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Características generales de las ascidias o patatas de mar



Características generales

Las ascidias o patatas de mar son el principal grupo de urocordados. Su tamaño oscila entre 1 mm que tienen las especies intersticiales y los 18 cm que alcanzan las más grandes. Viven en gran cantidad de ecosistemas, siendo los más frecuentes las aguas someras, donde crecen sobre rocas o estructuras flotantes o incluso sobre sedimento; se encuentran desde aguas muy poco profundas hasta más de 200 m de profundidad. Básicamente son organismos sésiles filtradores; el agua entra con alimento por el sifón bucal, se introduce en una faringe perforada en la que queda retenido el alimento y la atraviesa pasando a una cavidad atrial que comunica con el exterior por el sifón atrial.

Las ascidias de mayor tamaño en nuestra costa son solitarias, como ocurre con Ascidia, Ciona o Molgula. Por el contrario las más pequeñas suelen agruparse en colonias que pueden alcanzar gran tamaño y donde la agrupación entre los individuos puede alcanzar diferentes grados. En las colonias más sencillas los individuos o zooides se conectan mediante estolones que pueden ser más o menos largos, dando un aspecto de racimo si Botryllusson bastante cortos a la colonia. Otro nivel más avanzado de colonia se puede observar en Clavelina, donde los individuos comparten sus partes basales corporales a través de los estolones. En las colonias más avanzadas los individuos se disponen en sistemas organizados en los que comparten una abertura atrial común y los zooides se disponen alrededor de la misma formando colonias aplanadas de aspecto redondeado o alargado, como ocurre con Botryllus (fotografía derecha, © Juan Luis Menéndez ).

La metamorfosis, el origen del cuerpo del adulto

Las ascidias adultas son organismos sésiles mientras que sus larvas son plantónicas; entre ambas fases existe una estabilización en el sustrato y una metamorfosis hacia el estado adulto. Es en la fase larvaria donde se desarrollan las estructuras que permiten compararlos con los cordados y que permiten entender el origen de la forma adulta. Un esquema de la larva se ve en la figura 1 (todos los esquemas de la página, © Biodidac).

Larva de ascidia

Larva de ascidia
Larva de ascidia mostrando el cuerpo entero © Biodidac.


Detalle de la cola de la larva de un ascidiáceo  Detalle de la cabeza de la larva de un ascidiáceo
Izquierda: Detalle de la cola de la larva de un ascidiáceo mostrando la notocorda y el tubo neural.
Derecha: Detalle de la cabeza de la larva de un ascidiáceo
mostrando un estatocito y los dos sifones no comunicados al exterior © Biodidac.

La larva nada gracias a su cola, en la que están alojados la notocorda y el tubo neural. En la parte anterior tienen unas estructuras sensitivas, que son un ocelo y un estatocisto situados junto a una parte dilatada del tubo neural a modo de ganglio cerebroideo. La larva, al igual que otras muchas marinas se alimentan de las sustancias de reserva que tienen, por lo que la boca, aunque está formada, no se encuentra abierta al exterior. Tras ella hay una faringe que se continúa con un asa digestiva doblada a modo de U que se encuentra en posición dorsal; la faringe presenta unas hendiduras que la ponen en comunicación con la cavidad que la rodea, la cavidad atrial o atrio. Tanto la boca como el atrio no se encuentran comunicados al exterior, pero durante la metamorfosis cobran una posición abierta al exterior al formar los sifones bucal o inhalante y atrial o exhalante respectivamente.

La metamorfosis se inicia con la fijación al sustrato de la larva mediante unas papilas adhesivas que posee en la parte anterior del cuerpo; la cola desaparece y la notocorda y el tubo neural se reabsorben, mientras que la zona situada entre las papilas y la boca experimenta un enorme crecimiento para el alojamiento de las vísceras, provocando el desplazamiento de los sifones a una posición superior, que giran unos 180º hasta quedar en la zona opuesta a la de fijación. Por otra parte, el atrio se expande formando una cavidad que rodea completamente la faringe y alcanza el ano. El número de hendiduras branquiales de la faringe aumenta rápidamente y posteriormente los dos sifones, el bucal y el atrial, se abren al exterior. Lo último que ocurre es la muda del esqueleto externo, la túnica larvaria por la del adulto. Un esquema de la metamorfosis viene representado en la figura 2, en la que las flechas representan los movimientos de agua teóricos hasta la apertura de los sifones.

Metamorfosis

Al final, el adulto adquiere una apariencia totalmente distinta a la larva. Su morfología más típica y sus principales estructuras corporales, que comentaremos en su momento, vienen representadas en la figura 3.

Anatomía de una ascidia

El cuerpo del adulto se divide en tres regiones: el tórax (faringe y atrio), el abdomen (zona digestiva) y el postabdomen (corazón y gónadas). Muchas especies tienen una sóla región, el tórax, donde se encuentran todos los órganos del cuerpo.

La pared del cuerpo

Como en muchos animales, la pared del cuerpo está formada por una capa de células epiteliales externa. Sin embargo, en los urocordados, y entre ellos las ascidias, esta epidermis no es la capa más externa del cuerpo, sino que se encuentra cubierta por otra externa llamada túnica y que caracteriza al filum, ya que también se llaman tunicados. El principal componente son fibras de carbohidratos y proteínas y sobre todo un componente sintetizado a base de celulosa llamado tunicina, el cual forma láminas que se disponen unas sobre otras en capas con las fibras orientadas 60º de diferencia; de esta forma se consigue elasticidad y resistencia. En la capa más interna de la túnica existen vasos sanguíneos, por lo que este tejido puede considerarse un tejido vivo a modo de un tejido conjuntivo; numerosas células sanguíneas abandonan estos vasos para migrar a la capa más externa, la capa fibrosa, donde segregan más túnica, ya que, a diferencia del exoesqueleto de otros animales, este tejido es capaz de crecer a medida que crece el animal, por lo que no son necesarias las mudas.

La función protectora y de soporte que tiene la túnica se ve ayudada por la incorporación en muchas ocasiones de sustancias exógenas, como granos de arena, trozos de conchas o algas.

En la pared del cuerpo existen también numerosas bandas musculares (capa longitudinal interna y circular externa) que producen la contracción del cuerpo; ayudan en la filtración del agua al existir alrededor de los sifones unos anillos musculares que los abren o cierran, modificando la cantidad de agua que entra en el interior del animal; en el vídeo se aprecia como Ciona abre y cierra el sifón atrial para controlar el flujo de agua.







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Última actualización 26/10/2014

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