E. Campo
La Nueva España, 09/10/06
La margen derecha de la ría es un espacio muy degradado debido a la actividad industrial próxima a este entorno. El monumento natural de Zeluán no se escapa de esta situación, lleno de plásticos y basura. Las ampliaciones del puerto son su principal amenaza, y ejemplo de ello es que con el ensanche de la curva de Pachico se trasplantaron especies para evitar su desaparición, pero la operación no tuvo éxito.

Los plásticos y botellas son las "especies" más características de la margen derecha de la ría, un ámbito degradado y amenazado por la actividad humana pese a tener algunos espacios de gran valor por las plantas y aves que habitan en ellos. Echar un vistazo desde el borde que limita con la carretera de la playa de Zeluán no puede ser más desolador: latas, peces muertos, envases de todo tipo, botellas y más botellas. Y más cerca de la desembocadura, después de pasar San Juan de Nieva, es todavía peor: los espacios costeros están literalmente cubiertos de una maraña de plásticos y desperdicios. No en vano el estuario de la ría de Avilés es el más degradado de Asturias, tal como señala Juan Luis Menéndez, biólogo y coordinador de la página web asturnatura.com, que realizó con este periódico un recorrido por este espacio. Las principales amenazas para la margen derecha son la expansión de usos industriales, véase el puerto y su proyecto de ampliación.
"En condiciones naturales, el estuario llegaba hasta las dunas de El Espartal", explica Menéndez. La zona mejor conservada es la ensenada de Zeluán y la charca de Lloredo, que constituyen uno de los cuatro monumentos naturales de la comarca. Al retirarse la marea deja al descubierto unos terrenos cubiertos de limo que son frecuentados por gran cantidad de aves limícolas que lo utilizan de "parada y posta" en sus desplazamientos migratorios y prenupciales. En los meses de abril y mayo se forman grandes bandadas en esta zona de paso, en la zona conocida como punta de La Llera. Estas aves limícolas se caracterizan por tener un pico muy largo que meten en la arena para sacar los alimentos.
La vegetación del monumento natural la constituyen plantas adaptadas al limo y a unas condiciones de salinidad muy elevadas, además de estar expuestas a la inundación de los suelos. "Es decir", explica Juan Luis Menéndez, "son plantas suculentas de tallos carnosos". Varias de estas especies están protegidas y son el último vestigio de lo que fue un estuario con importante influencia de las mareas. Son características el salobreña (Halimione portulacoides) y la sosa de las salinas (Sarcocornia perennis), que se encuentran por ese orden de más lejos a más cerca del agua. Otra planta propia de marismas y estuarios es la Aster tripolium.
En los alrededores de la ensenada de Zeluán, detrás de la caseta de observación de pájaros, hay un tojal, una etapa posterior de una duna con vegetación ya muy alterada: plantas barrón y tojos, principalmente. En el acantilado de la playa del muelle de Inespal se encuentra una planta protegida, tipificada como de interés especial, la lechuguilla dulce (Reichardia gaditana), con una población muy escasa. Se encuentran otras poblaciones en Bayas y Verdicio.
En el muro de contención de la carretera, en el borde de Zeluán, viven mezcladas plantas de acantilado y de estuario, igual que ocurre con los márgenes del arroyo canalizado que desemboca en la playa de Zeluán. Se encuentran, por ejemplo, salicornias, que son "parientes" de las que hay en la zona de marisma de la ensenada. Las grietas del muro de contención, rellenas de arenillas y limos, son el lugar en el que se instala la vegetación. También está el cenoyo de mar (Crithmum maritimum), una planta muy rica en vitamina C que los marinos comían al llegar a tierra como remedio contra el escorbuto, según cuenta el biólogo.
Cerca de la ensenada está la charca de Llodero, escondida detrás de una zona de huerta. La vegetación que se encuentra aquí es de marisma, halófila -adaptada a la sal- y también incluye juncales y plantas propias de zona de estuario.