Las ostras. Los moluscos considerados mariscos

Las ostras son quizá los más famosos de todos los moluscos bivalvos y han sido consumidas por el hombre desde los tiempos más remotos, siendo consideradas siempre como un manjar exquisito, al que se atribuían propiedades poco menos que maravillosas.

Han sido, también, los primeros moluscos cultivados masivamente, tanto en Occidente (los romanos ya practicaban la ostreicultura en la época imperial) como en Oriente (donde los japoneses cultivan exitosamente ostras desde hace varios siglos).

En nuestro país, las ostras han sido obtenidas tradicionalmente mediante la explotación de los bancos naturales existentes en algunas zonas de nuestro litoral (principalmente Galicia y el Golfo de Cádiz) hasta que la intensidad de la explotación, la degradación ambiental y la aparición de ciertas enfermedades infecciosas, que han alcanzado en ocasiones la dimensión de verdaderas epidemias, han diezmado de tal manera las poblaciones naturales de ostras que a fines de los años 1960 los antaño ricos bancos de ostras habían casi desaparecido, quedando las capturas reducidas a cantidades ínfimas que no resultaban rentables.

Como consecuencia, y con el propósito de satisfacer la demanda del mercado, se inician a principios de los años 1970 los primeros ensayos de ostricultura con la creación de sendas escuelas prácticas en Galicia (Ría de Ortigueira) y el Golfo de Cádiz (Puerto de Santa María). En la actualidad, la totalidad de las ostras comercializadas en nuestro país procede de la acuicultura, aunque la producción nacional es aún muy reducida y la mayoría han sido importadas de otros países europeos (Grecia, Italia, Turquía) ya con la talla comercial, aunque antes de salir a la venta se les hace pasar un corto periodo de tiempo por un parque de cultivo.

Morfología de la ostra

Las ostras se caracterizan por presentar una concha robusta, de contorno irregular y muy variable, con las valvas desiguales (inequivalva). Los animales se fijan al sustrato sobre el que viven por la valva izquierda (valva inferior), cuya superficie suele ser más o menos convexa., mientras que la valva derecha (valva superior) es más plana y casi siempre presenta unas escamas o lamelas superficiales que tienden a sobre pasar los bordes de las estrías concéntricas de crecimiento. El área de unión de las valvas, la charnela, carece de dientes y presente un ligamento bastante robusto. La coloración externa es variable, según las especies.

Interior de las valvas por lo general blanco, con la impresión del músculo aductor posterior bien marcada y ocupando una posición variable que depende de la especie. Los bordes del manto son libres, no se sueldan formando sifones, por lo que la línea paleal carece que seno paleal.

Bajo los lóbulos paleales se localizan las cuatro láminas branquiales, plegadas y pegadas a la masa visceral, que filtran el agua y realizan la función respiratoria, a la vez que retienen las partículas en suspensión que constituyen su alimento.

Una característica distintiva de la anatomía de las ostras es la desaparición del músculo aductor anterior, quedando solo el músculo aductor posterior, que alcanza gran desarrollo y emigra hacia la parte central del cuerpo. En él se pueden distinguir dos tipos de fibras musculares: lisas, de contracción lenta y duradera, que son las encargadas de mantener la concha cerrada durante largos periodos de tiempo, cuando las condiciones ambientales son desfavorables y estriadas, de contracción rápida, que provocan el cierre rápido de la concha, por ejemplo frente a la presencia de un posible depredador.

Clasificación y distribución geográfica

En las costas de la Península Ibérica se encuentran dos especies autóctonas de ostras, fáciles de diferenciar morfológicamente y con distribuciones geográficas diferentes.

Ostrea edulis Linnaeus, 1758

Moluscos

Ostra, ostra común
Ostrea edulis Linnaeus, 1758. Syst. Nat. ed. 10. pg. 699
Descripción
Fotografías
Poblaciones georreferenciadas
Comestible
 
Ostrea edulis, la "ostra común" u "ostra plana", caracterizada por presentar un concha de forma redondeada, aproximadamente circular, con los bordes irregulares. En la charnela, el ligamento, triangular y de color marrón, ocupa una depresión en el extremo anterior de las valvas, bajo el umbo. Coloración externa variable, por lo general con un color de base blanco sucio, con tonalidades marrón - verdoso, acompañadas de manchas violáceas, ligeramente más oscuras en la valva superior. Interior de las valvas de color blanco nacarado, a veces con tonalidades azul-grisáceas. Huella de inserción del músculo aductor posterior de contorno reniforme, con el borde dorsal cóncavo, situada aproximadamente en la parte central de la valva, y del mismo color que el resto.

El cuerpo del animal se encuentra recubierto por los pliegues del manto, cuyos bordes están libres y provistos de unos pequeños tentáculos sensitivos fuertemente pigmentados, excepto en una zona del margen ventral donde se unen formando una especie de conducto que realiza las funciones de cloaca (?).

Su distribución geográfica es muy amplia en el Atlántico Nororiental, llegando desde las costas de Noruega hasta las de Marruecos, encontrándose también en el Mediterráneo y Mar Negro. Como consecuencia de su cultivo, la especie se ha introducido en las costas el Atlántico Occidental (sobre todo de Estados Unidos), y en las del Pacífico Oriental (litoral de Japón).

Anatomía de Ostrea edulis

Magallana angulata (Lamarck, 1819)

Moluscos

Ostra portuguesa
Magallana angulata (Lamarck, 1819). Histoire naturelle des animaux sans vertèbres. Tome sixième, 1re partie. pg. 198
Comestible
 
Magallana angulata (Crassostrea angulata), la "ostra portuguesa" u "ostión", caracterizada por una concha de contorno oblongo o alargado, más larga que ancha, cuya valva inferior es fuertemente cóncava mientras que la dorsal es ligeramente convexa. La superficie externa de la concha se encuentra esculpida por algunas costillas radiales, distribuidas irregularmente, y presentan numerosas líneas de crecimiento concéntricas frecuentemente prolongadas por lamelas ligeramente plegadas. Charnela sin dientes, en la que el ligamento se encuentra alojado en una foseta situada en el extremo anterior, bajo los umbos de las valvas, que son muy aparentes y, por lo general, se encuentran deformados.

Coloración externa blancuzca, con manchas radiales de color marrón rojizo, en ocasiones con tonalidades purpúreas. Interior de las valvas de color blanco nacarado, con tonalidades violáceas en los bordes. Huella del músculo aductor posterior de contorno ovalado, situada cerca del borde ventral de la valva, y casi siempre con una coloración oscura, marrón - rojiza o violácea, que destaca claramente.

Los bordes del manto presentan tres pliegues, de los que el interno y el medio están provistos de tentáculos sensitivos, pigmentados en negro o marrón oscuro.

Su distribución geográfica en el Atlántico Nororiental es disjunta, encontrándose en las costas del Norte de España (Cantábrico o Golfo de Vizcaya), excepto en Galicia, en el litoral portugués, llegando a las costas de Marruecos y Senegal. También se encuentra en las costas francesas del Golfo de Vizcaya, donde fue introducida en el siglo XIX.

Anatomía de Magallana angulata

Hábitat y comportamiento

Las dos especies de ostras que habitan en nuestro litoral presentan distintas exigencias vitales que hacen que sus habitats sean bastante diferentes:
  • La ostra plana vive sobre fondos duros (rocas, conchas, objetos sumergidos, etc.), generalmente en estuarios, bahías o ensenadas de aguas claras, limpias, donde la renovación de agua sea constante y las corrientes no muy intensas. Allí puede encontrarse formando bancos, a veces muy densos, formados por centenares a millares de individuos, distribuidos desde la zona inframareal más superficial hasta profundidades de 80 m. Aunque capaz de soportar temperaturas del agua relativamente bajas, el rango óptimo de desarrollo se encuentra comprendido entre 15 y 20º C, en aguas con salinidades relativamente elevadas, nunca inferiores al 30 por mil.
    Se trata de un bivalvo filtrador cuya principal fuente de alimento la constituyen el fitoplancton y partículas orgánicas en suspensión, que son retenidas en las branquias y seleccionadas según su tamaño y naturaleza por los palpos labiales. Las partículas rechazadas son expulsadas al exterior englobadas en mucus, como seudoheces.
    La tasa de filtración es, a igualdad de tamaño, bastante más elevada que en otros bivalvos filtradores. Se ha calculado que individuo de ostra plana con una talla de 70 mm es capaz de filtrar hasta 122 l de agua /día, mientras que un mejillón de su mismo tamaño, y en las mismas condiciones, filtra una máximo de 76 l de agua/día. La velocidad de bombeo, y por tanto de filtrado, depende de la temperatura del agua y de la cantidad de alimento disponible.
  • El ostión vive sobre fondos duros (rocas, cantos, conchas, objetos sumergidos, etc.), preferentemente en zonas estuarinas y desembocaduras de ríos, soportando muy bien las condiciones de baja salinidad y alta turbidez que se dan en ellas, así como periodos de emersión durante las bajamares, resistiendo bastante bien las condiciones ambientales adversas. No obstante, las temperaturas óptimas de crecimiento son relativamente elevadas, de 18º C en adelante.
    Al igual que la ostra plana, el ostión es un bivalvo filtrador cuyo régimen alimentario y sistema se selección es similar, aunque con una capacidad de filtración aún mayor (se han registrado individuos capaces de filtrar hasta 180 l de agua/día).

En ambas especies, los principales depredadores son los cangrejos, los gasterópodos perforadores, las estrellas de mar, algunos peces de fondo (como las rayas) y en las zonas estuarinas algunas aves (ostreros, etc.). Así mismo, existen una serie de organismos marinos sésiles (mejillones, ascidias, briozoos, etc.) que compiten con las ostras tanto por el espacio disponible (ocupando las superficies adecuadas para la fijación de las larvas y dejándolas inservibles), como por el alimento, al tratarse también de organismos filtradores.

Un tratamiento a parte merecen toda una serie de organismos patógenos, pertenecientes a diversos grupos zoológicos, que son el origen de numerosas enfermedades de las ostras, algunas de las cuales les causan rápidamente la muerte. Estos organismos patógenos se pueden clasificar en 4 grupos, dependiendo del órgano u órganos que resulten afectados por su acción:

  • Patógenos que afectan a la concha:
    • El hongo Ostracobable implexa, cuya acción deforma las valvas hasta el punto de impedir que se cierren. Puede llegar a originar mortalidades masivas.
    • La esponja Cliona celata, que excava galerías en las valvas, hasta tal punto que si la infestación es muy intensa pueden originarse lesiones en el manto. Aunque no suele ser causa directa de mortalidades masivas, debilita a los animales y facilita su ataque por otros patógenos que si las originan.
    • Algunas especies de anélidos poliquetos pertenecientes al género Polydora, que perforan las valvas. Ante este ataque, el animal reacciona segregando capas de conquiolina, que generan unas cámaras en el interior de la concha que el anélido llena de lodo. Al final, las ostras se debilitan y en ocasiones acaban muriendo masivamente.
  • Patógenos que afectan a la sangre (hemolinfa). El más conocido y mortífero es el protozoo Bonamia Magallanae, cuya infección se manifiesta por una ulceración de las branquias, que produce un intensa inflamación de los tejidos. Los animales afectados mueren a las pocas semanas de originarse la infección. A la acción de este agente patógeno se deben las mortalidades masivas que diezmaron los bancos naturales gallegos de ostra plana hace algunos años, hasta el punto de casi originar su extinción.
  • Patógenos que afectan a la glándula digestiva:
    • El protozoo Marteilia refringens, que provoca mortalidades masivas y ha sido otro de los causantes del desastre de los bancos ostricolas naturales gallegos.
    • El crustáceo copépodo Mytilicola instestinalis, que, aunque es un parásito típico de los mejillones, también afecta a las ostras, invadiendo su aparato digestivo. Aún no se sabe bien si con su acción puede llegar a originar mortalidades masivas.
  • Patógenos de afectan a los órganos reproductores (gónadas):
    • El protozoo Steinhausia ovicola, que invade los ovocitos en formación y puede llegar a destruirlos, disminuyendo, en consecuencia, la capacidad reproductora de los individuos infectados.
    • El trematodo Bucephalus haimeanus, que invade la gónada, destruyéndola, y dejando estériles a los individuos afectados.
  • Patógenos que afectan a las branquias. El protozoo Trichodina spp., que origina lesiones en el epitelio branquial que pueden alcanzar tal intensidad como para afectar a la capacidad de filtración del individuo infectado y causarle la muerte.

Aunque ambas especies de ostra son susceptibles de padecer los ataques de todos estos organismos patógenos, la ostra plana resulta mucho más sensible a su acción mientras que la ostra portuguesa presenta una mayor resistencia a los patógenos.

Reproducción

Las dos especies de ostras presentes en nuestro litoral muestran una biología reproductiva muy diferente.

La ostra plana es una especie hermafrodita protándrica, es decir que un mismo individuo presenta gónadas masculinas y femeninas, pero cuando alcanza la madurez sexual por primera vez lo hace como macho. Posteriormente, la gónada comienza a producir óvulos, por lo que frecuentemente se pueden encontrar individuos en la fase transitoria, con espermatozoides y óvulos simultáneamente en la gónada (sin que se produzca autofecundación). Esta secuencia o alternancia de sexos se mantiene durante el resto de la vida del individuo.
Cuando el animal, en su fase masculina, alcanza la madurez sexual, libera los espermatozoides y los guarda durante un tiempo en una cámara situada sobre las branquias, la cámara suprabranquial; posteriormente los expulsará al exterior mediante la corriente de agua exhalante.
Una vez que ha madurado en su fase femenina, los óvulos maduros son liberados y mantenidos en la cámara inhalante de la cavidad paleal, donde serán fecundados por los espermatazoides que lleguen a ella con la corriente se agua generada por la filtración. Una vez fecundados, los huevos permanecen en el interior de la cavidad paleal durante el tiempo suficiente (aproximadamente 2 semanas) para que tengan lugar las primeras fases del desarrollo embrionario y larvario. Al cabo de ese tiempo se produce el desove y las nuevas ostras son expulsadas al exterior en el estado de larva véliger, capaz de llevar una vida planctotrófica muy activa. Atendiendo a esta secuencia de eventos, se dice que la ostra plana es una especie larvípara.
La puesta se produce en los meses de primavera, aunque en función de las condiciones climáticas puede llegar a prolongarse hasta finales del otoño. En cada desove un individuo puede liberar entre 800.000 y 1.000.000 de larvas, dependiendo de la talla y edad del animal, siendo las puestas estivales y otoñales las menos densas.

La ostra portuguesa, el ostión, es también una especie hermafrodita, pero a diferencia de la ostra plana, que cambia de sexo en la misma estación reproductiva, en ella el cambio de sexo es anual, actuando en una temporada reproductiva como macho y al siguiente año como hembra.
Una vez alcanzada la madurez sexual, y cuando la temperatura del agua llega a un mínimo de 18º C, ambos sexos expulsan los productos sexuales al exterior, donde tiene lugar la fecundación y se efectúa la totalidad del desarrollo.
El periodo reproductor del ostión tiene lugar en la misma época del año que el de la especie anterior, con un número de huevos por individuo y puesta similar.

Crecimiento y desarrollo

Una vez alcanzado el estado de larva véliger de vida libre y planctotrófica, la secuencia de fases larvarias y el proceso de metamorfosis son similares en ambas especies.

Tras un periodo variable de vida planctónica, cuya duración (aproximadamente 1 mes) depende de las condiciones del medio (temperatura del agua, abundancia de alimento, salinidad, corrientes, presencia de contaminantes, etc.), y tras aumentar de tamaño y sufrir algunos cambios morfológicos, como la aparición del pie, se alcanza el estado pedivéliger, momento en el que la larva cae al fondo y busca un sustrato adecuado para fijarse y llevar a cabo la metamorfosis. La fijación de la larva al sustrato se realiza mediante una sustancia cementante segregada por la glándula del biso.

Una vez fijada, la larva sufre el proceso de metamorfosis, que supone una drástica remodelación del cuerpo del animal, desapareciendo una serie de estructuras (el velo, el pie, etc.) reordenándose algunos órganos ya existentes (riñón, aparato digestivo, etc.) e iniciandose la secreción de la concha definitiva, con lo que al finalizar estas transformaciones la nueva ostra inicia su vida adulta juvenil, a la que solo le falta alcanzar la madurez sexual y, con ella, la capacidad para reproducirse.

Como sucede con el resto de los moluscos bivalvos, el crecimiento de las ostras depende de los factores ambientales (temperatura del agua, etc.) que condicionan la abundancia y calidad del alimento, así como sus ritmos metabólicos. Por lo general, el crecimiento es claramente estacional, con máximos en los meses cálidos (periodo primavera - principios de otoño) y mínimos en los meses invernales.

En nuestro litoral las ostras pueden alcanzar el tamaño comercial en un periodo de tiempo que oscila entre 18 meses a 2 años.

La talla máxima de las ostras planas puede llegar a ser de unos 20 cm, pero lo más habitual es que las tallas de los individuos varíen entre los 80 a 90 mm. En el caso del ostión, la talla máxima registrada es de 30 cm, pero las tallas medias suelen oscilar entre 80 y 150 mm.

Larvas de Ostrea edulis

Pesquería

Sistemas de pesca

El sistema tradicional de pesca de ostras en los bancos naturales consistía en arrastrar sobre el fondo, desde una embarcación, un rastro grande, con una red adosada, para recoger los individuos que este artilugio desprendía del sustrato.

Regulación de la pesquería

Aunque en la actualidad la práctica totalidad de las ostras comercializadas en nuestro país proceden de la acuicultura y, por lo tanto, pueden encontrarse en el mercado durante todo el año, las distintas Administraciones han establecido periodos de veda y tallas mínimas de captura para las dos especies que se encuentran en el litoral peninsular. En el Principado de Asturias el periodo de veda es el mismo para ambas especies y se extiende desde el 1 de abril al 30 de septiembre. Las tallas mínimas de capturas son de 60 mm EM para la ostra plana y de 70 mm EM para el ostión.

Estado de la pesquería

A partir de los años 1950 la sobrexplotación, el deterioro de las condiciones medioambientales y la proliferación de distintas enfermedades han provocado la casi total desaparición de los antaño ricos bancos naturales de ostras, sobre todo de ostra plana, principalmente en las costas gallegas, hasta tal punto que hoy día su explotación es prácticamente nula.

Actualmente la producción nacional de ostras (planas y ostión) tiene su origen en la acuicultura, alcanzando durante 2018 las 320 T y un valor en primera venta de 2 millones de euros en la caso de la ostra plana, y de 820 T y un valor en primera venta de18 millones de euros en el del ostión.

Cultivo

Como se ha indicado en el apartado anterior, la imposibilidad de explotación de los bancos naturales de ostras ha llevado al desarrollo de técnicas de cultivo de estos bivalvos que, con el tiempo, ha permitido obtener una producción que cubre, al menos en parte, la demanda nacional de estos mariscos.

En los primeros tiempos de los cultivos ostrícolas, en los años 1960 y 1970, la semilla con la que se iniciaba el cultivo, al menos en el caso de la ostra plana, se importaba masivamente de Francia y para el engorde se utilizaba un sistema de cultivo suspendido, en bateas. Unos años más tarde, a finales de los 1970 y principios de los 1980, los bancos ostrícolas franceses se vieron afectados por la aparición de graves enfermedades que originaban mortalidades masivas, lo que trajo consigo una importante disminución en la importación de semilla y el desarrollo de grandes mortalidades en las ostras importadas. Esta situación empujó a los ostricultores a importar semillas de otros países europeos del área atlántica (sobre todo del Reino Unido), y del área mediterránea (principalmente de Italia y Grecia), con el fin de paliar la crisis. Sin embargo, los resultados no fueron muy buenos y el cultivo de la ostra plana llegó casi a desaparecer, a pesar de seguir existiendo demanda. Esta demanda se ha atendido mediante la importación de individuos de tamaño comercial, quienes tras un corto periodo de estancia en una batea son comercializados como su fueran autóctonos.

Actualmente, el desarrollo de técnicas de obtención de semilla en condiciones controladas a partir de ejemplares autóctonos, procedentes de los escasos bancos naturales supervivientes, así como la selección de variedades resistentes a la acción de los diversos patógenos y un estricto control de la importación de ostras adultas desde otros países, están cambiando sustancialmente la situación.

La técnica de cultivo de ostras más utilizada en nuestro país, sobre todo en las Rías gallegas, es el denominado cultivo en cuerda. Se trata de un sistema de cultivo suspendido, que se lleva a cabo en bateas de las que cuelgan cuerdas de 10 m de longitud sobre las que se fija a las ostras juveniles mediante un cemento rápido. Entre las cuerdas se mantiene una separación de aproximadamente 30 cm, de tal modo que una batea de 500 m2 puede llegar a contener unas 3.000 cuerdas, con un total de aproximadamente 450.000 ostras.

Las labores de cultivo se encuentran relacionadas, casi exclusivamente, con la limpieza periódica de las cuerdas, para evitar la proliferación de organismos competidores (ascidias, mejillones, etc.) que dificultarían el crecimiento y engorde de las ostras.

El tiempo de cultivo es variable, entre 10 meses y 1 año, que es el tiempo que tardan la mayoría de los individuos en alcanzar la talla comercial. Durante este periodo se ha estimado que la mortalidad oscila alrededor del 40 %, salvo que la aparición de enfermedades eleve las pérdidas.

Otro sistema de cultivo en suspensión, también empleado en las bateas, es el denominado cultivo en cestas, consistente en que las ostras se mantienen en el interior de unas cestas apilables, de paredes de rejilla, que se cuelgan del engrellado en columnas de 10 a 20 cestas (baterías) mediante una cuerda que las atraviesa por un orificio central. Las cestas son circulares, con un diámetro de 40 cm, y se encuentran divididas en cuatro compartimentos, en cuyo interior se pueden colocar unos cestillos de malla muy fina con forma de sector circular y provistos de tapa (cuarterones o cestillos), que permiten el cultivo de semillas muy pequeñas.

Las baterías de cestas se cuelgan del engrellado a profundidades escalonadas, con una densidad de aproximadamente 2 cuerdas/m2.

Este sistema de cultivo es más laborioso que el cultivo en cuerda, pues deben de realizarse varias operaciones de desdoble, con el fin de disminuir la densidad del cultivo según los individuos van aumentando de talla. Por lo general se distinguen dos fases de cultivo:

  • Preengorde, que se inicia con semillas de 5 mm y se extiende hasta que alcanzan la talla de 50 mm. Consta de tres etapas:
    1. Las semillas se introducen en cuarterones de 2,5 mm de luz de malla, a densidades de 1.000 individuos de 5 mm/cuarterón. Esta etapa dura aproximadamente 1 mes.
    2. Una vez que los individuos han alcanzado tallas de 10 mm se cambian a cuarterones de 4 mm de luz de malla, manteniendo la misma densidad que en la etapa anterior. Esta etapa dura aproximadamente 3 meses.
    3. Alcanzada la talla de 30 mm, se suprimen los cuarterones y se baja la densidad a 200 individuos/cesta. Esta etapa dura aproximadamente 4 meses.
    Así pues, la duración total de esta fase del cultivo suele rondar los 8 meses, tras los que se inicia la siguiente fase.
  • Engorde. Se inicia cuando los individuos han alcanzado una talla de 50 mm y se extiende hasta que alcanzan la talla comercial, al cabo de 10 meses a 1 año. Durante esta fase de cultivo la densidad se mantiene aproximadamente en 40 individuos/cesta.

En este sistema de cultivo la mortalidad total, que oscila entre el 30 y el 40 %, es parecida a la que se produce en el cultivo en cuerda, de modo que una batea de engorde con 1.000 cuerdas de 20 cestas cada una puede producir entre 480.000 y 500.000 individuos de tamaño comercial, salvo que se presenten fuertes infestaciones por patógenos que ocasionen mortalidades masivas.

Además de estos sistemas de cultivo suspendido, existen otros sistemas en los que el cultivo se realiza sobre el fondo, generalmente en la zona inferior del intermareal, utilizando como contenedores de la semilla y ostras de engorde cajas o sacos.

En la primera modalidad, las semillas se colocan en el interior de cajas de plástico apilables que se fijan al fondo mediante varillas metálicas. Las pilas de cajas se denominan baterías de cajas, y el cultivo se realiza en varias fases, similares a las de los cultivos suspendidos, aunque en este caso generalmente se parte de semillas con tallas de aproximadamente 10 mm, en cada una de las cuales se va procediendo a desdobles según van creciendo los individuos, hasta que estos llegan a la talla comercial.

En la segunda modalidad, se utilizan una bolsas de malla rígida de plástico, los sacos, con unas dimensiones de 0,5 x 1 m, que se fijan sobre unos bastidores o parrillas de madera o metal anclados al fondo. El procedimiento de cultivo es similar al anterior, con densidades por saco decrecientes según aumenta la talla de los individuos.

Estas modalidades de cultivo sobre fondo exigen tareas de mantenimiento frecuentes, sobre todo de limpieza, para mantener las cajas y sacos libres de limo, algas, etc. que pueden interferir con el desarrollo normal del cultivo.

Comercialización

Las ostras se comercializan casi siempre en fresco, puesto que habitualmente se consumen vivas. No obstante, también pueden encontrarse procesadas como congelado, aunque la calidad es inferior.

Especies afines

Además de las dos especies autóctonas de ostras, cabe citar aquí a otras dos especies foráneas, que también son susceptibles de cultivo e incluso se han cultivado en nuestro país.

Magallana gigas (Thunberg, 1793)

Moluscos

Ostra japonesa
Magallana gigas (Thunberg, 1793). Tekning och Beskrifning på en stor Ostronsort ifrån Japan. Kongliga Vetenskaps Academiens Nya Handlingar. 14(4-6): 140
Descripción
Comestible
 
Magallana gigas, la "ostra japonesa", procedente del Pacífico y que algunos autores sinonimizan con Magallana angulata.

Magallana virginica, la "ostra americana", propia del litoral Atlántico de Norteamérica. Lo cierto es que ambas especies son muy parecidas entre si y a nuestra ostra portuguesa u ostión, y suelen ser muy resistentes a las enfermedades.



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Citar como:

Fernández Ovies, C. L.. \"Las ostras. Los moluscos considerados mariscos\". asturnatura.com [en línea] Num. 742, [consultado el 18/1/2020]. Disponible en <https://www.asturnatura.com/mariscos/moluscos-ostras.html> . ISSN 1887-5068
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