Distribución de Hypereteone foliosa

Se considera una especie de distribución amplia, registrada en el Atlántico desde el sur de Escandinavia y el mar del Norte hasta las costas francesas y el norte de España. También se ha citado en el litoral de Marruecos, en el entorno de Gibraltar y, dentro del Mediterráneo, en costas italianas. Existen además menciones en Florida, el golfo de México y Sudáfrica. En la península Ibérica se ha señalado en Galicia (rías de Arousa, Foz y El Barquero), en el estuario del Bidasoa (Guipúzcoa) y en el litoral de Cádiz (Cabezuela).

Hypereteone foliosa

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Mapa de localidades de Hypereteone foliosa

Poblaciones totales georreferenciadas: 1. Mapa elaborado en función de los datos procedentes de fotografías georreferenciadas, SINFIber o datos bibliográficos. Las marcas hexagonales corresponden a citas extraídas automáticamente de GBIF.

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Provincias en las que aparece:
Po

autóctona [naturalizada] (ocasional) dudosa? protegida!

Lista de localidades de Hypereteone foliosa

Pontevedra

Lugar: Punta Subrido, frente a la furna cuyo techo no se vino abajo, Ría de Vigo, Punta Subrido, frente a la furna cuyo techo no se vino abajo, Ría de Vigo
Coordenadas: 42.24386, -8.8631 [Ver en mapa]
Fecha de observación : 21/08/2019
Hábitat: Marino
Altitud: m
Fenología:
Proporcionado por: Juan Luis Menéndez
Legit: Marcos Fernández Iglesias
Determinado por: Marcos Fernández Iglesias
Comentarios: AA/19/1 - 1 ejemplar entero de filodócido de la especie Hypereteone foliosa (antes Hypereteone foliosa), que es de esta especie FIJO (aparte de que en la descripción de la especie que he leído, en el tomo correspondiente del PROYECTO FAUNA IBÉRICA, no haya yo visto referencia alguna a su llamativa coloración, que refiero luego de este ejemplar), es E.N. y no vi más. El que tenga tanta seguridad a la hora de adscribir este ejemplar a esta especie es debido a un proceso de descarte, ya que, por ejemplo, en el tomo aludido el género Eteone es el único en que sólo existen dos cirros tentaculares a cada lado tras el prostomio, ya que los demás géneros de la familia de los filodócidos poseen o tres o cuatro cirros tentaculares a cada lado. Pero, además, por su gran longitud y número de segmentos no podría ser ni Eteone picta (ahora Mysta picta), ni Eteone spetsbergensis, ambas de dimensiones y número de segmentos mucho menores; por el aspecto, tamaño relativo y disposición del prostomio, de los cirros tentaculares, de las antenas y de los cirros anales no podría ser ni Eteone barbata (prostomio casi tan largo como ancho, antenas dorsales más largas que las ventrales, cirros tentaculares dorsales más largos que los ventrales y cirros anales casi dos veces más largos que anchos y de extremo redondeado), ni Eteone siphonodonta (prostomio truncado en la parte anterior, antenas frontales pequeñas, y cirros anales pequeños, ovalados y alargados, unas 2-3 veces más largos que anchos), ni Eteone flava (antenas cortas, cirros tentaculares cortos y el dorsal mayor que el ventral o subiguales, y cirros anales anchos y ovalados), ni Eteone longa (antenas y cirros tentaculares cortos, éstos iguales entre sí, y cirros anales cortos y casi esféricos). Por contra, este ejemplar mío, de unos 12 centímetros de largo y de cuerpo muy fino (apenas un par de milímetros), con unos entre 270 y 300 segmentos corporales y de extremos anterior y posterior bastante ahusados, y que soltó mucha mucosidad que, concentrada en un punto de su zona media, amenazaba con formar un nudo por el que se acabase seccionando su cuerpo en dos fragmentos, amenaza que, finalmente y por suerte, no llegó a consumarse, cuenta con las características anatómicas que reseño a continuación y que, sumadas a las anteriores, hacen que sólo pueda adscribirlo a la especie citada al comienzo: Hypereteone foliosa. En efecto, el prostomio es muy alargado, blancuzco, de borde frontal redondeado y de lados bastante rectos, observándose en dicho prostomio una serie de pliegues o surcos transversales característicos que lo hacen parecer anillado, y en su extremo, tras una visible protuberancia, hay 4 antenas más bien largas y afiladas, abiertas en aspa, de las que las dorsales son las anteriores y son claramente más cortas que las ventrales y posteriores. Los dos ojos de este animal, situados en la parte dorsal posterior del prostomio, son negros y muy pequeños (mucho más de lo que suelen serlo en los ejemplares de Mysta picta que he visto, por ejemplo). Los cirros tentaculares son largos y son dos pares (mucho más largos los ventrales que los dorsales), y son claramente afilados en sus extremos y anchos en sus bases, mientras que el resto de los cirros dorsales de este ejemplar son bastante redondeados en su mayor parte (sobre todo los anteriores), pero ojivales y apuntados en su extremo. Al final del cuerpo, que estaba en franco proceso de regeneración, existen dos pequeños cirros anales alargados, apuntados y divergentes, al menos 5 o 6 veces más largos que anchos. En cuanto a los rasgos que no me constan en la descripción de la especie que he leído, destaco el que este ejemplar mío posee un peculiar diseño cromático, muy diferente al de Mysta picta, por ejemplo, ya que, sobre un fondo blanco amarillento, con dorso grisáceo en el centro, presenta multitud de puntos oscuros situados en dos líneas paralelas longitudinales a lo largo del cuerpo, situadas a ambos lados del dorso, junto a las bases de los parápodos, y conformada cada una de esas líneas por dos diminutas y juntas manchas por cada lado de cada segmento. Además, en bastantes segmentos, pero arbitrariamente repartidos, aparecen otras líneas transversales de puntos oscuros que van de lado a lado en el dorso de dichos segmentos manchados (mientras que los que les anteceden y siguen pueden carecer de dichas otras manchas en disposición transversal). En cuanto a la faringe, y dado que mi ejemplar murió con ella sólo parcialmente extrovertida, no me atrevo a hacer conjeturas sobre si se parece o no a la que se describe para su especie, especialmente por lo poco claras que resultan las fotos que le hice a dicha faringe extrovertida, en las que parece ser bastante lisa, no obstante. A diferencia de lo que siempre le he visto hacer a los especímenes de Mysta picta que he cogido, este ejemplar, hallado en fondo arenoso y entre pequeñas conchas viejas de mejillones, etcétera, a unos 6 metros de profundidad y a unos 15 metros al este de las rocas situadas junto a la furna cuyo techo no se vino abajo, en ningún momento enrolló su cuerpo haciendo una espiral.
Herbario: MFI 813
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Colecciones
MFI: Colección de Marcos Fernández Iglesias