Los fosfoglicéridos


El más sencillo es el ácido fosfatídico, que está formado por el glicerol, dos ácidos grasos y el ácido fosfórico.



Los demás fosfoglicéridos tienen un compuesto polar, que contiene por lo menos un grupo amino o un grupo alcohol, unido al ácido fosfatídico. Entre los más importantes están: la fosfatidilcolina o lecitina, presente en la yema del huevo y en el tejido nervioso, que contiene como cuerpo polar la colina; la fosfatidiletanolamina o cefalina, presente en el cerebro y cuyo compuesto polar es la etanolamida, y la fosfatidilserina, que posee el aminoácido serina como compuesto polar.

Ácido fosfatídico
Estructura del ácido fosfatídico

Los fosfoglicéridos son también moléculas anfipáticas ya que tienen dos partes diferentes: una cabeza hidrófila polar y una cola hifrófoba apolar. La parte de la cabeza comprende el grupo fosfato y el compuesto polar; la parte de la cola está formada por las dos cadenas hidrocarbonadas de los ácidos grasos y el glicerol.

Fosfoglicéridos
Fosfoglicéridos. A: fosfatidilcolina; B: fosfatidiletanolamina; C: fosfatidilserina; D: representación esquemática de un fosfoglicérido con la cabeza hidrófila (1) y las colas hidrófobas (2).

En medio acuoso, los fosfoglicéridos forman espontáneamente bicapas, enfrentando sus extremos apolares y quedando en contacto con el agua sus grupos polares. Estas bicapas lipídicas tienden a cerrarse sobre si mismas, para evitar que en los extremos queden cadenas hidrocarbonadas expuestas al agua, lo cual dificulta o impide el paso de moléculas hidrosolubles a través de ellas, con lo que se puede mantener una diferencia de composición entre el exterior y el interior. Por la misma razón, las bicapas lipídicas se autorreparan ya que un orificio en dicha bicapa es energéticamente desfavorable.

Bicapas lipídicas
A: micela; B: liposoma; C: bicapa lipídica

Las principales fuerzas que determinan la formación de bicapas lipídicas son las interacciones hifrofóbas y las fuerzas de Van der Waals entre las colas hidrocarbonadas. Además, se producen interacciones electrostáticas y puentes de hidrógeno, entre los grupos polares de la cabeza y las moléculas de agua. Esta propiedad es interesantísima, ya que es la base de la formación de la membrana celular.

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