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Naturaleza, flora y fauna
 
 

Los Anfibios. Reproducción y desarrollo

El periodo de letargo termina con el final del invierno y es entonces donde los anfibios dedican todos sus esfuerzos y toda su energía a la difícil tarea de la reproducción. El gasto energético es muy considerable y ha de ser repuesto de nuevo durante la estación estival, antes de comenzar un nuevo letargo invernal.

Son un grupo que se caracteriza por presentar caracteres sexuales durante la reproducción muy marcados que van incluyen el cambio de colores adquiriendo libreas nupciales, modificación y aparición de nuevas estructuras o el aumento del tamaño del individuo. A ello va unida la importancia de la secreción hormonal para atraer individuos del sexo opuesto o incluso los cantos con esa misma función atrayente.

Tras la hibernación son los machos los primeros en acercarse al lugar de reproducción, solucionando así, antes de la llegada de las hembras, sus disputas por el territorio. Ese acoplamiento se produce siempre en el agua, y excepto en los ápodos, ocurre sin la presencia de ningún órgano copulador. En los anuros el esperma se esparce sobre los huevos que la hembra desprende en el agua. Es importante que la fecundación sea en el mismo momento en que los huevos salen de la cloaca de la hembra, y para ello el macho, que suele ser de menor tamaño, se agarra a la hembra a la que se sujeta firmemente gracias a unos engrosamientos de los pulgares, las manos y los antebrazos. A ese abrazo se le denomina amplexus. Son las propias contracciones de la hembra durante la puesta las que incitan al macho a liberar el esperma. La puesta puede tener diferentes morfologías, pero siempre se trata de un grupo de huevos fecundados unidos en una masa gelatinosa. Puede tener forma de rosario, globosa, etc.

Los urodelos presentan un comportamiento reproductor bastante diferente al de los anuros, presentando prácticamente todos sus grupos, fecundación interna. Tras las prácticas nupciales el macho se sitúa frente a la hembra y libera uno o varios espermatóforos (sacos que envuelven los espermatozoides), entonces la hembra avanza sobre uno de ellos y lo captura con los labios de la cloaca pasándolos en su interior, en ocasiones ayudándose con sus extremidades posteriores, a una cavidad denominada espermateca, en la que los espermatozoides esperarán a que pasen los huevos por la cloaca para ir fecundándolos. Tras la fecundación la hembra pone los huevos, uno a uno, pegándolos a plantas acuáticas.

Amplexus de Bufo bufo - Clase Amphibia

Bufo bufo © Mabel Fernández

En general los anfibios tienen un desarrollo embrionario, previo a la eclosión y otro posterior que durará hasta le metamorfosis, a partir de ahí el desarrollo se habrá concluido con el individuo ya adulto. En algunas especies de salamandra existe un desarrollo ovovivíparo en el que los huevos tras la fecundación no se liberan, sino que son retenidos por la madre y nacerán larvas nadadoras.

Esquema del ciclo reproductor de anuros

Esquema del ciclo reproductor de anuros - Clase Amphibia

Las larvas son muy diferentes también según los grupos, pero siempre son embriones libres que han de permanecer en el agua para sobrevivir aprovechando las reservas que le aporta el vitelo y pasando luego, cuando se agotan las reservas, a alimentarse por sí mismos. La metamorfosis realmente espectacular ocurre en los anuros, con el paso de renacuajo al individuo adulto; en los otros grupos si bien si que existe una metamorfosis consistente en la reorganización de diferentes órganos, la larva es muy parecida al adulto.

La respiración de las larvas es branquial y cutánea, para ello su piel está muy vascularizada. Las branquias son externas, si bien en los anuros más evolucionados pueden ser cubiertas por tejido epitelial haciéndolas prácticamente internas.

En esta fase larvaria el esqueleto es cartilaginoso y el animal posee fuertes músculos que le permiten, gracias a movimientos ondulatorios, nadar.

Sin duda el más destacable hecho en el desarrollo de los anfibios es la metamorfosis, en la que la larva de vida acuática abandona su respiración branquial y cutánea para pasar a una respiración pulmonar y cutánea. Este proceso consiste básicamente en la desaparición de estructuras inexistentes en el adulto, como las branquias, aparición de otras estructuras inexistentes en las larvas, como los pulmones y adaptación de estructuras para realizar funciones diferentes como los vasos sanguíneos que llegaban a las branquias que pasarán ahora a formar los vasos sanguíneos que van a los pulmones a oxigenar la sangre.

Todas esas transformaciones están reguladas hormonalmente y es la glándula tiroides la responsable de las modificaciones.

En algunos casos los organismos presentan neotenia: conservación de caracteres larvarios. Que puede ser debida a problemas hormonales o, más frecuentemente, a una adaptación que les permite permanecer un año más en estado larvario sin sufrir metamorfosis cuando las condiciones climatológicas o la excesiva presión por competencia así lo aconsejan.






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Última actualización 28/07/2014

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