Mariscos de nuestras costas. Crustáceos macruros

La Langosta

Conocida popularmente en Asturias como "llangosta" o "llagosta", es uno de los crustáceos más apreciados y se suele considerar como la "reina de los mariscos", alcanzando por ello una elevada cotización comercial, sobre todo si se trata de ejemplares autóctonos.

Bastante abundante en el pasado, codiciada como captura y sometida a una intensa pesquería, sus capturas han descendido considerablemente en los últimos tiempos a pesar de que su pesquería se encuentra regulada mediante el establecimiento de vedas, talla mínima de captura y estricta prohibición de captura de las hembras ovadas, que deben de ser devueltas al mar.

Morfología de la langosta

Presenta un caparazón del cefalotórax casi cilíndrico, con dos grandes espinas supraorbitales, separadas en su base, una espina rostral pequeña y provisto de numerosas espinas de tamaño variable dispuestas en hileras longitudinales. Dos pares de antenas, de los que el segundo par, situado más externamente, alcanza gran longitud, superando a la del animal.

El primer par de patas torácicas no en forma de pinza, aunque su penúltimo segmento presenta en su extremo distal una espina que al flexionarse el último artejo o dactilo puede actuar como tal.

Pleon robusto, con seis segmentos cuyos laterales presentan fuertes dientes en su parte ventral, y un gran abanico terminal.

Coloración rojiza, con numerosas manchas amarillentas o blancuzcas en el abdomen, patas y antenas.

La langosta, Palinurus elephas
© Casto Fernández

Langosta, Palinurus elephas
© Casto Fernández

Clasificación y distribución geográfica

En nuestras costas se encuentran dos especies de langosta, bastante parecidas entre si:

  • La langosta vulgar, Palinurus elephas, que es la más abundante, caracterizada por presentar las espinas supraorbitales no muy separadas, los lados del cafalotórax casi paralelos y una coloración rojo vinosa intensa, con manchas amarillo-crema en las patas, así como dos manchas blancas en cada segmento abdominal.
  • La langosta mora, Palinurus mauritanicus, más rara, que se distingue de la anterior por presentar un cefalotórax más abombado, una mayor separación entre las espinas supraorbitales y una coloración más pálida, rojo-verdosa, con las patas moteadas de blanco y anaranjado, y una línea blanca entre los segmentos abdominales, así como dos manchas blancas sobre el primer segmento abdominal.

Ambas especies son típicas del Atlántico Noreste, con distribuciones geográficas que se solapan en parte:

  • La langosta vulgar se encuentra desde las Islas Azores hasta el Suroeste de Irlanda y Sur de Inglaterra.
  • La langosta mora se encuentra en la misma área , pero por el Sur alcanza las costas de Senegal.

También se encuentran en el Mediterráneo, donde llegan hasta las costas griegas.

Hábitat y comportamiento

Las langostas habitan preferentemente en zonas rocosas comprendidas, por lo general, entre 20 y 150 m de profundidad, aunque pueden también alcanzar zonas más profundas, sobre todo la langosta mora que puede alcanzar hasta los 500 m.

Durante el verano, que coincide con la época de la reproducción, se acercan a aguas someras, retirándose durante el invierno a zonas más profundas.

Son animales cuyo periodo más activo se desarrollo durante el periodo nocturno, cuando buscan su alimento, que es muy variado e incluye moluscos, equinodermos, anélidos, carroña, etc.

Reproducción y crecimiento

El periodo reproductor se extiende desde finales del verano hasta entrado en otoño, momento en el que se realiza el acoplamiento, una vez que ha tenido lugar la muda de la hembra. El semen del macho es almacenado en los receptáculos seminales de la hembra, órganos donde es conservado durante todo el invierno hasta el momento de su utilización, a finales del verano siguiente, en la fecundación de los óvulos al realizarse la puesta. El número medio de huevos en cada puesta varía en función del tamaño de la hembra -a individuos mayores correspondes puestas más numerosas - y puede oscilar entre 15.000 y 100.000. Una vez fecundados, los huevos son expulsados al exterior y se fijan a los apéndices abdominales, donde permanecen adheridos hasta que se completa su desarrollo. Las hembras ovadas comienzan a aparecer en los meses de Septiembre y Octubre y se encuentran hasta Febrero-Marzo. El periodo de desarrollo del huevo dura entre 6 y 9 meses, tras los que de él surge una pequeña larva de 2 a 3 mm de longitud cuyo aspecto recuerda ligeramente al de una hoja y que, por ello, recibe el nombre de larva filosoma.

Esta larva llevará una vida pelágica, formando parte del plancton, durante un periodo de 6 a 9 meses, durante los que sufre sucesivas mudas - entre 10 y 12 -, creciendo hasta alcanzar una longitud de 10 a 20 mm, momento en que experimenta una metamorfosis que la transforma en una nueva larva llamada puerulo, que presenta un aspecto parecido al del adulto, tras lo cual cae al fondo e inicia su vida sobre el fondo marino como una pequeña langosta juvenil, que irá mudando y creciendo hasta alcanzar la madurez sexual y convertirse en un adulto.

Como sucede con todos los crustáceos, el crecimiento de la langosta tiene lugar mediante mudas sucesivas, al principio varias al año, que van ralentizándose poco a poco, de tal manera que al llegar a la madurez sexual, con 4 o 5 años de edad y una talla aproximada de 20 cm, solo sufren una muda anual.

La vida media de las langostas suele ser entre 12 y 15 años, durante la que alcanzan una talla que oscila entre los 30 y 40 cm, aunque excepcionalmente pueden encontrarse ejemplares más longevos, de hasta 20 años, con tallas de hasta 50 cm.

Pesquería

Sistemas de pesca

La pesca de la langosta suele realizarse de modo artesanal, utilizando un amplio catálogo de artes, siendo las más utilizadas en nuestro litoral las nasas, de diversas formas y tamaños, y algunas artes de enmalle como rascos, miños y trasmallos.

Regulación de la pesquería

En el Principado de Asturias la pesca de la langosta se encuentra regulada mediante el establecimiento de un periodo de veda, comprendido entre 15 de Septiembre y el 30 de Abril, durante el que su captura se encuentra estrictamente prohibida. Así mismo, la talla mínima de captura no puede ser inferior a los 25 cm de longitud para la langosta vulgar, ni a 18 cm para la langosta mora, en ambos casos medidos desde el extremo posterior del ojo hasta el arranque del telson.

Igualmente, y como ya hemos indicado anteriormente, se encuentra terminantemente prohibida la pesca de hembras ovadas que, en caso de captura, deben de ser devueltas inmediatamente a la mar.

Estado actual de la pesquería

Al tratarse de una especie tradicionalmente muy apreciada y que alcanza una alta valoración comercial, la langosta ha sido un marisco muy codiciado y sus poblaciones han sido fuertemente explotadas desde antiguo - parece ser que a principios del siglo pasado, a parte de la flota propia, venían más de 100 lanchas francesas a pescarlas-, hasta tal punto que actualmente los bancos del Cantábrico se encuentran sobreexplotados y las capturas han descendido espectacularmente, hasta tal punto que a pesar de las medidas de regulación adoptadas no se aprecia una recuperación apreciable de este recurso.

Comercialización

La principal vía de comercialización de la langosta es en fresco, por lo general regulándose mediante la estabulación en cetáreas y viveros. Su alta valoración gastronómica se refleja en su cotización, siendo el marisco autóctono que suele alcanzar los precios más elevados en el mercado. La demanda actual es tan elevada, sobre todo en ciertas épocas del años, que la pesquería nacional no cubre las necesidades del mercado, por lo que se ha recurrido a la importación de langosta de otras áreas tales como el norte de Europa, Marruecos y las Islas Azores. Estas langostas de importación presentan cotizaciones sensiblemente inferiores a las que alcanzan las langostas autóctonas. También se comercializa langosta congelada -principalmente las colas-, en conserva -carne de langosta-, o deshidratada, en este último caso para su utilización en sopas y cremas.

Cultivo

En los últimos años se han realizado en varios países, como Japón, Rusia, Estados Unidos y también en España, estudios encaminados a la puesta a punto de cultivos integrales de langosta, en los que a partir de hembras ovadas capturadas en la naturaleza se obtuviesen larvas que, creciendo en condiciones controladas, alcanzasen el estado adulto y pudieran , luego, reproducirse en cautividad.

A pesar de haber se obtenido algunos éxitos al conseguir mantener vivas a las larvas durante periodos prolongados, y que estas mudasen, si embargo no se han apreciado en ellas ni crecimiento, ni variaciones morfológicas, ni siquiera que se metamorfoseasen en puerulos. Parece que las dificultades estriban en el largo periodo larvario, las numerosas mudas intermedias y el total desconocimiento del régimen alimentario que las larvas presentan en el medio natural. Así pues, aun cuando se ha aprendido mucho, todavía queda mucho por conocer y, por tanto, los cultivos integrales de langosta aún se encuentran en sus primeras fases y son necesarios más estudios e investigación básica.

En lo que si se ha obtenido éxito es en el engorde de juveniles capturados en la naturaleza, a los que se estabula en cetáreas, y en los que ha conseguido que, utilizando como alimento pescado y moluscos, alcancen la talla comercial tras 2 o 3 años.

El bogavante

Conocido en el Principado de Asturias con los nombres comunes de bugre, llocántaru o llubricante, es uno de los crustáceos que, junto con la langosta, goza de gran prestigio gastronómico y se cuenta entre los mariscos que alcanzan las más altas cotizaciones en el mercado.

Al igual que ha ocurrido con la langosta, sus poblaciones han estado sometidas durante muchos años a una fuerte explotación, por lo que actualmente sus capturas son bastante más escasas que en el pasado aún cuando su pesquería se encuentra regulada mediante vedas, tallas mínimas y la estricta prohibición de pesca de las hembras ovadas.

Morfología

Presenta un cefalotórax casi cilíndrico, liso, con un una espina o rostro en su borde anterior, y otras dos espinas laterales, sobre las bases de las antenas. Dos pares de antenas, de los que el primer par, es relativamente corto, dirigido hacia adelante y claramente birrámeo, mientras que el segundo par, el más externo y dirigido hacia atrás, es considerablemente mayor aunque nunca llega a superar la longitud total del animal. El primer par de apéndices torácicos se encuentra transformado en un poderoso par de quelas o pinzas, de gran tamaño y desiguales. El segundo y tercer par finalizan en unas pequeñas pinzas y los dos restantes en una uña o dactilo. Pleon robusto, con seis segmentos cuyos laterales presentan fuertes dientes en su parte ventral, y un gran abanico terminal.

La coloración suele ser negruzco-azulada con manchas amarillentas dispersas, sobre todo por los laterales del caparazón y la zona ventral.

Morfología del bogavante
A) Detalle de la quela izquierda, más endeble y con el borde serrado. B) Detalle de la quela derecha, más masiva y con el borde rugoso. C) Detalle del telson. D) Detalle de la primera pata marchadora, que termina en quela, al igual que la segunda pata marchadora.
© Fernando Ángel Fernández Álvarez

Crecimiento del bogavante
© Casto Fernández

Clasificación y distribución geográfica

En nuestras costas se encuentra una sola especie de bogavante, Homarus gammarus, caracterizada porque la superficie de las quelas es lisa y desnuda, y la parte ventral del rostro es lisa, sin dentición. Presenta una intensa coloración negro-azulada en su parte dorsal, a veces con visos violáceos, con manchas amarillentas en los flancos. Los bordes del caparazón, del telson y la parte ventral del cuerpo de color amarillo.

Su distribución geográfica está limitada a las costas del Atlantico Noreste, desde Noruega hasta las Islas Azores y la costa atlántica de Marruecos. También se distribuye a lo largo de las costas del Mediterráneo, salvo en su zona más oriental, y el noroeste del Mar Negro. No penetra en el Mar Báltico.

Hábitat y comportamiento

Los bogavantes habitan preferentemente en fondos rocosos no demasiado profundos, con abundancia de algas y escarpados, comprendidos entre los 2 y los 150 m de profundidad, donde se refugian en huecos y cavidades.

Son animales territoriales, que presentan su máximo de actividad en las horas nocturnas, cuando buscan su alimento. Se trata de depredadores activos que capturan y trituran con sus pinzas a las presas: gusanos, moluscos, otros crustáceos, peces, etc., aunque tampoco desprecian la carroña. También se ha comprobado que ocasionalmente practican el canibalismo, devorando a otros congéneres.

Reproducción y crecimiento

Al igual que en la langosta, el periodo reproductor del bogavante se extiende desde finales del verano hasta mediados del otoño, periodo durante el que se realiza el acoplamiento, una vez que ha tenido lugar la muda de la hembra. El semen del macho es almacenado en los receptáculos seminales de la hembra, órganos donde es conservado durante todo el invierno hasta el momento de su utilización, a finales del verano siguiente, en la fecundación de los óvulos al realizarse la puesta. El número medio de huevos en cada puesta varía en función del tamaño de la hembra -a individuos mayores correspondes puestas más numerosas - y puede oscilar entre 5.000 y 30.000. Una vez fecundados, los huevos son expulsados al exterior y se fijan a los apéndices abdominales, donde permanecen adheridos hasta que se completa su desarrollo. Las hembras ovadas comienzan a aparecer en los primeros meses del otoño (Septiembre y Octubre), aunque pueden encontrarse durante todo el año. El periodo de incubación de los huevos suele durar un periodo de aproximadamente 9 meses, tras los que eclosiona una pequeña larva de 6 a 7 mm de longitud denominada larva mysis, capaz de llevar una vida libre y que flota formando parte del plancton durante 1 o 2 meses, en cuyo transcurso sufre 3 mudas, tras los que se transforma en un pequeño bogavante juvenil que inicia su vida bentónica, creciendo hasta alcanzar la madurez sexual y, por tanto, el estado adulto, al cabo de 4 o 5 años.

Como sucede con todos los crustáceos, el crecimiento del bogavante tiene lugar mediante mudas sucesivas, al principio varias al año, que van ralentizándose poco a poco, de tal manera que al llegar a la madurez sexual, con 4 o 5 años de edad y una talla entre 20 y 22 cm, solo sufren una muda anual.

La vida media de los bogavantes suele ser entre 12 y 15 años, durante la que alcanzan una talla que oscila entre los 30 y 35 cm, aunque ocasionalmente pueden encontrarse ejemplares mayores, de hasta 40 cm. Se han citado casos extremos de tallas entre 60 y 70 cm, con pesos de 5 a 6 kg,, que con toda seguridad corresponden a ejemplares muy longevos, con más de 20 años de edad.

Pesquería

Sistemas de pesca

La pesca del bogavante se realiza, al igual que la de la langosta, de modo artesanal, y utilizando el mismo tipo de artes de artes, que en nuestro en nuestro litoral son las nasas, de diversas formas y tamaños, y algunas artes de enmalle como rascos, miños y trasmallos.

Regulación de la pesquería

En el Principado de Asturias la pesca del bogavante se encuentra regulada mediante el establecimiento de un periodo de veda, comprendido entre 15 de Septiembre y el 30 de Abril, durante el que su captura se encuentra estrictamente prohibida. Así mismo, la talla mínima de captura no puede ser inferior a los 25 cm de longitud, medidos desde el extremo posterior del ojo hasta el arranque del telson.

Igualmente, y como ya hemos indicado anteriormente, se encuentra terminantemente prohibida la pesca de hembras ovadas que, en caso de captura, deben de ser devueltas inmediatamente a la mar.

Estado actual de la pesquería

Especie tradicionalmente muy apreciada, se ha visto sometida desde antiguo a una intensa explotación que ha conducido a que las poblaciones hayan visto tan fuertemente afectadas, con el consiguiente descenso en las capturas, que a pesar de las regulaciones existentes no se ha apreciado aún una recuperación apreciable.

Comercialización

La principal vía de comercialización del bogavante es en fresco, por lo general regulándose mediante la estabulación en cetáreas y viveros.

Su alta valoración gastronómica se refleja en su cotización, encontrándose entre los mariscos autóctonos que suelen alcanzar los precios más elevados en el mercado.

La demanda actual es tan elevada, sobre todo en ciertas épocas del años, que la pesquería nacional no cubre las necesidades del mercado, por lo que se ha recurrido a la importación de bogavante de otras áreas tales como Irlanda y Escocia. Estos bogavantes de importación presentan cotizaciones sensiblemente inferiores a las que alcanzan los autóctonos.

También se comercializa bogavante congelado, sobre todo el de importación, ya sea entero o semielaborado - principalmente las colas-, en conserva o deshidratado, en este último caso para su utilización en sopas y cremas.

Especies afines

Además del bogavante importado de otros países europeos, en los últimos años se ha comenzado a comercializar en nuestro país una especie de bogavante procedente del litoral este de Norteamérica, Homarus americanus, donde se extiende desde la costa de Terranova (Canadá), hasta la de Carolina del Norte (Estados Unidos), y que se distribuye bajo la denominación de "bogavante canadiense".

Esta especie, aunque similar a la europea, presenta una serie de diferencias morfológicas que permiten diferenciarlo con relativa facilidad:

  • El rostro presenta en su parte inferior uno o más dientes.
  • Las quelas, lisas y desnudas, suelen ser de tamaño bastante diferente, con una de ellas, generalmente la izquierda, más gruesa y redondeada que la derecha.
  • Los segmentos abdominales son más robustos y el abanico caudal más amplio.
  • La coloración es mucho más clara que en el bogavante europeo, presentando tonos ocre-amarillentos con manchas negras dispersas.

Tras su cocción, el bogavante canadiense se diferencia del europeo, aparte de por los caracteres morfológicos ya señalados, por adquirir una coloración rosada mucho más pálida.

Cultivo

Actualmente es posible llevar a cabo el cultivo integral del bogavante aunque, dada la lentitud de su crecimiento, tarda 4 o 5 años hasta alcanzar la talla mínima comercial, no resulte rentable desde el punto de visto industrial.

No obstante, en instituciones ligadas a las Administraciones públicas se han desarrollado cultivos dirigidos a la obtención de juveniles destinados a la repoblación de los caladeros.

Este tipo de cultivos se realizan en las instalaciones denominadas hatcheries, en las que el proceso se desarrolla en 3 fases:

  1. Captura y acondicionamiento de adultos reproductores. Consiste en la captura en el medio natural y posterior estabulación en tanques de cultivo de hembras ovadas, preferiblemente en estado de incubación avanzado, donde se les alimenta y mantiene en condiciones de temperatura adecuadas para facilitar, e incluso adelantar, el momento de la eclosión. Dado el comportamiento territorial y agresivo de los adultos, es preciso ser cuidadoso e inutilizar las quelas de los ejemplares estabulados mediante bandas de gomas que las mantengan cerradas.
  2. Cultivos larvarios. Tras la eclosión, las larvas misis se mantienen en tanques de cultivo en los que se mantiene el agua en constante circulación, impidiendo que las larvas puedan acumularse en el fondo, donde se les proporciona como alimento un puré elaborado a base de crustáceos y moluscos triturados. En esta fase del cultivo es posible que se produzcan fenómenos de canibalismo entre las larvas.
  3. Engorde. Tras sufrir varias mudas, las larvas misis se transforman en pequeños bogavantes que son trasladados a compartimentos individuales, con unas dimensiones de 10 x 10 cm, donde se les aporta una alimentación consistente en una pasta elaborada a base de pescado, moluscos, crustáceos, o con piensos secos. La distribución individualizada de los juveniles tiene como fin evitar el canibalismo. El periodo de engorde suele finalizar cuando los juveniles alcanzan tallas comprendidas entre 4 y 5 cm, momento en el que son liberados en el medio natural.

La cigala

Junto con la langosta y el bogavante, la cigala es uno de los crustáceos que goza de mayor prestigio gastronómico y, consecuentemente, alcanza elevadas cotizaciones en los mercados.

A diferencia de lo que sucede con las otras dos especies, la pesquería de la cigala no está sujeta a ninguna regulación especial, salvo el establecimiento de una talla mínima de captura de 12 cm.

Morfología

De aspecto general similar al del bogavante, aunque de menor tamaño, presenta un cefalotórax aproximadamente cilíndrico, con crestas dentadas y gránulos, provisto de un rostro fuerte, terminado en una punta aguda, cuyo extremo se incurva hacia arriba y que en su cara inferior presenta de uno a tres dientes. El rostro es ancho en su base y con un surco medio limitado por crestas salientes en las que hay tres o cuatro dientes. Primer par de apéndices torácicos ligeramente más largos que la longitud total del cuerpo, con el segmento final transformado en una quela o pinza, fuerte, cua longitud es mayor que la del resto de los segmentos juntos, con cuatro quillas laterales salientes cada una de ellas con una o dos hileras de tubérculos espiniformes. Segundo y tercer par de apéndices torácicos terminados en una pequeña pinza; los dos restantes presentan un dactilo en forma de uña. Pleon más largo que el cefalotórax, formado por seis segmentos robustos, cuyos laterales presentan fuertes espinas es su parte ventral, y un abanico terminal.

Coloración anaranjada, con bandas de color rojo anaranjado más intenso en las pinzas, cuyo extremo es blanco, en la región anterior del cefalotórax y en las piezas más externas del abanico terminal.

Clasificación y distribución geográfica

En nuestras costas una única especie, Nephrops norvegicus, cuya descripción corresponde con la del apartado anterior.

Esta especie se distribuye a través de la región del Atlántico Oriental, desde Islandia, las Islas Färoes y la costa noruega, hasta el litoral del norte de Marruecos. También penetra en el Mediterráneo, donde falta en su extremo oriental, puesto que no pasa de los 25º E. No se encuentra ni en el Báltico, ni en el Mar Negro.

Hábitat y comportamiento

La cigala es un habitante de las aguas profundas comprendidas entre los 40 y 800 m, donde vive sobre fondos blandos, fangosos o fangoso-arenosos, en los que se entierra durante el día. Animal de hábitos nocturnos, se alimenta de pequeños crustáceos, moluscos, anélidos, carroña, etc.

Reproducción y crecimiento

En nuestras latitudes, las hembras ovadas aparecen preferentemente en el periodo de primavera-verano, entre los meses de Abril y Septiembre, aunque también pueden encontrarse ejemplares portadores de huevos durante el resto del año. El tamaño medio de la puesta suele oscilar entre 4.000 y 5.000 huevos, con un periodo de incubación estimado entre 8 y 9 meses, tras los que tiene lugar la eclosión. Del huevo surge una pequeña larva misis, que llevará durante 2 o tres semanas una activa vida en el plancton. Tras sufrir durante este periodo unas 3 mudas, descienden al fondo como adultos juveniles, con una talla de 2 a 3 mm de longitud, iniciando su vida bentónica.


Larva Mysis de Nephrops norvegicus

Como en el resto de los crustáceos, el crecimiento es rápido al principio, para ralentizarse una vez alcanzada la madurez sexual. Las cigalas se hacen sexualmente maduras con una talla de entre 8 y 9 cm y una edad entre 4 a 5 años. Las tallas máximas que suelen alcanzar se encuentran alrededor de los 20 a 24 cm de longitud.

Pesquería

Sistemas de pesca

La pesca de la cigala se realiza mediante artes de arrastre de fondo, sobre la plataforma continental.

Regulación de la pesquería

En los caladeros nacionales la única regulación existente hasta el momento consiste en el establecimiento de una talla mínima de captura de 7 cm de longitud, medidos desde el extremo del rostro hasta el extremo del abanico terminal. Actualmente no existen vedas ni otro tipo de limitaciones.

Estado actual de la pesquería

Solo en los últimos tiempos ha comenzado la cigala a ser una captura habitual y a explotarse con intensidad. Este aumento en las capturas se debe a dos factores:

  • la búsqueda de nuevos caladeros, lejos de la costa, como alternativa a los tradicionales, ya sobreexplotados.
  • el perfeccionamiento en las técnicas y artes de arrastre de fondo, que permiten realizar la pesca a mayores profundidades.

Como consecuencia, la cigala se ha convertido en un marisco familiar en las pescaderías y su consumo y demanda han crecido grandemente.

Comercialización

La cigala se comercializa preferentemente en fresco, procedente de las capturas de la flota de arrastre española tanto en el caladero nacional, como en otros caladeros comunitarios (por ejemplo Gran Sol).

También se comercializa congelada, en cuyo caso su procedencia suele ser diversa, por lo general de países del Norte de Europa.

Igualmente, se puede encontrar deshidratada, para su utilización en cremas y sopas.

El Santiaguiño

Más conocido en el Principado de Asturias como santiaguín, se trata de una especie apreciada por los gastrónomos pero apenas explotada y que no se encuentran habitualmente en las pescaderías.

Morfología


Santiaguiño
© Txomin Rivera

Cefalotórax cuadrangular, con unas espinas dorsales cuya disposición recuerda la forma de la Cruz de Santiago, lo que sin duda ha contribuido a su nombre vulgar. Dos pares de antenas, las exteriores ensanchadas y aplanadas, forman unos escudos que le dan al animal un aspecto inconfundible. Los apéndices torácicos presentan un dactilo terminado en una uña, excepto el quinto par, en el que las hembras presentan como una pequeña pinza. El pleon está formado por seis segmentos, con tubérculos, y un abanico terminal. Coloración castaño oscuro, con los apéndices torácicos amarillentos y con bandas azuladas en cada segmento. En el abdomen, lineas azuladas y anaranjadas entre los segmentos, con una mancha marrón más oscura en la parte central del primer segmento.

Clasificación y distribución geográfica

En nuestro litoral una especie, Scyllarus arctus, cuya descripción corresponde con la indicada en el apartado anterior. Esta especie se encuentra distribuida por el Atlántico Nororiental, desde el Sur de Inglaterra hasta las costas de Marruecos, las Islas Azores y las Islas Canarias. También se encuentra en todo el Mediterráneo, pero no entra en el Mar Negro.

Hábitat y comportamiento

El santiaguín vive sobre fondos rocosos o fangosos, y también en praderas de fanerógamas marinas, no demasiado profundos, entre los 4 y los 50 m de profundidad, donde se alimenta de gusanos, etc.

Reproducción y crecimiento

No se conoce demasiado sobre su reproducción, pero las hembras ovadas se encuentran entre Febrero y Abril. Del huevo sale una larva de tipo filosoma, parecida a la de la langosta, de vida planctónica y que sufre varias mudas tras las que transforma en otra larva, denominada nisto, que luego da lugar al adulto juvenil bentónico.

Como en todos los crustáceos, el crecimiento del santiaguín se realiza mediante mudas periódicas, llegando a alcanzar tallas comprendidas entre los 5 y 10 cm de longitud, aunque se han capturados ejemplares de hasta 16 cm.

Pesquería

Sistemas de pesca

La pesca del santiaguín se realiza, al igual que la de la langosta y el bogavante, de modo artesanal, y utilizando el mismo tipo de artes de artes, que en nuestro en nuestro litoral son las nasas, de diversas formas y tamaños, y algunas artes de enmalle como rascos, miños y trasmallos.

Regulación de la pesquería

En el Principado de Asturias no existe ninguna regulación específica de la pesquería del santiaguín, salvo el establecimiento de una talla mínima de captura de 9 cm de longitud, medida desde la punta del rostro hasta el extremo posterior del telson. No obstante, en la vecina Comunidad Autónoma de Galicia la pesca del santiaguín se encuentra vedada durante todo el año, excepto durante el mes de Julio, al haberse apreciado una cierta regresión en las poblaciones de la especie.

Comercialización

Al tratarse de una especie con escasa presencia en el mercado, sobre la que no se ejerce una pesquería específica, el santiaguín se comercializa en fresco.

Especies afines

En el litoral mediterráneo de la Península Ibérica se encuentra otra especie del género Scyllarus, Scyllarus pygmaeus, muy similar al santiaguín pero de menor tamaño (talla máxima de 5,5 cm), tanto que generalmente es confundida con sus juveniles. Esta especie, que habita en aguas comprendidas entre los 5 a 100 m de profundidad, tiene una biología y comportamiento parecidos a los del santiaguín. Se distribuye por todo el litoral norte del Mediterráneo y también se encuentra en las Islas de Madeira, Canarias y Cabo Verde. Se comercializa en fresco.

Otra especie de aspecto similar que también se encuentra en el litoral mediterráneo ibérico, conocida popularmente como "cigarra de mar", es Scyllarides latus; esta especie es de mucho mayor tamaño, alcanzando una talla de 35 cm, y se diferencia del santiaguín, a parte de por su tamaño, por su coloración marrón rojiza, más clara en la parte ventral. Habita sobre fondos rocosos y arenosos comprendidos entre 5 y 100 m de profundidad, alimentándose principalmente de moluscos. Especie típica del Mediterráneo, su distribución geográfica llega, en el litoral Atlántico, desde el sur de Portugal hasta las costas de Senegal, incluyendo las Islas atlánticas (Madeira, Azores y Cabo Verde). Actualmente no existe ninguna pesquería especificamente dirigida hacia ella, aunque aparece con cierta frecuencia como subcaptura en otras pesquerías (arrastre, nasa de lanosta, etc.). Por lo general es comercializada en fresco, aunque también puede encontrarse congelada.



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Citar como:

Fernández Ovies, C. L.. \"Mariscos de nuestras costas. Crustáceos macruros\". asturnatura.com [en línea] Num. 0, [consultado el 17/7/2019]. Disponible en <https://www.asturnatura.com/mariscos/crustaceos-macruros.html> . ISSN 1887-5068
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