Funciones biológicas de los lípidos




Los lípidos desempeñan diversas funciones, entre las que destacan la energética y la estructural.


Función de reserva energética

Constituyen un importante material energético de uso biológico que, al no almacenarse con agua, resulta relativamente ligero. La combustión metabolica de un gramo de lípido produce 9,5 kcal. En los animales se acumulan en el tejido adiposo, y en las plantas en las semillas.

Función estructural

El carácter anfipático o bipolar de algunos lípidos (ácidos grasos, fosfoglicéridos y esfingolípidos) les permite organizarse en bicapas en medios acuosos y formar parte fundamental de los sistemas de membranas biologicas.

Función protectora

Las grasas actuan como aislantes al acumularse bajo la piel de las aves y mamíferos (forman el panículo adiposo).

Función transportadora

Los ácidos biliares colaboran en la emulsión de los lípidos para facilitar su digestión. El colesterol unido a proteínas en el plasma sanguíneo, permite el transporte de lípidos a través de la sangre y la linfa.

Pueden funcionar como segundos mensajeros. Esto ocurre cuando se activan las fosfoslipasas o las esfingomielinasas e hidrolizan glicerolípidos o esfingolípidos generando diversos compuestos que actúan como segundos mensajeros (diacilgliceroles, ceramidas, inositolfosfatos, ...) que inervienen en multitud de procesos celulares.

Función biocatalizadora

Las hormonas esteroideas, como la protesterona y la testosterona, las viminas liposolubles como la A, D, E y K, facilitan las reacciones químicas que se producen en los seres vivos.

Reserva de agua

Los lípidos representan una importante reserva de agua. Al poseer un grado de reducción mucho mayor que el de los hidratos de carbono o glúcidos, la combustión aerobia de los lípidos producen una gran cantidad de agua (agua metabólica). En los animales de ambientes desérticos, las reservas grasas se emplean preferentemente para producir agua.

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