Quelicerados. Pycnogonida, las arañas de mar



Los picnogónidos, conocidos como arañas de mar, son artrópodos marinos pertenecientes a la clase Pycnogonida, la cual únicamente tiene el Orden Pantopoda. Son cosmopolitas, pero fundamentalmente aparecen en el Mar Mediterráneo y el Mar Caribe, pero también en los oceános Ártico y Antártico. La clase agrupa a unas 1300 especies. El tamaño de los picnogónidos oscila entre 1 y 10 mm hasta los 90 cm en animales que viven en aguas profundas (hasta 7000 m) o frías; si unimos su pequeño tamaño al mimetismo que desarrollan con el entorno, hace realmente difícil poder observar a estos animales en su medio natural. Muchos son carnívoros y se alimentan de cnidarios, esponjas, poliquetos y briozoos, pero también pueden ser animales carroñeros.

Aunque las arañas de mar no son verdaderas o arañas, o incluso arácnidos, su tradicional clasificación dentro de los quelicerados les acerca más a las arañas verdaderas que a otros grupos de artrópodos conocidos, como los insectos o los crustáceos. Sin embargo, la evidencia genética sugiere que deben considerarse un grupo hermano anciano de los artrópodos vivientes. A esto se une también la presencia de los quelíforos, únicos en este grupo entre los artrópodos vivientes; en lugar de desarrollarse embrionariamente a partir del deutocerebro, lo hacen del protocerebro, la parte anterior del cerebro de los artrópodos y situado en el primer segmento, que en otros artródos originará los ojos únicamente. Únicamente el género fósil Anomalocaris presenta esta característica, por lo que por esto se considera a los Pycnogonida un grupo hermano al resto de los artrópodos.

Morfología

Lo más llamativo de los picnogónidos es el gran tamaño de las patas en relación con el pequeño cuerpo que tienen; de aquí es de donde viene el nombre del orden Pantopoda (todo patas).

Su cutícula es delgada y no está mineralizada; aparece poblada de setas sensoriales como es normal en los artrópodos.

La región anterior del cuerpo o prosoma presenta en su extremo una proboscis con movimientos laterales y dorsoventrales, que les permite succionar los nutrientes de sus presas; su tracto digestivo presenta divertículos que se extienden por el interior de las patas. Al final del céfalon aparece un pequeño tubérculo en cuya parte superior aparecen los cuatro ojos, más o menos desarrollados. En el prosoma aparecen también tres pares de apéndices: los quelíceros o quelíforos (no homólogos a los de los arácnidos), los palpos y los ovígeros, más desarrollados en los machos que los emplean para llevar los huevos y posteriormente las crías (en las hembras pueden llegar a faltar por completo); algunos artejos de estos ovígeros pueden tener espinas, que facilitan el agarre de la masa de huevos.

Morfología de Pycnogonida
Morfología externa de un Pycnogonida.



El opistosoma tiene forma de tronco, con grandes tubérculos laterales de los que surgen las patas marchadoras y que pueden confundirse con artejos de las mismas. El número de patas marchadoras es generalmente de ocho, cuatro pares, pero algunas especies pueden tener cinco pares o incluso seis.


Debido a este pequeño tamaño, su cuerpo y patas finas, carecen de sistema respiratorio, ya que el intercambio de gases se realiza por difusión a través de la cutícula. Cada músculo está formado por una gran célula rodeada de tejido conjuntivo.

Reproducción y desarrollo

Todos los picnogónidos tienen los sexos separados, excepto una especie que es hermafrodita. Las hembras tienen un par de ovarios, mientras que los machos tienen un par de testículos localizados en el dorso y en relación con el tracto digestivo.

La fertilización es externa y se produce después de un breve cortejo del cual se desconocen muchos detalles. Sólo el macho se ocupa del cuidado de la prole.

La larva típica o protoninfa tiene un intestino ciego y su cuerpo consiste en la cabeza y tres pares de apéndices cefálicos: quelíforos, palpos y ovígeros; el abdomen y sus apéndices se desarrollan posteriormente; se va transformando en un adulto gradualmente. Otro tipo de larva que se puede desarrollar es una larva enquistada, parásita, que se fija a otro ser vivo y sólo lo abandona cuando se transforma en un juvenil.



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Citar como:

MENÉNDEZ VALDERREY, J.L.. \"Quelicerados. Pycnogonida, las arañas de mar\". asturnatura.com [en línea] Num. 443, [consultado el 12/12/2018]. Disponible en <https://www.asturnatura.com/articulos/quelicerados/pycnogonida.php> . ISSN 1887-5068