitud. También de la parte delantera del prostomio, pero en este caso del dorso, entre los ojos, surge la antena central, de unos 20-22 segmentos y bastante gruesa. Las antenas laterales, que surgen frontalmente del extremo delantero del prostomio, son sustancialmente igual de gruesas que la central, y poseen unos 16 segmentos. Los más largos de los cirros tentaculares, más largos que la antena central, poseen unos 22-25 segmentos. Por su parte, los cirros dorsales más largos tienen un número similar de segmentos (unos 22 cada uno, aproximadamente). Los restantes cirros dorsales tienen unos 12-16 segmentos cada uno, aproximadamente. En el extremo posterior del cuerpo hay un par de relativamente largos cirros anales, con unos 14-16 segmentos cada uno. Tanto la antena central como las antenas laterales o los cirros, tentaculares o no, incluso los cirros anales, tienen sus extremos distales gradualmente más estrechos que su parte media y que sus bases, por lo que presentan un aspecto más bien cónico que fusiforme. El cuerpo, que es ancho y claramente aplanado dorsiventralmente, solo se afila algo hacia el extremo posterior. La longitud de los mayores de los cirros dorsales supera escasamente la anchura de los segmentos corporales respectivos, mientras que los restantes son igual de largos que el ancho de sus segmentos (en ningún caso la longitud de estos cirros llega a doblar la anchura de los segmentos). Una característica muy llamativa en este animal es la existencia de finas pero evidentes líneas transversales rojizas en el centro del dorso de los segmentos anteriores, así como de otras líneas similares, pero más fuertes, largas y marcadas intersegmentarias, situadas ambos tipos de líneas exclusivamente en los segmentos delanteros tras el prostomio. A partir del final del proventrículo y hacia el extremo posterior, todas las finas líneas transversales rojizas se van desvaneciendo hasta desaparecer pronto por completo. La faringe se extiende a lo largo de 8-9 segmentos, y el proventrículo a lo largo de los siguientes 6 segmentos. Encontré a este ejemplar entre las matas de algas calcáreas del género Corallina que cogí en las charcas de marea, estando dichas algas por completo sumergidas. Lo localicé, ya en casa, en Vigo, al examinar dichas algas con lupa, esparcidas en una bandeja de plástico con agua de mar. Una vez separado este ejemplar, lo guardé en un frasco independiente con agua de mar, que trasladé a Santiago esa misma noche, y allí lo introduje en la nevera, con su tapa abierta, manteniéndolo hasta la mañana siguiente. Al día siguiente al de la captura de mis especímenes (o sea: el domingo 17 de noviembre), documenté a este ejemplar empleando como iluminación la luz del sol directa en unos casos, en otros la luz natural del día, a veces incrementada con la luz de un flexo incandescente dispuesto al efecto, y en las fotos y secuencia de vídeo hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, con luz del sol directa o con la luz de un flexo de LEDS dispuesto al efecto. Para documentar a este ejemplar en esta sesión, lo que llevé a cabo mientras estaba vivo y sin anestesiar, lo sumergí en agua de mar dentro de una placa Petri que hice reposar sobre una plancha de vidrio transparente que, a su vez, apoyé en ambos extremos sobre sendas columnas, de una cinta de vídeo VHS acostada cada una, para separarla del fondo azul, conseguido con un separador plástico de los de las carpetas, para dar un contraste difuminado a las escenas y fotos. En el caso de las fotos y secuencias de vídeo hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, apoyé la placa Petri en la propia placa portaobjetos de dicha lupa, por lo que el fondo de dichas fotos y secuencias es el negro u oscuro propio de dicho soporte. Así, en esta única sesión le hice a este ejemplar un total de 20 fotos digitales (15 con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara OLYMPUS TG5 y las 5 restantes a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta), del CARRETE MD Nº 9/2019 (de la foto nº 191 a la foto nº 210 de dicho carrete), así como un total de 2 secuencias de vídeo, compartidas con el ejemplar que cité en el párrafo precedente (1 con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara OLYMPUS TG5 y la 1 otra secuencia restante a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta) de la PELÍCULA DE VÍDEO DE BICHOS Nº 38/2019, dedicada por entero a todos los ejemplares que cogí para mi colección este sábado, 16 de noviembre de 2019. Una vez acabada la sesión de fotos y vídeo de este domingo, 17 de noviembre de 2019, volví a depositar a este ejemplar en la nevera hasta el día siguiente por la tarde, en su frasco de recolección con la tapa abierta y agua de mar renovada. A la mañana siguiente (la del lunes 18 de noviembre), antes de ir a trabajar, esparcí sobre el agua del frasco en que estaba este ejemplar unos cuantos cristales de Mentol, para que se fuese anestesiando. El mismo lunes 18 de noviembre, por la tarde, tras acabar la sesión de fotos y vídeo que llevé a cabo a la vuelta de mi trabajo, y una vez anestesiado este ejemplar, tras darle un breve baño en agua destilada, lo pasé a su recipiente y solución conservadora definitiva. Así pues, conservo a este ejemplar, en Etanol Absoluto con una poca agua destilada residual, en un frasco de inyección guardado en .
  • - AK/19/8 -1 ejemplar vivo de Pholoe inornata, que es de esta especie FIJO, es E.N. (o al menos es la primera vez que determino a un ejemplar capturado como perteneciente, sin duda, a esta especie) y no vi más. Este ejemplar, diminuto, de unos 3 o 4 milímetros de largo, posee un cuerpo estrecho y largo, de lados marcadamente paralelos y extremos redondeados, no apuntados. Cuenta con unos aproximadamente 37-40 segmentos, cubiertos por unos 30 élitros de principio a fin, que dejan sin cubrir una franja longitudinal en el centro del dorso de la mitad delantera del animal, solapándose más atrás los élitros de uno y otro lado (que parecen crecer por pares, paralela y simultáneamente a ambos lados a la vez, y no de forma alterna). Ventralmente se aprecia la existencia de una blanca y abigarrada granulación en la base de los parápodos. El prostomio está muy oculto bajo los élitros, pero en vista ventral descubre la existencia de 3 antenas diminutas, de gruesos cirróforos de color algo anaranjado (posiblemente dotados de densa pilosidad basal) y muy estrechos y cortos cirrostilos blanquecinos o transparentes, así como algunos cirros tentaculares muy poco evidentes y de dos palpos blanquecinos gruesos pero de longitud muy discreta, que, no obstante, son los únicos apéndices cefálicos que sobresalen claramente por delante y por debajo, pudiéndose apreciar en vista dorsal. Los ojos y su disposición me resultan un misterio, pues no pude observarlos al quedar ocultos por los élitros delanteros. De los élitros sí puedo decir que son ovalados y presentan una superficie con cierto número de excrecencias, así como que cuentan con unas pocas pero grandes y largas espinas laterales y/o lateroposteriores, muy visibles, y una gran mancha central redonda y blanca, muy visible, también, puesto que contrasta mucho con el color general verdoso de los mismos. Encontré a este ejemplar entre las matas de algas calcáreas del género Corallina que cogí en las charcas de marea, estando dichas algas por completo sumergidas. Lo localicé, ya en casa, en Vigo, al examinar dichas algas con lupa, esparcidas en una bandeja de plástico con agua de mar. Una vez separado este ejemplar, lo guardé en un frasco independiente con agua de mar, que trasladé a Santiago esa misma noche, y allí lo introduje en la nevera, con su tapa abierta, manteniéndolo hasta la mañana siguiente. Al día siguiente al de la captura de mis especímenes (o sea: el domingo 17 de noviembre), documenté a este ejemplar con la cámara de fotos OLYMPUS TG5, exclusivamente a través de la lupa trinocular ULTRALYT, iluminándolo con la luz de un flexo de LEDS dispuesto al efecto. Para documentar a este ejemplar en esta única sesión, lo que llevé a cabo mientras estaba vivo y sin anestesiar, lo sumergí en agua de mar dentro de una placa Petri que apoyé en la propia placa portaobjetos de la lupa trinocular ULTRALYT, por lo que el fondo de dichas fotos y secuencias es el negro u oscuro propio de dicho soporte. Así, en esta única sesión le hice a este ejemplar un total de 30 fotos digitales (todas ellas a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta), del CARRETE MD Nº 9/2019 (de la foto nº 211 a la foto nº 240 de dicho carrete), así como un total de 1 secuencia de vídeo (también exclusivamente a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta) de la PELÍCULA DE VÍDEO DE BICHOS Nº 38/2019, dedicada por entero a todos los ejemplares que cogí para mi colección este sábado, 16 de noviembre de 2019. Una vez acabada la sesión de fotos y vídeo de este domingo, 17 de noviembre de 2019, volví a depositar a este ejemplar en la nevera hasta el día siguiente por la tarde, en su frasco de recolección con la tapa abierta y agua de mar renovada. A la mañana siguiente (la del lunes 18 de noviembre), antes de ir a trabajar, esparcí sobre el agua del frasco en que estaba este ejemplar unos cuantos cristales de Mentol, para que se fuese anestesiando. El mismo lunes 18 de noviembre, por la tarde, tras acabar la sesión de fotos y vídeo que llevé a cabo a la vuelta de mi trabajo, y una vez anestesiado este ejemplar, tras darle un breve baño en agua destilada, lo pasé a su recipiente y solución conservadora definitiva. Así pues, conservo a este ejemplar, en Etanol Absoluto con una poca agua destilada residual, en un frasco de inyección guardado en .
  • - AK/19/9 -2 ejemplares vivos de anfípodos pertenecientes a una especie aún no determinada por mí ( ), pero que son de este tipo de crustáceos FIJO, NO sé si son E.N. y no vi más. Estos ejemplares, diminutos, de unos 1 o 1,5 milímetros de largo el mayor de los dos, poseen un cuerpo muy alto y rechoncho, de color blanquecino (más rosado el pequeño), con cortas antenas y anténulas de color rosáceo o morado y, en el caso del mayor de los dos, al menos, con un creo que segundo par de patas convertido en unos gnatópodos con un propodio muy llamativo, ya que crece desde su base hacia la parte distal adquiriendo forma de delta muy ancha y sobre cuyo borde distal anterior se cierra un corto y recto dáctilo, sin llegar a hacerlo sobre la totalidad de la longitud de dicho borde distal anterior. El propodio referido está precedido por un carpo con una larguísima, estrecha y afilada espina carpal. La forma de estas patas, con esos carpo y propodio tan llamativos, son, quizás, el rasgo más distintivo de estos animales. De perfiles lisos y redondeados (sin espinas en sus placas coxales ni mucho menos en su cresta dorsal), estos animales poseen, en cambio, un discreto rostro algo prominente que sobresale algo por encima de la base de las anténulas. Tanto las antenas como las anténulas (o primeras antenas) no llegan a medir ni siquiera la mitad de la longitud del cuerpo de estos animales. Ambos tipos de apéndices parecen tener unos pedúnculos basales claramente mayores que los flagelos, que son muy poco significativos, si bien parecen estar orlados de largas sedas, al menos en el mayor de ellos. Además, estos animales cuentan con un par de grandes ojos redondos de color marrón rojizo. Los pereiópodos, o patas marchadoras, son de tamaño discreto, no existiendo largas patas saltadoras traseras, sino, simplemente, patas bastante cortas, de afilados dáctilos algo curvados, adaptadas a la sujección fuerte de estos animales mientras deambulan con ellas por el lecho marino cubierto de algas. Los pleópodos y urópodos de estos animales, aparentemente birrámeos, parecen ser de buen tamaño, por contra. Encontré a estos ejemplares entre las matas de algas calcáreas del género Corallina que cogí en las charcas de marea, estando dichas algas por completo sumergidas. Los localicé, ya en casa, en Vigo, al examinar dichas algas con lupa, esparcidas en una bandeja de plástico con agua de mar. Una vez separados estos ejemplares, los guardé en un frasco independiente con agua de mar, que trasladé a Santiago esa misma noche, y allí lo introduje en la nevera, con su tapa abierta, manteniéndolo hasta la mañana siguiente. Al día siguiente al de la captura de mis especímenes (o sea: el domingo 17 de noviembre), documenté a estos ejemplares en fotos y una secuencia de vídeo hechas con la cámara de fotos OLYMPUS TG5, exclusivamente a través de la lupa trinocular ULTRALYT, iluminándolos con la luz de un flexo de LEDS dispuesto al efecto. Para documentar a estos ejemplares en esta primera sesión, lo que llevé a cabo mientras estaban vivos y sin anestesiar, los sumergí en agua de mar dentro de una placa Petri que apoyé en la propia placa portaobjetos de la lupa trinocular ULTRALYT, por lo que el fondo de dichas fotos y secuencia es el negro u oscuro propio de dicho soporte. En esta sesión les hice, con los medios referidos, 9 fotos y 1 única secuencia de vídeo. Tras esta primera sesión de fotos y vídeo digitales, les di muerte a estos dos ejemplares por congelación, en nuestra casa de Santiago. Al día siguiente por la tarde (lunes, 18 de noviembre), tras volver del trabajo, llevé a cabo la segunda y última sesión de fotos de estos ejemplares que cogí este sábado 16 de noviembre. En concreto, en dicha sesión a estos dos diminutos y rechonchos anfípodos blancuzcos, previamente muertos por congelación desde el domingo 17 de noviembre por la tarde/noche, y descongelados para esta nueva sesión, sólo les hice 11 nuevas fotos digitales con la cámara de fotos OLYMPUS TG5, exclusivamente a través de la lupa trinocular ULTRALYT, iluminándolos con la luz de un flexo de LEDS dispuesto al efecto. Para documentar a estos ejemplares en esta segunda y última sesión, ya muertos y descongelados, los sumergí en agua de mar dentro de una placa Petri que apoyé en la propia placa portaobjetos de la lupa trinocular ULTRALYT, por lo que el fondo de dichas fotos y secuencia es el negro u oscuro propio de dicho soporte. Así pues, sumadas ambas sesiones (las del domingo 17 y del lunes 18 de noviembre), les hice a estos dos ejemplares un total de 20 fotos digitales (todas ellas a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta), del CARRETE MD Nº 9/2019 (de la foto nº 241 a la foto nº 260 de dicho carrete), así como un total de 1 secuencia de vídeo (también exclusivamente a través de la lupa trinocular ULTRALYT interpuesta) de la PELÍCULA DE VÍDEO DE BICHOS Nº 38/2019, dedicada por entero a todos los ejemplares que cogí para mi colección este sábado, 16 de noviembre de 2019. Una vez acabada esta segunda sesión del lunes 18 de noviembre, y tras un breve baño en agua destilada, pasé estos dos ejemplares a su recipiente y solución conservadora definitiva. Así pues, conservo a estos dos ejemplares, en Etanol Absoluto con una poca agua destilada residual, en un frasco de inyección guardado en .