Nutrición en niños de 1 a 3 años



Esta etapa es una fase de transición entre la fase de crecimiento rápido propia del lactante y el periodo de crecimiento estable que acaba en la pubertad. Si durante un año el peso se había triplicado, en el siguiente solo crecerá en un 50%. En esta etapa el peso medio pasa de 9,5 a 14 kilos y la talla media de 74 a 96 cm.

Los órganos y tejidos han alcanzado un grado de madurez casi equivalente al del adulto y se logran importantes avances en las funciones psicomotoras.
A partir de los 18 meses el niño, comienza a utilizar la hora de la comida como el momento de demostrar su independencia, negándose a que le alimenten y aprendiendo poco a poco a utilizar la vajilla, al mismo tiempo que expresa sus sentimientos escogiendo de manera caprichosa su dieta.

Al igual que se enseña al niño a hablar o a andar, hay que enseñarle a comer, tanto en calidad como en cantidad. Es importante que descubra gustos y texturas y que se integre progresivamente en los hábitos alimentarios de la familia. Por otro lado, en colegios y guarderías se comienza a socializar el acto de comer y a modular las apetencias de acuerdo con el grupo. Se debe ofrecer una dieta variada y equilibrada, dejando a los niños decidir la cantidad, puesto que se ha observado que tienen capacidad suficiente para ajustar su ingestión en respuesta a la densidad energética de los alimentos y sus propias necesidades. Se debe cuidar el ambiente alimentario, favoreciendo las comidas en familia, recordando que los niños aprenden por imitación y que son neofóbicos, por lo que es importante el momento y la forma en que introducimos los alimentos para evitar reacciones de rechazo.

Las Recomendaciones nutricionales (tabla 4) se calculan en base a las necesidades basales más las debidas al crecimiento y la actividad física. Sin embargo, son difíciles de establecer al no existir patrones de referencia adecuados; por ello, no se deben tomar como norma sino como recomendaciones y si a pesar de que la ingesta real difiere significativamente de las mismas, pero el niño está sano y crece adecuadamente, no hay porque modificar los patrones dietéticos.


Factores de riesgo nutricional

El principal riesgo nutricional en esta edad es la adquisición de unos hábitos alimenticios inadecuados, con conductas caprichosas y poco variadas. Las cualidades organolépticas de los alimentos marcan las preferencias y puesto que estas dependen en su mayoría de la cantidad de lípidos y azúcares simples, son precisamente los alimentos más ricos en estos nutrientes lo que se consumen más. Se debe evitar el sobreconsumo de los mismos y favorecer la dieta variada. Es común el exceso de proteínas por la creencia equivocada de que el niño debe de ingerir "mucha carne para crecer bien"; como consecuencia y también por el consumo excesivo de productos de bollería industrial y de derivados cárnicos, la ingesta de grasa es alta y en especial la de ácidos grasos saturados.

También hay riesgo de que se ingiera un exceso de energía, a lo que contribuye el descenso de la actividad física temprana; existen trabajos que describen una prevalencia de obesidad en este grupo de edad del 13%. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las enfermedades crónicodegenerativas típicas de nuestra sociedad tienen su comienzo en la infancia aunque se manifiesten clínicamente en la edad adulta. Por ello debemos acostumbrar al niño a una alimentación saludable desde un principio.


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Citar como:

LORENZO CORCHÓN, A.. \"Nutrición en niños de 1 a 3 años\". asturnatura.com [en línea] Num. 447, [consultado el 9/12/2018]. Disponible en <https://www.asturnatura.com/articulos/nutricion/ciclo-vida/nutricion-ninos-pequenos.php> . ISSN 1887-5068