Opistobranquios. Anatomía






Temario de Biología

Artículo: Los nudibranquios

Capítulo anterior: Opistobranquios. Clasificación
Capítulo posterior: Opistobranquios. Alimentación


Ya vimos en el apartado anterior cuáles eran las principales características que separaban a los nudibranquios de otros animales, y ahora nos vamos a centrar en su apariencia externa, para explicar qué son todas las cosas que estos animales llevan a cuestas y para qué las utilizan. A pesar de ser un grupo complejo, se pueden diferenciar claramente dos tipos de nudibranquios con diferentes características corporales y en las que todo submarinista ya se ha fijado en mayor o menor grado.


  • El primer grupo que distinguimos es el de los doriáceos, en el que el manto es grande y cubre toda la superficie dorsal del animal (noto) e incluso el pie; la superficie del manto o dorsal, está cubierta muchas veces de tubérculos o pequeñas espinas defensivas; este manto se va progresivamente reduciendo en los doriáceos más evolucionados a un abultamiento en los laterales, dejando entonces vía libre al desarrollo de tentáculos paliales a los lados del cuerpo, como ocurre en Polycera quadrilineata, que generalmente tienen función defensiva. Pero lo que más caracteriza a estos nudibranquios es que las únicas estructuras que destacan en el dorso son los rinóforos y un penacho de branquias ramificadas en la parte trasera del cuerpo.

  • El otro grupo es el de los aeolidáceos, que además de los rinóforos tienen el dorso cubierto por varios apéndices llamados ceras o ceratos (originados por expansiones del manto), y en la parte anterior pueden tener una serie de tentáculos desarrollados.

    Comparación doriáceo aeolidáceo

En los dibujos se pueden observar claramente estas diferencias. Las principales estructuras que tienen los nudibranquios, y en general la mayor parte de los opistobranquios (el grupo de moluscos al que pertenecen), son:

  • Ojo de nudibranquioLa cabeza se encuentra en la parte delantera del cuerpo. Muchas veces es difícil de ver, especialmente en los doriáceos, ya que está cubierta por el manto y lo único que se aprecia con claridad son los rinóforos. En la cabeza encontramos varios órganos bastante importantes:

    • Los ojos: son bastante pequeños, generalmente unas esferas que no captan imágenes, sino solo cambios entre luz y oscuridad, lo suficiente a veces para reaccionar ante un peligro o detectar cambios de luminosidad, diferenciando el día de la noche. Suelen estar situados en la superficie del cerebro y aparecen como pequeñas esferillas o manchas negras dentro de la piel del nudibranquio, aunque la mayoría de las veces son invisibles.

    • La boca, situada en la parte ventral, por lo que para verla es necesario dar la vuelta al animal. En el apartado de alimentación comentaremos más sobre ella.

    • Cabeza de SpurillaLos tentáculos orales: como su nombre indica, son tentáculos, que se encargan de reconocer el terreno por el que el nudibranquio se desplaza, pero también se cree que pueden captar olores como los rinóforos. Son cortos en los doriáceos, pero en los aeolidáceos son bastante notables.

    • El velo oral, presente sólo en algunos grupos, es una prolongación de la región frontal de la cabeza, que puede ser lisa o tener una serie de prolongaciones digitiformes.

  • Rinóforos de Berthella Los rinóforos: esta palabra viene de las latinas rhino y phoro, y literalmente quieren decir “que soporta las narices”. En el ser humano el sentido del olfato reside en la nariz, donde unas estructuras captan las diferentes sustancias en el aire que luego percibimos como olores. Los rinóforos son el equivalente a nuestras narices en el sentido que se usan como órganos olfativos y son capaces de percibir sustancias disueltas en el agua. Sirven para localizar la comida o para localizar a otros miembros de la misma especie cuando llega la época de reproducirse. Su forma es muy variada: generalmente a los animales les interesa que tengan mucha superficie para que sea más fácil detectar esas sustancias que luego percibiría como olores; son abundantes los rinóforos lamelados, formados por una pila de laminillas dispuestas unas encima de otras o en vertical, con forma de pluma, de peine o de papilas. Debido a la forma de babosa del animal, los rinóforos están en continuo peligro, ya que ante el ataque de otro animal, se podrían perder fácilmente; para evitar esto los nudibranquios son capaces de retraerlos dentro del cuerpo, y algunos grupos han llegado a desarrollar una especie de vaina o collar que los protege y donde se pueden resguardar.

  • Branquias de opistobranquiosLas branquias: son las estructuras respiratorias de los opistobranquios, y en general de todos los organismos marinos. Al igual que los pulmones, son estructuras muy irrigadas por líquido circulatorio en donde es posible el intercambio gaseoso, aunque en los nudibranquios puede ser posible el intercambio en toda la superficie corporal. En opistobranquios no nudibranquios, como las liebres de mar, pueden estar cubiertas y protegidas en la cavidad paleal o protegidas por el manto en un lateral del cuerpo. En los doriáceos forman la llamada pluma branquial, situada alrededor del ano en la parte trasera del cuerpo, y que en ocasiones de peligro pueden retraerse como los rinóforos en algunos grupos. Los aeolidáceos carecen de branquias, pero los ceras, comentados a continuación, han pasado a tener esta función de forma secundaria pudiendo en algunos casos ramificarse para aumentar la superficie de intercambio.

  • Ceras de JanolusLos ceras o ceratas: palabra que deriva de la griega keratos, cuerno, haciendo referencia a la forma más común que tienen, aunque pueden tener forma de maza o esfera. Están presentes en los aeolidáceos y básicamente son un saco relleno de líquido circulatorio. En la parte inferior del mismo hay una prolongación de la glándula digestiva y en la superior, y separada de la anterior, un saco llamado cnidosaco, con función defensiva y de la que hablamos en la parte de defensa. La función de los ceras es doble: defensiva y respiratoria, ya que el hecho de ser un saco lleno de líquido circulatorio con una piel bastante fina, los convierte en estructuras respiratorias similares a las branquias en las que es posible el intercambio gaseoso, como se comentó anteriormente. Su forma es muy variada, siendo las más comunes los tubulares, estrechos alargados, y los terminados en una hinchazón o maza.


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