Ecología y distribución de las algas



Para comprender la ecología de las algas en el Cantábrico y conocer su distribución en el mismo es necesario diferenciar entre las variaciones que tienen lugar por su posición en el litoral (distribución vertical, causante de la zonación), y las debidas a factores oceonográficos (afloramientos), que hacen diferentes las costas gallegas y vascas (distribución horizontal).

Encontraremos algas entre el límite superior de la pleamar y el límite inferior de la zona luminosa, ya que al ser organismos fotosintéticos no pueden vivir en zonas donde no exista luz. El límite superior siempre aparece claro, mientras que el inferior es más variable; en general suele encontrarse entre los 30 y 40 m en el Cantábrico, pero en otras zonas del mundo como las Bahamas, donde el agua es bastante transparente, la luz puede llegar a más de 200 m de profundidad, existiendo algas a esas profundidades.



Entre estos límites las algas están sometidas a la acción de muchos factores que condicionan su distribución, como la luz, salinidad, temperatura, pH, sustrato, oscilaciones de las mareas,

Vista del intermareal de Vidiago, Asturias
exposición al oleaje, disponibilidad de nutrientes, ... pero es la oscilación de las mareas el principal condicionante de la distribución vertical de las diferentes especies de organismos en el litoral. En el Cantábrico las mareas pueden dejar al descubierto unos 5 o 6 m de litoral entre la bajamar y la pleamar (el intermareal); según el régimen de mareas, la parte más alta del litoral queda totalmente cubierta durante las mareas vivas, que sólo se producen unos pocos días al mes, mientras que la parte más baja queda descubierta también durante esos días. Cuando la marea está alta, la temperatura del agua se mantiene relativamente constante, al igual que otros muchos factores, pero es cuando el agua comienza a retirarse cuando los seres vivos que se encuentran en esta zona, incluyendo las algas, comienzan a sufrir los problemas que trae la desecación. De esta forma, según sean capaces de resistir esta sequedad y la capacidad que tengan de recuperarse de la misma, vivirán en zonas más altas o bajas del intermareal, en las que la competencia por el espacio y el alimento determinan la formación de franjas o zonas en las que un grupo de especies son las que caracterizan las mismas; la resistencia a la desecación marcará el límite superior de la franja, y la competencia con otras especies el límite inferior. Este fenómeno universal se llama zonación (foto superior, pedrero de la playa de Vidiago) . De esta forma es posible dividir el litoral en 3 zonas diferentes que están delimitadas por los niveles de marea y que mostramos en el siguiente esquema:

zonación del intermareal con algas

  1. La zona supralitoral nunca está cubierta por el mar,
    Un liquen del supralitoral, Xanthoria parietina
    pero se ve afectada por las salpicaduras de agua salada de las olas y los embates en caso de temporal, por lo que tiene poca densidad de especies. Predominan aquí el liquen Lichina pygmaea entre Xanthoria parietina (fotografía derecha), Caloplaca marina y Ramalina siliquosa, junto con pequeños herbívoros que marcan su límite inferior y que son los bígaros Littorina neritoides y L. saxatilis.

  2. La zona intermareal: es la que sufre directamente las oscilaciones de la marea y queda cubierta y descubierta a intervalos regulares:

  3. La zona sublitoral: nunca queda al descubierto, ya que está por debajo del nivel mínimo de marea y es inaccesible desde la costa. Esta caracterizada en el Cantábrico occidental por la presencia de Laminariales, como Laminaria ochroleuca, L. hyperborea, L. saccharina, y el alga Chondrus crispus, mientras que en Cantábrico oriental lo que predomina es el ocle (Gelidium corneum) y algas pardas como Cystoseira baccata y C. tamariscifolia.

Hemos visto que existen diferencias entre las algas predominantes en el Cantábrico oriental y el occidental, que hacen las costas vascas tan diferentes de las gallegas, originando lo que hemos llamado distribución horizontal. La explicación a este fenómeno hemos de buscarlo en la presencia de un afloramiento en la zona gallega que hace que sus aguas estén más frías. Un afloramiento consiste en el ascenso de agua profunda, más fría que la superficial y más rica en nutrientes, a la superficie.

Estos afloramientos son debidos a una corriente que existe en el Atlántico, el Giro Anticiclónico del Atlántico Norte, el cual es responsable de la corriente del Golfo y de la rama que origina hacia el norte al alcanzar las costas del Atlántico E; esta rama circula desde las rías gallegas hasta el Golfo de Vizcaya, y cuando sopla el viento del NE sobre la superficie del mar, a causa del efecto Coriolis, hay un rozamiento que arrastra la capa superficial del agua lejos de la costa, propiciando así el ascenso del agua fría profunda. Al depender el Giro de las estaciones, los afloramientos son un fenómeno estacional que se producen sobre todo durante el verano, produciendo un descenso de la temperatura del agua de varios grados en un corto intervalo de horas.

De esta forma, encontraremos en el litoral gallego en situaciones de afloramiento una temperatura que no sobrepasa los 16 ºC; al ir avanzando la corriente al País Vasco, se encuentra con que la costa cambia de dirección, al pasar a tomar N-S en lugar del O-E, lo que provoca un efecto de estancamiento que hace que el agua se caliente, pudiendo superar a veces los 24 ºC.

Estas diferencias influyen sobre las especies de algas que crecen en el litoral, de forma que en la costa O es más parecida a las costas irlandesas o inglesas, mientras que la costa E tiene mayor similitud con las mediterráneas; el agua fría del occidente permite el crecimiento de las grandes kelps, como Laminarias, que no existen en el País Vasco, mientras que en este existen otras que no encontraremos en Galicia.

El límite biogeográfico de estas regiones se encuentra en la zona central de Asturias, y para muchas especies se trata de un límite muy brusco; por ejemplo, la última playa en la que encontramos el espagueti de mar (Himanthalia elongata) es La Concha de Artedo, donde es muy abundante; sin embargo, en la siguiente playa al E ya no está presente. Este fenómeno convierte la costa asturiana en una costa con unas particularidades geográficas muy importantes para estudiar la ecología de muchas algas.

Un factor muy importante para entender la

Rastro creado por un gasterópodo
distribución vertical de las algas es la depredación que sufren por parte de numerosos gasterópodos herbívoros en el intermareal superior, como es la que originan las lapas, los bígaros o las peonzas de mar, y los erizos o peces en zonas inferiores.

En las zonas que se encuentran estos depredadores apenas existen algas, ya que estos herbívoros las van raspando poco a poco con su rádula y evitan así que se establece una población de algas; de hecho, las únicas algas que a veces se encuentran son las que están sobre las propias lapas. Si experimentalmente se delimitan superficies en las rocas que eviten el acceso a los herbívoros, comienza el desarrollo de la correspondiente población de algas, dependiendo de la zona en la que nos encontremos (foto: rastro dejado por un gasterópodo buscando alimento © Francisco Arenas).



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Citar como:

MENÉNDEZ VALDERREY, J.L. & FERNÁNDEZ MARTÍNEZ, R.R.. \"Ecología y distribución de las algas\". asturnatura.com [en línea] Num. 10, [consultado el 12/12/2018]. Disponible en <https://www.asturnatura.com/algas/ecologia-distribucion-algas.html> . ISSN 1887-5068