Arácnidos. Opiliones




Los Opiliones, conocidos vulgarmente como murgaños o segadores, son un grupo de arácnidos formado por unas 5.000 especies que viven por todo el planeta, salvo en las zonas polares, en hábitats muy variados, desde xerófilos y carvernícolas hasta nivales, subterráneos o humícolas. Han sido descritas unos 1.500 géneros y más de 6.000 especies de todas las latitudes, aunque faltan en las polares y son más abundantes en las tropicales.2 Los fósiles de mayor antigüedad se encontraron en la formación del Rhynie Chert escocés, de principios del Devónico (hace unos 410 millones de años), y aunque se cuentan entre los más antiguos artrópodos, se parecen ya mucho a los actuales. Como en otros órdenes de arácnidos, los hallazgos confirman la antigüedad de su diferenciación. Los análisis filogenéticos modernos tienden a situarlos en la base de un clado que incluye además a escorpiones, solífugos y pseudoscorpiones.


Superficialmente son similares a las arañas, de las que se diferencian principalmente en no tener un estrechamiento o cintura entre el prosoma y el opistosoma. Sus principales características son:
  • El cuerpo está formado por dos tagmas, el prosoma y el opistosoma, unidos en toda su anchura.
  • El prosoma está formado por menos de seis segmentos; cada uno de ellos tiene un par de apéndices; los quelíceros (triarticulados, con forma de pinza y sin glándula venenosa), los pedipalpos y cuatro pares de patas marchadoras, que en ocasiones pueden tener un tamaño desmesurado, de varios centímetros incluso para el pequeño cuerpo de 5-10 mm que pueden tener.
  • El aparato alimentador o estomoteca, difiere al de otros arácnidos en que es capaz de absorber partículas sólidas y no sólo líquidos; está formado por extensiones de los pedipalpos y del primer par de patas.
  • La parte dorsal del prosoma presenta un único esclerito, llamado escudo prosómico, que tiene un par de ojos simples dispuestos sobre un saliente medio anterior, que se conoce como prominencia ocular.
  • En la parte antero lateral de la cara dorsal del prosoma parecen las aberturas del par de glándulas repugnatorias, que producen quinonas malolientes con las que se defienden de los predadores. Carecen de glándulas de la seda.
  • El prosoma presenta esternitos prosómicos muy reducidos, apenas visibles, como consecuencia del gran desarrollo que presentan las coxas y que se yuxtaponen en la línea media, casi acercándose a la boca.
  • El opistosoma tiene forma ovoidal y una segmentación marcada. Está formado por diez segmentos cuyos tergos, en ocasiones, aparecen soldados en un escudo, pudiendo llegar a desaparecer.
  • La respiración se produce mediante un sistema traqueal; carecen de pulmones en libro.
  • En la parte ventral del opistosoma aparece el opérculo genital, que avanza entre las coxas de las patas IV, un par de estigmas traqueales y la corona anal, visible en la parte posterior.

opiliones



Phalangium opilio, Fernando Ángel Fernández Álvarez
Muchas especies son omnívoras, y se alimentan principalmente de pequeños insectos y todo tipo de restos vegetales y hongos; algunos son carroñeros y otros detritívoros. Esto es extraño entre los arácnidos, puesto que son principalmente predadores. Ya que sus ojos no les proporcinan la capacidad para formar imágenes, emplean su segundo par de patas como antenas para explorar el terreno.

Aunque existen especies partenogenéticas, muchos se reproducen sexualmente. La copulación es directa y no suele intervenir la deposición del espermatóforo como ocurre en otros grupos. Los machos de algunas especies producen una secreción en sus quelíceros que ofrecen a la hembra anes de la copulación. En ocasiones, los machos protegen a la hembra tras la copulación y en muchas especies los machos son incluso territoriales. Las hembras realizan la puesta rápidamente tras la cópula, aunque pueden tardar meses en realizarla; algunas especies construyen nidos para esto. Un hecho que los diferencia de otros arácnidos es también que muchas veces es el macho el único responsable de proteger los huevos procedentes de múltiples puestas. Dependiendo de las condiciones ambientales, los huevos pueden tardar en eclosionar desde unos 20 días hasta medio año. Los juveniles atraviesan entre cuatro y ocho instars ninfales hasta alcanzar la madurez; la mayoría pasan por seis.
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