Cuaderno del domingo 12 de mayo de 2019
Domingo, 12 de mayo de 2019 (yo solo en AUREA)
En un día muy caluroso y despejado, con poco viento del noroeste, menos aún que el día anterior y menos fresco, con marea muerta, baja a las 17:01 horas, con 1,4 metros de profundidad y alta a las 23:27 horas, con 3,1 metros de profundidad, con temperatura submarina de unos 14 o 15ºC y con visibilidad submarina buena, a pesar de la presencia de abundantes sustancias en suspensión, a las 14:30 horas zarpé de Marina Davila y puse rumbo oeste hacia Cíes.
Tras pasar por el Freu da Porta, me dirigí a mar abierto, en dirección oeste/noroeste, durante unas dos millas o algo menos, aproximadamente, cambiando luego a rumbo norte hasta haber superado holgadamente en más de media milla la latitud de Punta Cabalo, para luego virar con rumbo este/sudeste y entrar de nuevo en la Ría de Vigo por la boca norte.
En todo ese trayecto por detrás de Cíes no vi absolutamente nada de especial mención (ya no sólo delfines, sino, ni siquiera, alcatraces o animales planctónicos, reseñando, como mucho, alguna aguja que escapaba al paso de la barca o algún chapoteo lejano, quizás de algún pez luna que hubiese saltado fuera del agua, pero que no llegué a descubrir en ningún momento).
En medio de esa excursión por detrás de Cíes hice alguna parada para otear y escuchar, por ver de localizar cetáceos, pero con nulo resultado.
Cuando regresé al interior de la Ría de Vigo, me dirigí a Punta Subrido, pues tenía pensado aprovechar el momento de la bajamar para bucear allí y, ya de paso, comer.
Al llegar a Punta Subrido, fondeé muy cerca de la punta propiamente dicha, pasada la última cala que se abre en el espigón rocoso entre dicha punta y la Playa de Barra, al sudeste de la que di en llamar Cala "Bosnia", por la de piedras que había levantado otro año en dicha cala, buscando especímenes, y que recordaba el estado ruinoso de dicho país tras la guerra de los Balcanes.
Me equipé convenientemente (con gafas, tubo, aletas, cinturón, navaja, guante izquierdo, red con frascos, cámara de fotos submarina OLYMPUS TG5 y ganapán de buceo), y antes de meterme en el agua, a las 16:36 horas, hice 2 fotos al paisaje exterior, para dejar constancia del lugar en que me hallaba, y en el momento de entrar al agua, a las 16:38 horas exactamente, hice otra foto más a mis aletas, ya dentro del agua, para documentar el momento de inicio de la buceada. Estas fotos, por no ser de bichos que me quede para mi colección, las conservaré como FOTOS MD NB (No de Bichos) en la carpeta correspondiente al día del evento. Inmediatamente después de hecha esa última foto, me metí a bucear para aprovechar la marea en su punto de bajamar.
Buceé hasta las 17:35 horas, aproximadamente (poco menos de 1 hora), dedicándome sobre todo a hacer fotos y vídeos submarinos, así como a explorar concienzudamente un pequeño entrante de mar en la costa rocosa antes de la Punta Subrido propiamente dicha, que a modo de un diminuto fiordo se abre paso en las rocas del cantil en dirección sur/sudoeste.
En ese tiempo que duró la buceada, con la cámara de fotos OLYMPUS TG5 hice 15 fotos submarinas, así como 8 vídeos submarinos (éstos en formato 4K) que, por no ser de bichos que me quedase para mi colección, conservaré solamente como FOTOS MD NB (No de Bichos) y como vídeos MDVCF NB (No de Bichos) en la carpeta correspondiente al día del evento.
Las fotos submarinas y los vídeos submarinos hechos fueron los siguientes: 4 fotos y 4 vídeos a un ejemplar de Tripterygion delaisi, que cogí con el ganapán de buceo y mientras lo mantenía en mi mano izquierda enguantada, antes de dejarlo escapar al fondo; 1 vídeo y 4 fotos a un pequeño centollito, muy camuflado con algas, que reposaba sobre una gran pared extraplomada situada en el lado sur de la entrada del pequeño entrante de mar, que como un diminuto fiordo, se abre paso en dirección sur/sudoeste en la zona más al sur de Punta Subrido; 2 fotos a una colonia de Clavelina lepadiformis que crecía sobre la gran pared extraplomada situada en el lado sur de la entrada del pequeño entrante de mar referido; 1 foto a un ejemplar de Felimare (antes Hypselodoris) villafranca, que reptaba sobre algas rojas en la gran pared extraplomada situada en el lado sur de la entrada del pequeño entrante de mar referido; 2 vídeos y 4 fotos a un pulpo enrocado en su cueva, en una fisura lateral de la misma piedra situada en el lado sur de la entrada del pequeño entrante de mar referido, pero ubicada ya más adentro en dicha especie de diminuto fiordo; y un vídeo a un ejemplar de Sabella (antes Spirographis) spallanzanii, que crecía cercano al fondo arenoso, en una roca próxima al acceso norte del entrante de mar referido.
Hacia la parte media del diminuto fiordo referido, situada en el lado derecho según se entra (o norte, si se quiere), había una piedra de mediano tamaño, bastante aplanada y próxima al fondo. Como viese que esa piedra se separaba algo del lecho marino por el lado que se orienta hacia la entrada del "fiordo", miré lo que se ocultaba en el techo que formaba la misma y me sorprendió hallar una muy numerosa, densa y abigarrada colonia de pequeños hidrozoos del género Aglaophenia, muchos de ellos portando blancas masas de puestas de nudibranquios sobre sus ramas.
Saqué la navaja que llevaba y extraje varias porciones pequeñas de hidrozoos con sus bases (cirrípedos, sobre todo), procurando que fuesen de zonas con puestas de nudibranquios, para poder hacerme con los adultos reproductores. Fue lo único que cogí en toda la buceada.
Tras regresar a la barca con los especímenes que me quedaría para mi colección dentro de un frasco con agua de mar (que renové varias veces a lo largo de la tarde con agua de mar fresca), comí frugalmente y separé los ejemplares que me quedaría para mi colección del resto de fragmentos de colonias de hidrozoos que había recolectado, que solté allí mismo al mar. Junto a los hidrozoos y los cirrípedos propiamente dichos, también liberé bastantes otros animales, como gusanos poliquetos, anfípodos caprélidos o pequeñas ascidias naranjas y globosas, prácticamente redondas, que también crecían sobre los cirrípedos y entre los hidrozoos.
Finalmente, tras recogerlo todo, regresé a Marina Davila más bien tarde (sobre las 20:30 horas), a pesar de que aún tenía que regresar a Santiago por la noche y de que antes debía hacer muchas cosas.
Una vez en el pantalán, y tras haberme aprovisionado de bastante agua de mar para los cambios y para documentar a mis especímenes, amarré la barca, endulcé el motor, le di un manguerazo a toda la barca, la entoldé y me fui a casa.
Con cierta prisa, me duché y vestí y, tras haber recogido la casa, cerrado el agua, etcétera, recogí mis especímenes y regresé a Santiago, depositando el frasco con los ejemplares en la nevera, bien provistos de agua de mar fresca y con la tapa del frasco abierta, para que pasasen así la noche y la mañana del día siguiente -lunes, 13 de mayo- hasta que pudiese documentarlos por la tarde, al volver de mi trabajo.
Durante la tarde de ese lunes, 13 de mayo, tras volver del trabajo, llevé a cabo una única sesión de vídeo y fotos digitales con los ejemplares de dos de las especies que había capturado durante el día anterior (un nemertino de la especie Micrura purpurea, fijo, y un turbelario diminuto, casi seguro que perteneciente a la especie Stylostomum ellipse).
Como regresé pronto a casa y comí rápido, aproveché que el sol aún entraba directamente en el estudio de nuestra casa de Santiago, por lo que muchas de las secuencias de vídeo y fotos realizadas las hice con la luz del sol directa (y aquellas en las que no quise tanta iluminación, las hice con la luz natural del día, pero sin iluminación artificial alguna añadida). No obstante lo que acabo de decir, en el caso de la toma de vídeo y de las fotos hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, utilicé como iluminación la luz de LEDS de un pequeño flexo dispuesto al efecto.
Para llevar a cabo esta sesión de vídeo y fotos digitales, introduje a estos ejemplares en una placa Petri con abundante agua de mar, que coloqué sobre un cristal transparente apoyado en dos columnas de dos cintas de vídeo VHS cada una, para separarlo del fondo azul, conseguido con un separador plástico de los de las carpetas, para dar un contraste difuminado a las escenas y fotos. En el caso de la toma de vídeo y de las fotos hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, coloqué la placa Petri sobre la base portaobjetos de dicha lupa, por lo que el color de fondo de dichas fotos y secuencias de vídeo es el negro u oscuro que es propio de la misma.
Las 40 fotos y 7 secuencias de vídeo que hice en esta sesión las realicé, exclusivamente, con la cámara de fotos OLYMPUS TG5, bien con sus opciones de macro y microfotografía normales y sin lupas interpuestas, o bien a través de la lupa trinocular ULTRALYT.
Todos los archivos de vídeo los filmé en formato 4K y los archivaré y guardaré en una carpeta con el nombre tradicional de PELÍCULA DE VÍDEO DE BICHOS Nº 11/2019, correspondiente por entero a este evento recolector.
En concreto, durante esta sesión le hice al ejemplar de la primera de las especies capturadas un total de 30 fotos digitales y 4 vídeos, todo ello con la cámara de fotos OLYMPUS TG5 con sus opciones de macro y microfotografía normales y sin lupas interpuestas. Por su parte, al ejemplar de la segunda de las especies capturadas le hice en esta sesión un total de 10 fotos digitales y 3 vídeos, todo ello, también, con la cámara de fotos OLYMPUS TG5 (8 fotos y dos secuencias de vídeo con sus opciones de macro y microfotografía normales y sin lupas interpuestas, y las dos fotos y 1 secuencia de vídeo restantes a través de la lupa trinocular ULTRALYT).
Tras esta sesión de fotos y vídeo, y como al final de la sesión comenzase a escasear ya la luz natural del día, decidí dejar para el día siguiente la labor de documentar mediante fotos y secuencias de vídeo digitales a los ejemplares que me quedaría para mi colección de la tercera de las especies que había recolectado (5 ejemplares -de 13 cogidos inicialmente- de nudibranquios de la especie Doto verdicioi, fijo), por lo que volví a guardarlos en la nevera hasta el día siguiente, tras cambiarles el agua de mar que tenían por otra fresca. Esos 5 ejemplares los seleccioné del total de 13 que inicialmente había localizado y separado por ser de mayor tamaño, en general, y más representativos de su especie que los 8 ejemplares restantes, que no me quedé para mi colección, y de los hice cuanto pude por liberarlos vivos al mar en las mejores condiciones posibles, pasados 15 días desde su captura, aunque me temo que sólo lo conseguí con algunos de ellos (aunque, eso sí, liberé también las puestas que llevaron a cabo durante ese período dentro del frasco de recolección en que los mantuve, destapado, dentro de la nevera, con abundante agua de mar, renovada todo lo posible).
Por otra parte, me dispuse a dar muerte a los ejemplares de las dos primeras especies recolectados este día y que ya habían sido documentados en la sesión de la tarde del lunes, 13 de mayo. Para ello, metí un par de pequeños cristales de Hidrato de Cloral en el agua de mar del frasco en que había introducido al ejemplar de nemertino de la especie Micrura purpurea, para que se fuese anestesiando. Cuando ya estaba anestesiado, le añadí gradualmente concentraciones sucesivas y cada vez mayores de Etanol Absoluto, para matarlo y fijarlo a la vez, dejándolo en la nevera toda la noche con esa finalidad. A la vez, medié de agua de mar una ancha caja de plástico y la introduje en el congelador, para usarla para dar muerte a la mañana siguiente y por congelación instantánea al diminuto ejemplar de turbelario de la especie Stylostomum ellipse (casi seguro que es de esta especie) que también había recolectado y documentado el lunes 13 de mayo por la tarde.
Al día siguiente por la mañana (martes, 14 de mayo), antes de ir a trabajar, y tras un breve baño en agua destilada, pasé el ejemplar de nemertino de la especie Micrura purpurea, a su solución conservadora y recipiente definitivo (lo malo fue que, a pesar del cuidado puesto en esta maniobra, se produjeron un par de grietas transversales en el cuerpo de este espécimen en los lugares en los que apoyé este nemertino sobre las pinzas con que lo extraje del agua para pasarlo a su frasco definitivo, aunque no llegó a separarse en dos o más fragmentos -aunque quedaron unidos "por un pelo"-. Lo que no puedo asegurar es que no perdiese el cirro anal que poseía este espécimen, y que mantuvo unido a su cuerpo hasta después de su muerte, al menos).
También el martes, 14 de mayo, por la mañana, antes de ir a trabajar, saqué del congelador la caja de plástico con agua de mar congelada, coloqué en una cucharilla con agua de mar al ejemplar de turbelario de la especie Stylostomum ellipse (casi seguro que es de esta especie), dejando que se distendiese en ella y, con un rápido movimiento, volqué la cucharilla con todo su contenido sobre la placa de hielo, logrando que el diminuto ejemplar quedase bien extendido sobre ella y que muriese inmediatamente congelado en esa postura. A continuación, vertí con sumo cuidado un poco de Etanol Absoluto sobre el animal congelado en la placa de hielo, para comenzar a fijarlo y, tras ello, lo separé cuidadosamente del hielo sobrante, lo lavé en agua destilada y lo pasé a su solución conservadora y recipiente definitivo.
Por la tarde del martes 14 de mayo, tras volver de trabajar, llevé a cabo una nueva sesión de vídeo y fotos digitales con los ejemplares de la tercera de las especies que había capturado durante el domingo 12 de mayo.
Aproveché que el sol aún entraba directamente en el estudio de nuestra casa de Santiago, por lo que muchas de las secuencias de vídeo y fotos realizadas las hice con la luz del sol directa (y aquellas en las que no quise tanta iluminación, las hice con la luz natural del día).
Para llevar a cabo esta sesión de vídeo y fotos digitales, introduje a estos ejemplares en una placa Petri con abundante agua de mar, que coloqué sobre un cristal transparente apoyado en dos columnas de una sola cinta de vídeo VHS cada una, para separarlo del fondo azul, conseguido con un separador plástico de los de las carpetas, para dar un contraste difuminado a las escenas y fotos.
Las 32 fotos y las 4 secuencias de vídeo que hice en esta sesión las realicé, solamente, con la cámara de fotos OLYMPUS TG5, y exclusivamente con sus opciones de macro y microfotografía normales y sin lupas interpuestas.
Todos los archivos de vídeo los filmé en formato 4K y los archivaré y guardaré en una carpeta con el nombre tradicional de PELÍCULA DE VÍDEO DE BICHOS Nº 11/2019, correspondiente por entero a este evento recolector.
Tras esta sesión de fotos y vídeo, y como no quedé muy convencido del resultado obtenido (sobre todo en lo referente a las secuencias de vídeo que realicé, pues quedaron excesivamente iluminadas y sobre expuestas), decidí dejar para el día siguiente la labor de continuar documentando mediante fotos y secuencias de vídeo digitales a estos mismos ejemplares que me quedaría para mi colección de la tercera de las especies que había recolectado, por lo que volví a guardarlos en la nevera tras renovarles el agua de mar por otra fresca hasta el día siguiente.
Así pues, y después de realizar los pertinentes y repetidos cambios de agua de mar por otra fresca (tanto a los 5 ejemplares de esta tercera especie que me quedaría para mi colección como a los 8 ejemplares restantes de la misma especie, más pequeños, que tenía pensado liberar de nuevo al mar), por la tarde del miércoles 15 de mayo, tras volver de trabajar, llevé a cabo una nueva y última sesión de vídeo y fotos digitales con los 5 ejemplares que me quedaría de la tercera de las especies que había capturado durante el domingo 12 de mayo.
La secuencia de vídeo y las fotos realizadas en esta sesión las hice con la luz natural del día (ya no con la luz del sol directa, para evitar tanta iluminación como había tenido en la sesión anterior, que me había llevado a realizar vídeos y fotos excesivamente sobre expuestos).
Para llevar a cabo esta última sesión de vídeo y fotos digitales, introduje a estos ejemplares en una placa Petri con abundante agua de mar, que coloqué sobre un cristal transparente apoyado en dos columnas de una sola cinta de vídeo VHS cada una, para separarlo del fondo azul, conseguido con un separador plástico de los de las carpetas, para dar un contraste difuminado a la secuencia de vídeo y a las fotos.
Las 18 fotos y 1 secuencia de vídeo que hice en esta sesión a los ejemplares de esta tercera especie las realicé, solamente, con la cámara de fotos OLYMPUS TG5, y exclusivamente con sus opciones de macro y microfotografía normales y sin lupas interpuestas.
El archivo de vídeo lo filmé en formato 4K y lo archivaré y guardaré en una carpeta con el nombre tradicional de PELÍCULA DE VÍDEO DE BICHOS Nº 11/2019, correspondiente por entero a este evento recolector.
Acabada esta última sesión, anestesié a estos 5 ejemplares, dentro de un frasco de Hero 6 nuevo con agua de mar fresca sobre cuya superficie espolvoreé abundantes cristales de Mentol, metiendo el frasco destapado en la nevera hasta la mañana siguiente, para dejar que el anestésico hiciese efecto.
El jueves, 16 de mayo de 2019, antes de irme a trabajar, y tras un breve baño en agua destilada, pasé a los 5 ejemplares de Doto verdicioi, completamente anestesiados, a su solución conservadora y recipiente definitivo.
Así pues, durante este domingo 12 de mayo de 2019 para mi colección COGÍ:
- - K/19/1 -1 ejemplar de nemertino de la especie Micrura purpurea, que es de esta especie FIJO, NO es E.N., y no vi más. Si bien, como digo, No es Especie Nueva para mi colección, esta especie no está muy bien representada en la misma (y, sobre todo, no está muy bien documentada en fotos y vídeos digitales que valgan la pena, habida cuenta de que, además, todos o casi todos los escasos ejemplares capturados por mí con anterioridad de esta especie se malograron en gran medida a la hora de su muerte, fijación y conservación, por lo que era para mí un cierto reto conseguir conservar aceptablemente a algún individuo de la misma, motivos todos ellos que me decidieron a quedarme con este ejemplar de ahora). De discreto tamaño (en torno a 4 centímetros de largo, o poco más, cuando se estiraba por completo), este animal presenta todas las características propias de su especie, y así: un cuerpo acintado, levemente comprimido en sentido dorsiventral, sobre todo en su mitad anterior; cabeza indistinta y acabada anteriormente de forma suavemente redondeada; cuerpo adelgazado de forma más o menos abrupta en su extremo posterior, que además, remata en un discreto cirro anal; cabeza sin ojos aparentemente, aunque dotada de sendas fisuras laterales dispuestas en sentido longitudinal y cuyo interior parece ser rojizo; boca situada en la cara ventral, no muy retrasada con respecto al inicio delantero del prostomio, de contorno algo más claro que su entorno y de silueta ovalada, escasamente alargada en sentido longitudinal; y color corporal en tonos agranatados y con reflejos purpúreos (de ahí su nombre específico), más oscuro en la cara dorsal y más claro en la ventral, mientras que en la parte delantera del prostomio existe una evidente banda transversal en tono blanquecino/amarillento. Hallé a este ejemplar examinando los fragmentos que había desprendido de una densa colonia de hidrozoos del género Aglaophenia que crecían sobre bases de cirrípedos (que también desprendí con ellos), boca abajo, colgando del techo de una piedra de mediano tamaño, bastante aplanada y próxima al fondo, en un pequeño entrante de mar en la costa rocosa antes de la Punta Subrido propiamente dicha, que a modo de un diminuto fiordo se abre paso en las rocas del cantil en dirección sur/sudoeste. Como viese que esa piedra se separaba algo del lecho marino por el lado que se orienta hacia la entrada del "fiordo", miré lo que se ocultaba en el techo que formaba la misma y me sorprendió hallar una muy numerosa, densa y abigarrada colonia de pequeños hidrozoos del género Aglaophenia, muchos de ellos portando blancas masas de puestas de nudibranquios sobre sus ramas. Tras arrancar con mi navaja un par de fragmentos de dicha colonia, con sus bases de cirrípedos incluidas, las examiné una vez a bordo de la AUREA, hallando, entre otro ejemplares que separé, a este ejemplar que me quedé para mi colección, guardándolo en un frasco de recolección con abundante agua de mar con el resto de ejemplares que me quedé, agua de mar que renové varias veces durante la tarde. Tras regresar a puerto, al cabo de un rato, ya de noche, viajé de vuelta a Santiago, depositando el frasco con los ejemplares en la nevera, bien provistos de agua de mar fresca y con la tapa del frasco abierta, para que pasasen así la noche y la mañana del día siguiente -lunes, 13 de mayo- hasta que pudiese documentarlos por la tarde, al volver de mi trabajo. Durante la tarde de ese lunes, 13 de mayo, tras volver del trabajo, llevé a cabo una única sesión de vídeo y fotos digitales de este ejemplar, aprovechando que el sol aún entraba directamente en el estudio de nuestra casa de Santiago, por lo que muchas de las secuencias de vídeo y fotos realizadas las hice con la luz del sol directa (y aquellas en las que no quise tanta iluminación, las hice con la luz natural del día, pero sin iluminación artificial alguna añadida). Para llevar a cabo esta sesión de vídeo y fotos digitales, introduje a este ejemplar en una placa Petri con abundante agua de mar, que coloqué sobre un cristal transparente apoyado en dos columnas de dos cintas de vídeo VHS cada una, para separarlo del fondo azul, conseguido con un separador plástico de los de las carpetas, para dar un contraste difuminado a las escenas y fotos. Las fotos digitales y secuencias de vídeo que hice a este ejemplar en esta única sesión las realicé, exclusivamente, con la cámara de fotos OLYMPUS TG5 con sus opciones de macro y microfotografía normales y sin lupas interpuestas. Todos los archivos de vídeo los filmé en formato 4K. Así pues, durante esta única sesión le hice a este ejemplar un total de 4 secuencias de vídeo digital, que archivaré y guardaré en una carpeta con el nombre tradicional de PELÍCULA DE VÍDEO DE BICHOS Nº 11/2019, correspondiente por entero a este evento recolector, así como un total de 30 fotos digitales del CARRETE MD Nº 3/2019 (de la foto nº 101 a la nº 130 de dicho carrete). Tras esta sesión de fotos y vídeo, me dispuse a dar muerte a este ejemplar, para lo cual metí un par de pequeños cristales de Hidrato de Cloral en el agua de mar del frasco en que lo había introducido, separado del resto, para que se fuese anestesiando. Cuando ya estaba anestesiado, le añadí gradualmente concentraciones sucesivas y cada vez mayores de Etanol Absoluto, para matarlo y fijarlo a la vez, dejándolo en la nevera toda la noche con esa finalidad. Al día siguiente por la mañana (martes, 14 de mayo), antes de ir a trabajar, y tras un breve baño en agua destilada, pasé este ejemplar, a su solución conservadora y recipiente definitivo (lo malo fue que, a pesar del cuidado puesto en esta maniobra, se produjeron un par de grietas transversales en el cuerpo de este espécimen en los lugares en los que apoyé este nemertino sobre las pinzas con que lo extraje del agua para pasarlo a su frasco definitivo, aunque no llegó a separarse en dos o más fragmentos -aunque quedaron unidos "por un pelo"-. Lo que no puedo asegurar es que no perdiese el cirro anal que poseía este espécimen, y que mantuvo unido a su cuerpo hasta después de su muerte, al menos). Así pues, conservo a este ejemplar de nemertino, en Etanol Absoluto con escasa agua destilada residual, en un frasco de inyección guardado en.
- - K/19/2 -1 ejemplar de turbelario, muy posiblemente de la especie Stylostomum ellipse, que es de esta especie CASI FIJO ( ), NO sé si es E.N., y no vi más. Si bien, como digo, No sé si es Especie Nueva para mi colección (más que nada, y debido al escasísimo tamaño de este ejemplar, por no tener una certeza absoluta de la especie a la que pueda pertenecer), tengo algo más que fundadas sospechas de que se trate de un individuo de Stylostomum ellipse, en cuyo caso NO sería de una Especie Nueva para mi colección, al tener ya varios ejemplares de la misma (especie que, amén de estar suficientemente bien representada en mi colección, también ha sido bien documentada por mí en bastantes ocasiones en fotos y vídeos digitales). De ínfimo tamaño (no llegaba ni de lejos a los 5 milímetros de largo cuando se estiraba por completo), este animal presenta las siguientes características, muchas de ellas propias de la especie a la que sospecho que pertenece, y así: su diminuto cuerpo tiene forma ovalada y plana en sentido dorsiventral; posee un color general anaranjado, básicamente por la fuerte presencia de glándulas digestivas arborescentes, que irrigan la parte principal de su dorso, si bien el contorno del cuerpo carece de ellas, mostrando un aspecto translúcido e incoloro, mientras que el centro del dorso es de un blanco opaco intenso, con una suerte de pequeña zona rojiza por delante y una igualmente pequeña mancha amarillenta justo a continuación, en su línea media, muy posiblemente formando parte ambas de su aparato digestivo/excretor; además, la zona irrigada de glándulas digestivas de color anaranjado se ve salpicada por múltiples motas diminutas blancas (quizás como consecuencia de cópulas llevadas a cabo previamente); en el extremo dorsal anterior de este animal existen dos tentáculos cefálicos marginales muy discretos, de bordes suavemente redondeados, que apenas se levantan ni distinguen del resto del borde anterior; en las bases de dichos tentáculos marginales se pueden ver algunos ojos diminutos, negros y dispersos; el cerebro de este animal destaca como una zona sin coloración, en la parte media de la zona delantera de su cuerpo, y justo sobre esa zona cerebral incolora se pueden ver dos grandes ojos negros, paralelos y simétricos, uno a cada lado de la línea media del cuerpo; los dos grandes ojos cerebrales referidos se ven acompañados hacia atrás y abriéndose a los lados por algunos otros ojos más discretos o hundidos en el cuerpo, de manera que no destacan ni como tan grandes ni como tan intensamente negros y evidentes como los dos ojos cerebrales referidos. Hallé a este ejemplar examinando los fragmentos que había desprendido de una densa colonia de hidrozoos del género Aglaophenia que crecían sobre bases de cirrípedos (que también desprendí con ellos), boca abajo, colgando del techo de una piedra de mediano tamaño, bastante aplanada y próxima al fondo, en un pequeño entrante de mar en la costa rocosa antes de la Punta Subrido propiamente dicha, que a modo de un diminuto fiordo se abre paso en las rocas del cantil en dirección sur/sudoeste. Como viese que esa piedra se separaba algo del lecho marino por el lado que se orienta hacia la entrada del "fiordo", miré lo que se ocultaba en el techo que formaba la misma y me sorprendió hallar una muy numerosa, densa y abigarrada colonia de pequeños hidrozoos del género Aglaophenia, muchos de ellos portando blancas masas de puestas de nudibranquios sobre sus ramas. Tras arrancar con mi navaja un par de fragmentos de dicha colonia, con sus bases de cirrípedos incluidas, las examiné una vez a bordo de la AUREA, hallando, entre otro ejemplares que separé, a este ejemplar que me quedé para mi colección, guardándolo en un frasco de recolección con abundante agua de mar con el resto de ejemplares que me quedé, agua de mar que renové varias veces durante la tarde. Tras regresar a puerto, al cabo de un rato, ya de noche, viajé de vuelta a Santiago, depositando el frasco con los ejemplares en la nevera, bien provistos de agua de mar fresca y con la tapa del frasco abierta, para que pasasen así la noche y la mañana del día siguiente -lunes, 13 de mayo- hasta que pudiese documentarlos por la tarde, al volver de mi trabajo. Durante la tarde de ese lunes, 13 de mayo, tras volver del trabajo, llevé a cabo una única sesión de vídeo y fotos digitales de este ejemplar, aprovechando que el sol aún entraba directamente en el estudio de nuestra casa de Santiago, por lo que muchas de las secuencias de vídeo y fotos realizadas las hice con la luz del sol directa (y aquellas en las que no quise tanta iluminación, las hice con la luz natural del día, pero sin iluminación artificial alguna añadida). Para llevar a cabo esta sesión de vídeo y fotos digitales, introduje a este ejemplar en una placa Petri con abundante agua de mar, que coloqué sobre un cristal transparente apoyado en dos columnas de dos cintas de vídeo VHS cada una, para separarlo del fondo azul, conseguido con un separador plástico de los de las carpetas, para dar un contraste difuminado a las escenas y fotos. En el caso de la toma de vídeo y de las fotos hechas a través de la lupa trinocular ULTRALYT, coloqué la placa Petri sobre la base portaobjetos de dicha lupa, por lo que el color de fondo de dichas fotos y secuencias de vídeo es el negro u oscuro que es propio de la misma. Las fotos y secuencias de vídeo que le hice a este ejemplar en esta única sesión las realicé, exclusivamente, con la cámara de fotos OLYMPUS TG5, bien con sus opciones de macro y microfotografía normales y sin lupas interpuestas, o bien a través de la lupa trinocular ULTRALYT. Todos los archivos de vídeo los filmé en formato 4K. En concreto, durante esta sesión le hice a este ejemplar un total de 3 secuencias de vídeo digital (2 secuencias de vídeo con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara de fotos OLYMPUS TG5 y sin lupas interpuestas, y 1 secuencia de vídeo a través de la lupa trinocular ULTRALYT), que archivaré y guardaré en una carpeta con el nombre tradicional de PELÍCULA DE VÍDEO DE BICHOS Nº 11/2019, correspondiente por entero a este evento recolector. Así mismo, durante esta sesión le hice a este ejemplar un total de 10 fotos digitales con la cámara de fotos OLYMPUS TG5 del CARRETE MD Nº 3/2019 (de la foto nº 131 a la nº 140 de dicho carrete), 8 de dichas fotos con las opciones de macro y microfotografía normales de la cámara de fotos OLYMPUS TG5 y sin lupas interpuestas, y las 2 fotos restantes a través de la lupa trinocular ULTRALYT. Tras esta sesión de fotos y vídeo, me dispuse a dar muerte a este ejemplar, para lo cual medié de agua de mar una ancha caja de plástico y la introduje en el congelador, para usarla para darle muerte a la mañana siguiente por congelación instantánea. Al día siguiente por la mañana (martes, 14 de mayo), antes de ir a trabajar, saqué del congelador la caja de plástico con agua de mar congelada, coloqué en una cucharilla con agua de mar a este ejemplar, dejando que se distendiese en ella y, con un rápido movimiento, volqué la cucharilla con todo su contenido sobre la placa de hielo, logrando que el diminuto ejemplar quedase bien extendido sobre ella y que muriese inmediatamente congelado en esa postura. A continuación, vertí con sumo cuidado un poco de Etanol Absoluto sobre el animal congelado en la placa de hielo, para comenzar a fijarlo y, tras ello, lo separé cuidadosamente del hielo sobrante, lo lavé en agua destilada y lo pasé a su solución conservadora y recipiente definitivo. Así pues, finalmente, conservo a este ejemplar de turbelario, en Etanol Absoluto con escasa agua destilada residual, en un frasco de inyección guardado en .
- K/19/3 - 5 ejemplares de Doto verdicioi, que son de esta especie FIJO, NO son E.N., y vi muchos más (así como sus puestas). Si bien, como digo, No son Especie Nueva para mi colección, esta especie no está muy bien representada en la misma (apenas por unos pocos ejemplares cogidos una sola vez anterior: el sábado, 6 de octubre de 2018), motivo por el cual decidí quedarme con estos 5 ejemplares, que seleccioné de un total de 13 que inicialmente había localizado y separado (a los 8 ejemplares restantes que no me quedé para mi colección -de menor tamaño, en general, y menos representativos de su especie que los 5 especímenes que sí me quedé- hice cuanto pude por liberarlos vivos al mar en las mejores condiciones posibles, pasados 15 días desde su captura, aunque me temo que sólo lo conseguí con algunos de ellos. Aunque, eso sí, liberé también las puestas que llevaron a cabo durante ese período dentro del frasco de recolección en que los mantuve, destapado, dentro de la nevera, con abundante agua de mar, renovada todo lo posible). De pequeño tamaño (en torno a 1 centímetro o 1,5 centímetros de largo), estos animales presentan un cuerpo estrecho y alargado, con hasta 6 pares de largos y delgados ceratos (incluso en el mayor de los ejemplares, se adivina al final de uno de sus lados, sobre el dorso de la base de la cola, el esbozo de un 7º cerato), bastante lisos pero con unos cuatro anillos de pequeñas protuberancias por cerato, bastante redondeadas, y una protuberancia distal muy separada del resto y mucho más grande, también de forma redondeada, todos los ceratos recubiertos con pequeñas salpicaduras de manchas irregulares, muchas veces alargadas y dispersas por casi toda la superficie ceratal, de color vino/agranatado o negruzco, aunque no (o casi nunca) sobre las protuberancias ceratales, que se ven más blancas que el resto de la superficie ceratal; estas pequeñas manchas irregulares, alargadas y dispersas por casi toda la superficie ceratal, de color vino/agranatado o negruzco, nunca (y aquí sin excepciones) se hallan en el extremo distal de los ceratos, cuya protuberancia distal permanece distintivamente libre de manchas oscuras, siendo evidentemente blanquecina/crema (éste es un rasgo diagnóstico para esta especie), y en la que se puede ver, por transparencia, que hay una densa presencia de gránulos blancos (aunque, justo bajo ese extremo distal blanco de cada cerato, es frecuente que haya un apretado anillo de manchas de color vino/agranatado o negruzco, siendo, de nuevo, un rasgo diagnóstico de esta especie); en las mitades inferiores de los ceratos existen, a veces, unos evidentes abultamientos pedunculados y capitados, que sospecho que corresponden a pseudobranquias; en la mayor parte del resto del cuerpo de estos animales existen muchas más manchas, de color vino/agranatado, a veces muy oscuro, casi negruzco, extendidas por las zonas no ventrales (el vientre de estos animales es blanquecino y carece de manchas oscuras), estando dispuestas esas otras manchas de color vino/agranatado, a veces muy oscuro, tanto en la amplia franja longitudinal media del centro del dorso (extendiéndose desde el extremo anterior, por delante de los rinóforos, para llegar hasta el final de la cola), como en los laterales del cuerpo, pero dejando sin cubrir las áreas interceratales, que destacan como dos líneas longitudinales blanquecinas y paralelas, cada una de ellas uniendo las bases de los ceratos del lado correspondiente; las manchas del centro del dorso ascienden algo por la base de los ceratos en su cara interna, siendo aquí más intensas y oscuras; los rinóforos están densamente salpicados de blanco en su extremo distal, pero (y esto es un rasgo especialmente diagnóstico en esta especie, pues es en la única especie de Doto de nuestras aguas en la que se da) también presentan múltiples salpicaduras de color vino/agranatado, a veces muy oscuro, casi negruzco, recubriendo la superficie rinofórica, a veces densamente agrupadas entre sí, de manera que el rinóforo se ve especialmente oscuro; los rinóforos salen de vainas acampanadas altas pero más bien estrechas (comparadas con otras especies de este género Doto), vainas que presentan el borde superior también de color blanquecino y aparentemente continuo, sin fisuras, sinus o hendiduras, y con manchas sueltas de color vino/agranatado, a veces muy oscuro, casi negruzco, en la cara externa del tronco de dichas vainas, y también algunas en su cara interna, según creo. A ambos lados del borde anterior de la cabeza hay unos discretos ensanchamientos, a modo de tentáculos propodiales redondeados. Se observa una glándula genital muy sobresaliente en el costado derecho, justo debajo de la base del primer cerato de ese lado. Hallé a estos ejemplares examinando los fragmentos que había desprendido de una densa colonia de hidrozoos del género Aglaophenia que crecían sobre bases de cirrípedos (que también desprendí con ellos), boca abajo, colgando del techo de una piedra de mediano tamaño, bastante aplanada y próxima al fondo, en un pequeño entrante de mar en la costa rocosa antes de la Punta Subrido propiamente dicha, que a modo de un diminuto fiordo se abre paso en las rocas del cantil en dirección sur/sudoeste. Tras regresar a puerto, al cabo de un rato, ya de noche, viajé de vuelta a Santiago, depositando el frasco con los ejemplares en la nevera, bien provistos de agua de mar fresca y con la tapa del frasco abierta, para que pasasen así la noche y la mañana del día siguiente -lunes, 13 de mayo- hasta que pudiese documentarlos por la tarde, al volver de mi trabajo. Durante la tarde de ese lunes, 13 de mayo, tras volver del trabajo, llevé a cabo una única sesión de vídeo y fotos digitales de los ejemplares de las dos especies que ya he citado en los párrafos precedentes de estas anotaciones. Así pues, sumadas las dos sesiones referidas (las de las tardes del 14 y del 15 de mayo de 2019), les hice a estos 5 ejemplares un total de 5 secuencias de vídeo digital, que archivaré y guardaré en una carpeta con el nombre tradicional de PELÍCULA DE VÍDEO DE BICHOS Nº 11/2019, correspondiente por entero a este evento recolector, así como un total de 50 fotos digitales del CARRETE MD Nº 3/2019 (de la foto nº 141 a la nº 190 de dicho carrete). Al día siguiente, jueves, 16 de mayo de 2019, antes de irme a trabajar, y tras un breve baño en agua destilada, pasé a estos 5 ejemplares de Doto verdicioi, completamente anestesiados, a su solución conservadora y recipiente definitivo. Así pues, finalmente, conservo a estos ejemplares de nudibranquios, en Etanol Absoluto con escasa agua destilada residual, en un frasco de inyección guardado en.