Iconografía y bestiario románico

Iconografía románicaUna de las principales misiones que tiene la escultura del románico es la de transmitir y comunicar mediante unos programas iconográficos muy detallados una serie de ideas simbólicas o descriptivas de numerosos episodios de la Biblia.

Estos programas iban dirigidos a una inmensa mayoría de público analfabeto, que se servía de esta iconografía para conocer la Biblia y poder diferenciar aquellas conductas aprobadas de otras reprobables.

Al principio se representaban únicamente escenas del Antiguo Testamento, como el Pecado Original o la Creación del Hombre, pero rápidamente comenzaron a aparecer escenas del Nuevo Testamento, y representaciones del Juicio Final, Cristos en Majestad, la Visita al Sepulcro y muchas más se hicieron cada vez más frecuentes.

Además de estas escenas simbólicas representando episodios bíblicos, el románico hizo suyo los bestiarios, haciendo muy frecuentes la aparición de animales tanto reales como fantásticos, cada uno con su propio significado. Las representaciones de la vida cotidiana no quedaron tampoco atrás, y la aparición de músicos, escenas de caza o combates entre caballeros son uno de los motivos más conocidos en la iconografía románica.

Dispone de 1049 representaciones iconográficas del arte románico.

Bestiario románico

El románico hizo suyo los bestiarios procedentes de los mundos grecorromano, persa y bizantino, sacralizando la estética pagana que tenían esos animales, tanto reales como imaginarios, y convirtiéndolos en portadores de virtudes o perversiones; su aparición en canecillos y capiteles es con fines didácticos y de adventencia. El románico empleó ciertos animales con predilección para manifestar el bien y otros como formas del mal y del diablo.

Animales reales

Entre los animales reales que se emplearon para representar el bien se encuentran fundamentalmente las aves, a menudo por comparación con el alma, ya que pueden ascender y alejarse de lo terrenal en busca del Cielo; en muchas ocasiones aparecen representadas iniciando su vuelo hacia el cielo. También el león o el águila por su fuerza y nobleza suelen representar valores positivos, inclusive al propio Cristo. Es frecuente encontrar leones águilas y grifos en las enjutas de las portadas o en los capiteles de las ventanas de los ábsides, como guardianes del templo. Un ave especialmente representada como ejemplo del bien es la cigüeña, por su carácter de ave de buen agüero, además de ser monógama comer serpientes. Entre los animales frecuentemente relacionados con el mal suele aparecer el mono, como caricatura grotesca del hombre, la serpiente, símbolo por antonomasia del pecado y del demonio, la liebre y el conejo asociados con la lujuria por su fertilidad, el jabalí y el cerdo por ser la lujuriosos, sucios y perezosos, la cabra, el macho cabrío, etc.

 

Animales fantásticos

Quizás el bestiario fantástico empleado por el románico es el motivo escultórico que más interés genera y el que mayor efecto de intimidación provocaría en el hombre medieval. Estos animales, creados por la combinación de partes de animales diferentes, su estampa generalmente feroz y en ocasiones atroz, se reforzaba mediante combates o ataques a hombres indefensos, con el objetivo de conmover para renegar del pecado. Al igual que con los animales fantásticos, una serie de ellos se empleaban con frecuencia como representantes del bien, como los grifos (cabeza de y alas de águila y cuerpo de león) que dada la combinación de animales nobles se usan, como se ha indicado, como guardianes en las entradas (puertas y ventanas) de las iglesias.

Sin embargo, la cantidad de animales fantásticos maléficos es mucho más amplia. Los dragones son los más genuinos enemigos de Dios y el hombre; el dragón románico es una ave con cabeza perruna de grandes ojos y cuencas profundas, con orejas puntiagudas y alargadas fauces amenazantes; su cola es de serpiente y en ocasiones en lugar de patas de ave muestra pezuñas. Otros animales maléficos son las arpías (cuerpo de rapaz, busto generalmente femenino y con frecuencia, cola de serpiente) y la sirena (cuerpo femenino y cola o colas de pez), ambas representando la seducción y atrapamiento por los placeres carnales. Los basiliscos (cabeza enorme con cresta de gallo con cuerpo y cola de serpiente) son los encargados de transportar las almas de los condenados al infierno. Los centauros (cabeza y tronco humanos y resto de caballo o equino) simbolizan la brutalidad y lujuria y con frecuencia se les representa con arco y flecha disparando a sirenas.

 

Representaciones de la vida cotidiana

Además de los motivos estrictamente religiosos, la iconografía del románico, especialmente a medida que evoluciona, se explande y arraiga en el ámbito rural alejado de las principales rutas de peregrinación, incorpora motivos de tipo costumbrista o anecdótico. Suelen ser los canecillos de las iglesias rurales las que con mayor abundancia se adornan con esculturas que representan las costumbres de la época (cacerías, fiestas, banquetes, lances guerreros...) o la vida social, incluyendo a personajes más o menos corrientes en actitudes cotidianas.

 

Imágenes transgresoras

La representación de las escenas cotidianas llega a su máximo extremo al aparecer en innumerables iglesias motivos explícitamente eróticos. Aunque la Colegiata de Cervatos en Cantabria es conocida por ser la cumbre del románico erótico, su dispersión es completa en el panorama románico español.

 

Episodios del Antiguo y el Nuevo Testamento

La iconografía original en el románico iba destinada a personas analfabetas, por lo que en las iglesias se representaron las escenas principales de la Biblia para que el pueblo conociera así los episodios del Antiguo y Nuevo Testamento. Se puede hablar incluso de una Biblia en piedra.

 

Modelos de comportamiento para alcanzar la salvación

Además de las escenas de los dos testamentos, en la iconografía románica abundan referencias a martirios de santos o capítulos de la vida de la Virgen que se han empleado como modelos de comportamiento que permitieron a estas personas alcanzar su salvación.

 

Imágenes admonitorias

Si bien en el capítulo anterior se representaban escenas que conducían a la persona a su salvación, tampoco faltan las contrarias, aquellas que representan personas pecando y que son conducidas (en ocasiones su alma), por diablos. No son pocas las representaciones del pecado de la avaricia o la lujuria en muchas de las iglesias románicas españolas.

 

Ejemplos moralizantes

Se reúnen aquí representaciones iconográficas románicas variadas, que en general contribuyeron a difundir la moral cristiana, difundiendo las buenas costumbres que se predicaban en el interior de la iglesia.

 
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