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Naturaleza, flora y fauna
 
 

Las Mariposas. Reproducción

La competencia sexual entre los machos de mariposa es muy fuerte. En la mayoría de las especies las hembras copulan una sola vez, mientras que los machos pueden hacerlo varias veces; aunque necesitan un período de recuperación entre cópula y cópula. Por ello los machos de emergencia tardía, que además deben madurar durante un par de días tras su emergencia, tendrían pocas posibilidades de reproducirse y así generalmente los machos eclosionan antes que las hembras (fenómeno conocido como "protandria").

El comportamiento de los machos en la búsqueda de las hembras puede ser en las especies no territoriales de tipo patrullador, con una búsqueda activa de la hembra. Las especies territoriales vigilan sus dominios desde un posadero, persiguiendo a las otras mariposas que entren en su zona. Como curiosidad señalaremos que los machos de Iphiclides podalirius y Papilio machaon, entre otras especies, se congregan en la cima de colinas y montañas, volando "competitivamente" entre ellos. Esta costumbre o comportamiento se denomina "hilltopping".

Mariposa
Polyommatus icarus. Pilar Fatou
La vista juega un papel esencial en el encuentro de ambos sexos, pues el macho busca a la hembra mediante ese sentido y la reconoce principalmente por su color y por la marcas alares. Hay que precisar que las mariposas pueden captar los colores ultravioleta, que son invisibles para el ojo humano, y que estos colores forman dibujos característicos en las alas de muchas especies. Una vez se ha establecido el contacto las feromonas emitidas por el macho toman el relevo en el cortejo, pues las feromonas u hormonas sexuales desempeñan un papel fundamental en los encuentros entre machos y hembras. En las mariposas nocturnas las glándulas odoríferas de la hembra atraen al macho desde grandes distancias con sus secreciones; mientras que en el caso de las diurnas son las del macho (llamadas "androconias"), las que actúan a distancias cortas segregando sustancias odoríferas que estimulan al apareamiento a la hembra. Los órganos genitales poseen distintas formas según la especie, lo que evita que copulen individuos de especies diferentes; salvo en algunos casos, como por ejemplo sucede con Lysandra coridon y L. bellargus, que al parecer se cruzan entre sí.

Una vez elegida la pareja apropiada, tienen lugar vuelos nupciales cuya complejidad y duración varían según las especies. La pareja permanece unida entre sí por el extremo del abdomen durante la cópula, que puede durar de algunos minutos a horas. Esa unión de los órganos sexuales es tan consistente, que una de las mariposas puede hasta emprender el vuelo y llevar consigo a su pareja durante la cópula. El macho deposita mediante su pene (llamado "edeago") un espermatóforo o paquete córneo relleno de esperma, secretado durante la copulación, en la bolsa copuladora de la hembra, la cual acumula los espermatozoides y los va liberando, fecundando cada huevo durante la puesta. Un caso aparte lo encontramos en las hembras de la tribu Polyommatini (Licénidos), en el que las hembras presentan una estructura proyectable similar a un pene que les permite tener en la cópula un papel tan activo como el del macho. Si las hembras no están dispuestas para la cópula (por estar ya fecundadas), suelen adoptar una postura de rechazo, haciendo vibrar las alas y arqueando el abdomen hacia arriba.

Mariposa
Colocasia coryli. Luis Ángel Díaz Álvarez
En algunas especies, como Parnassius apollo o Hipparchia semele, los machos colocan a las hembras tras la cópula una estructura córnea, denominada "sphragis", la cual bloquea el poro genital de la hembra, con lo que evita que se pueda volver a aparear con otro macho. Otra estrategia para competir por el acaparamiento de las hembras consiste en que los machos prolongan la cópula innecesariamente con el fin de recuperarse para la siguiente cópula y asegurándose, a la vez, de que esa hembra no podrá aparearse inmediatamente con otro macho.

Los huevos son muy pequeños, con tamaños generalmente entre 0,5 y 3 milímetros. Su aspecto difiere mucho según la especie, y su color cambia según su estado de maduración. El número de huevos de la puesta en los ropalóceros europeos varía desde unas decenas (como el caso de Papilio machaon), hasta varios cientos. Algunas mariposas dejan caer los huevos mientras vuelan sobre las futuras plantas nutricias (caso de Melanargia galathea y otros satirinos), mientras que otras los ponen en grupos o de forma aislada sobre las propias plantas o en sus cercanías.





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Última actualización 20/10/2014

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