Especies invasoras del Cantábrico
Son muchas las especies invasoras que viven en las aguas del Cantábrico y en los sistemas costeros del mismo. Las más importantes, las más conocidas y las que mayor peligro representan para nuestros ecosistemas son las que a continuación indicamos:
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Sargassum muticum: alga parda originaria de la costa china y japonesa, donde alcanza tamaños mucho más pequeños. En los años 40 llega a la costa NO de América, y en 1971 aparece en la costa sur de Inglaterra (isla de Wight), desde donde colonizó toda la costa europea. La primera cita española es de 1987 en la costa guipuzcoana. Su principal vía de dispersión a largas distancias ha sido en el agua de sentinas de los barcos, y a cortas distancias los trozos de talo, que son capaces de flotar gracias a sus vesículas aéreas, que actuando a modo de flotador, le permiten alcanzar zonas alejadas casi 50 km de su lugar de origen. Tiene una tasa de crecimiento muy rápida, una alta fecundidad, produciendo receptáculos dioicos flotantes, capaces de autofertilizarse, flotantes que pueden vivir 3 meses sin fijarse a ningún sustrato, lo que ha representado en la costa inglesa una invasión que ha llegado a los 30 km de costa colonizada por año. Produce el desplazamiento de especies
autóctonas, como Gelidium, llegando a sustituir su horizonte en el litoral casi por completo; puede llegar a cubrir las charcas de marea por completo (foto derecha, playa de Vidiago). No parece haber ningún remedio para combatirla, ya que han fallado todos los utilizados hasta el momento, incluso barcos cosechadores en numerosos puertos europeos.
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Undaria pinnatifida: originaria de la costa de Japón, Corea y China, donde es una especie comestible de importancia. En el Cantábrico está presente en los puertos de Gijón y Cudillero; también presente en A Coruña y las Rías Bajas. Llega a Francia en cultivos de la ostra Crassostrea gigas a mediados de los años 80, y luego se expande al ser cultivada para el consumo humano en localidades francesas atlánticas, desde donde llegó a Inglaterra fijada en los cascos de los barcos y alcanza España, también por medio de los barcos procedentes de la Bretaña francesa en 1988. Se realizaron cultivos en las Rías Bajas, que fueron colonizadas por completo, y posteriormente en la Concha de Artedo (Cudillero), donde posiblemente se encuentre en fase de naturalización. Tiene una serie de características que la hacen ser una especie altamente invasora: alta tasa de fecundidad con una amplia ventana reproductora, oportunista (coloniza gran cantidad de superficies diferentes, incluso modificadas y flotantes), forma una capa densa sobre otras algas privándolas de luz (al igual que el sargazo), ocupa un rango amplio de profundidades y vive tanto en costas expuestas como calmadas. Produce el desplazamiento de especies autóctonas como Saccorhiza polyschides. Se ha penalizado su cultivo en Francia y en Irlanda se ha prohibido su introducción.
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Colpomenia peregrina: es una especie originaria de la costa pacífica de Norteamérica, que llegó a la costa de Francia a principios del siglo XIX en cultivos de la ostra americana Crassostrea virginica y desde aquí al resto de Europa. Carece de depredadores y tiene una rápida tasa de crecimiento.
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Asparagopsis armata / Falkenbergia rufolanosa:
originaria de Australia y Nueva Zelanda, se introdujo en Europa posiblemente en cultivos de ostras. En la costa de Argelia apareció alrededor de 1923, y desde aquí a las costas europeas flotando o fijada a los cascos de los barcos mediante sus ramas espinosas, llegando a la costa de Irlanda en 1939. Es una especie oportunista, carece de depredadores y tiene una rápida tasa de crecimiento.
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Bonnemaisonia hamifera: originaria de Japón, introducida en Europa probablemente con cultivos de ostras; la primera aparición del gametofito data de 1893 en la Isla de Wight (Reino Unido), y del tetrasporofito en Dorset en 1890, epifito en Corallina. Desde aquí se distribuyó por toda Europa gracias a la ausencia de depredadores, alta tasa de crecimiento y ser una especie oportunista.
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Carpobrotus acinaciformis: originaria del sur de África (Ciudad del Cabo), se ha introducido fundamentalmente para aterrazamientos de zonas rocosas ajardinadas y fijación de dunas o suelos arenosos, a la vez que fue también cultivada en muros de fincas litorales y parterres por su resistencia a la sequía veraniega y sus grandes y llamativas flores (foto inferior, San Juan de Nieva, Asturias), habiéndose luego naturalizado y apareciendo de forma subespontánea.
Fue Introducida en Europa a finales del siglo XVII. Presenta una multiplicación vegetativa muy activa pero también mecanismos de reproducción asexual por agamospermia y producción de frutos por reproducción sexual. Los frutos carnosos son diseminados por roedores y, quizás también por gaviotas que se alimentan de ellos, ya que tienen una estructura viscosa que se queda pegada al pico y así se dispersa a largas distancias. La presencia de cloruro de magnesio en las hojas les da un gusto amargo y propiedades purgativas, de forma que es rechazada por los herbívoros no pudiendo ser controlada de esta forma.
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Crepidula fornicata: gasterópodo originario de las costas de Norteamérica ha sido introducida en Europa con cultivos de la ostra Crassostrea virginica, apareciendo por primera vez en Liverpool en 1872. También pudo haber sido introducida de forma paralela pegada a los cascos de los barcos o mediante el agua de sentinas de los barcos en las que permanecieron sus larvas. Junto con ésta se introdujo a la par el bivalvo Mercenaria mercenaria. Tiene una rápida tasa de crecimiento y carece de depredadores; además, constituye una plaga en cultivos de ostras y mejillones, a los que se fija y compite con ellos por alimento y sustrato.
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Crassostrea gigas: autóctona del SE asiático, desde donde fue importada, primero a Portugal a principios de 1900 para ser cultivada con fines comerciales. Desde aquí se expandió, también deliberadamente, para ser cultivada por toda Europa. Presente también en la costa de Australia, Nueva Zelanda, América. Tiene una alta tasa de crecimiento, de hasta 70 mm en su primer año y medio de vida.
Además de estas especies existen otra enorme multitud, muy pequeñas o idénticas a especies autóctonas que pasan desapercibidas: son las llamadas especies crípticas, entre las que podemos
citar Codium fragile subsp. tomentosoides, idéntico en apariencia a la especie autóctona Codium tomentosum, y del que sólo se diferencia por tener en parte apical de sus células unos mucrones (foto derecha), de los cuales carece C. tomentosum. Esta especie invasora es originaria de las costas japonesas y alcanzó la costa de Holanda posiblemente alrededor de 1900 fijada a los cascos de los barcos y desde aquí se expandió por toda Europa gracias a sus células reproductoras o por trozos del talo flotantes; también se dispersa en el agua de sentinas de los barcos. Se cree que su tasa inicial de expansión fue lenta, pero el intenso tráfico de barcos durante la II Guerra Mundial la aumentó considerablemente, y fue aquí cuando aumentó notablemente su área de expansión. Es una especie oportunista, sin depredadores, que se puede reproducir vegetativamente. Se cree que desplaza a Codium tomentosum.