Las Mariposas. Conservación



Cada una de las fases del ciclo de las mariposas cuenta con varios enemigos naturales: depredadores, como mamíferos, aves, anfibios, reptiles, libélulas, arañas, escarabajos, hormigas, mantis religiosas, etc., y parásitos, como hongos, moscas (Tachinidae) y avispas (Ichneumon,...). Estas últimas perforan la piel de las orugas y efectúan la puesta de huevos en el interior de ésta; las larvas de la avispa se alimentan dentro del cuerpo de la oruga, sin afectar a los órganos vitales, por lo que ésta sigue viviendo, y cuando las larvas están completamente desarrolladas rasgan la cutícula de la oruga y salen al exterior, provocando la muerte de ésta. Otros parásitos ponen sus huevos dentro de los propios huevos de las mariposas o en las plantas nutricias de éstas, desde donde pasan a las orugas. Las larvas también son atacadas por bacterias, hongos y virus. Asimismo, pequeños ácaros se fijan con frecuencia al cuerpo de los imagos para parasitarlos; circunstancia particularmente visible, por ejemplo, en mariposas de coloración oscura como las erebias.
Las condiciones meterológicas adversas también influyen grandemente: el enfriamiento súbito o prolongados períodos de lluvia o sequía pueden diezmar a los imagos u orugas o incluso hacerlas desaparecer. El frío invernal raramente es dañino, pues en esa época las mariposas (en sus diferentes estadios) se encuentran en diapausa.

Las primeras intervenciones humanas en Europa fueron beneficiosas para las mariposas, pues las roturaciones para aumentar los pastizales y las zonas abiertas permitieron que gran número de ellas se extendiera. En el caso de periódicas plagas de orugas los campesinos solamente utilizaban medios naturales para combatirlas. Todo este sistema ha sido alterado en los últimos años, pues los cambios en la política agraria producidos por el ingreso en la Unión Europea han ocasionado el cese de la actividad ganadera en extensas áreas del norte y centro de España. La disminución de la población rural, la retirada del ganado y el consiguiente abandono de los prados trae consigo la invasión de éstos por la maleza o el bosque, y la desaparición de las mariposas (circunstancia que afecta de manera especial a especies muy raras y en teoría protegidas, como las especies del Maculinea). La sobreexplotación ganadera arrasa los pastizales y provoca el mismo efecto. El mantenimiento del variado paisaje de nuestros pastizales ancestrales, con su sistema de explotación tradicional, es la mejor garantía de supervivencia de los lepidópteros.


Uno de los principales enemigos de las mariposas es el cambio en el uso del terreno y la pérdida de sus hábitats favorables, lo que produce la fragmentación y el aislamiento de las poblaciones y constituye un primer paso hacia la extinción. Curiosamente, a pesar del aumento del número de espacios protegidos, la desaparición de especies de mariposas se está acentuando. Las plantaciones de coníferas o eucaliptos se consideran una de las principales causas de la pérdida de riqueza en especies. A este respecto, por ejemplo en Asturias, el Plan Forestal prevé reducir la superficie ocupada por los brezales-tojales en nuestra Comunidad, con lo que muchas especies que viven habitualmente en ellos, como Maculinea alcon, una especie ya amenazada, resultarían seriamente afectadas. Los monocultivos, que van sustituyendo a los tradicionales prados con flores, también constituyen una causa importante de la rarefacción de la mayor parte de las especies de lepidópteros en las zonas agrícolas, pues el principal factor para la supervivencia de una población de mariposas en un lugar determinado es la existencia de suficientes plantas nutricias en buenas condiciones. La urbanización de las zonas periurbanas y de la costa, la construcción de embalses, canteras, minas a cielo abierto y carreteras, el drenaje de las zonas húmedas, el impacto del turismo masivo, el uso indiscriminado de plaguicidas y herbicidas en prados, setos y márgenes de caminos y carreteras (lugares tradicionalmente ricos en mariposas), los incendios, el coleccionismo incontrolado, etc., son otros factores que influyen negativamente.

Por último, y a falta de estudios concretos, debemos hacer hicapié en que parece indudable que el cambio climático afectará a la diversidad de mariposas españolas, especialmente a las de montaña, al intentar éstas escapar del aumento general de la temperatura desplazándose cada vez hacia zonas más altas y frías, un fenómeno que puede llevar a su extinción, pues algunas especies (como ciertas erebias) ya viven al límite de altitud. Este cambio también afectaría a las especies hidrófilas, mientras que sería beneficioso para las termófilas, como Kanetisa circe o Euchloe crameri, de las que se ha comprobado en Asturias que están ampliando su área de distribución. En la Sierra de Guadarrama se han llevado a cabo estudios que confirman estas hipótesis, con una media de ascensión en algunas especies estudiadas de 212 metros en los últimos treinta años (NNN). También estamos comprobando cada año que está variando la época de emergencia de muchas especies, ya sea adelantando su emergencia o con el surgimiento de segundas generaciones parciales pasado el verano. Hay que tener en cuenta que, según un estudio realizado por investigadores de diecisisete países europeos, en la Península Ibérica, en las últimas décadas, se ha adelantado dos semanas la llegada de la primavera, y se retrasa casi diez días la llegada tradicional del otoño.

Hay que considerar que los invertebrados tienen una extrema importancia ecológica y que su desaparición provoca alteraciones en el ecosistema. Al ser predominantemente herbívoros actúan como reguladores de la vegetación y, al mismo tiempo, juegan un papel importante en la polinización, asegurando la reproducción de muchas especies vegetales y constituyendo además el eslabón principal entre las plantas y los depredadores primarios. Por todo ello, las mariposas son unos excelentes indicadores biológicos y su presencia o ausencia de un lugar nos da idea del estado de salud ambiental del mismo.


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Citar como:

GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, J.. \"Las Mariposas. Conservación\". asturnatura.com [en línea] Num. 359, [consultado el 16/12/2018]. Disponible en <https://www.asturnatura.com/articulos/lepidopteros-mariposas/conservacion.php> . ISSN 1887-5068